«Lo me­jor que pue­de te­ner uno es la me­mo­ria y lo peor, el ol­vi­do»

No­guei­ra ve el Pre­mio Ou­ren­sa­nía co­mo un re­co­no­ci­mien­to a los va­lo­res del co­lec­ti­vo emi­gran­te

La Voz de Galicia (Ourense) - Ourense local - - OURENSE - MIGUEL ASCÓN

Le gus­ta de­cir «así com­ple­to» que es de «San Es­te­vo de Can­gues, O Iri­xo, Par­ti­do Ju­di­cial de Carballiño, Ou­ren­se, Ga­li­cia, Es­pa­ña». Emilio No­guei­ra lle­gó a Ar­gen­ti­na con 15 años y hoy tie­ne 84. «Cal­cu­le que mi vi­da trans­cu­rrió aquí», di­ce. Pe­se a ello, man­tie­ne una in­ten­sa re­la­ción con su tie­rra na­tal. «Ten­go fa­mi­lia allá, ami­gos, co­no­ci­dos. Cla­ro que ten­go víncu­los», ex­pli­ca No­guei­ra, que vuel­ve to­dos los ve­ra­nos a la pro­vin­cia. «Es la épo­ca que más me gus­ta y pue­do dis­fru­tar de la fa­mi­lia y los ami­gos más tiem­po, ya que los días son lar­gos y con mu­chos fes­ti­vos. A mi edad si­gue sien­do un pla­cer po­der ir y vol­ver una y otra vez», di­ce el pre­si­den­te del Cen­tro Par­ti­do de Carballiño de Bue­nos Ai­res, que hoy re­co­ge­rá el Pre­mio Ou­ren­sa­nía con­ce­di­do por la Dipu­tación a esa en­ti­dad y al Cen­tro Ou­ren­sano de Montevideo.

—¿Qué le pa­re­ce que la Dipu­tación ou­ren­sa­na re­cuer­de de es­te mo­do a las co­mu­ni­da­des de emi­gran­tes en Ar­gen­ti­na y Uru­guay?

—Me pa­re­ce muy bien. Lo me­jor que pue­de te­ner uno es la me­mo­ria y lo peor, el ol­vi­do. El re­co­no­ci­mien­to es al­go que no se de­be ne­gar y si se acor­da­ron de no­so­tros es por­que no nos ol­vi­dan. Sa­ber­se me­ri­to­rio y que nun­ca se lo re­co­noz­can no es bueno. No­so­tros sa­be­mos que ha­ce­mos co­sas bue­nas y el pre­mio es una re­com­pen­sa. Y oja­lá se dé otros años en otros paí­ses o en la mis­ma Ga­li­cia.

—¿En qué es­ta­do de sa­lud se en­cuen­tra el cen­tro? ¿Es­tá pa­san­do por un buen mo­men­to?

—El cen­tro en es­tos mo­men­tos se en­cuen­tra en al­za. Con el cen­te­na­rio en­ci­ma hay una evo­ca­ción con­ti­nua de los fa­mi­lia­res que es­tu­vie­ron, re­en­cuen­tros... Creo que va pa­ra me­jor y es a eso a lo que to­da la co­mi­sión di­rec­ti­va se en­ca­mi­na. Tra­ta­mos de apun­tar a di­fe­ren­tes pro­yec­tos sin ol­vi­dar ni de­jar de ha­cer los al­muer­zos men­sua­les en el cual con­cu­rren aso­cia­dos y ami­gos.

—¿Qué ac­ti­vi­da­des desa­rro­llan ha­bi­tual­men­te en el cen­tro?

—En nues­tro cen­tro se lle­van a ca­bo to­dos los me­ses al­muer­zos con res­pec­to a lo que se fes­te­ja en Ga­li­cia o de pla­tos tí­pi­cos: en­troi­do, fies­ta de la cer­ve­za, ro­me­rías di­fe­ren­tes, ca­llos, bon­dio­las, pae­llas, co­ci­dos, le­tras ga­lle­gas, his­pa­ni­dad, fies­ta del pul­po, aniversario, fin de año... Ex­po­si­cio­nes, char­las, re­co­rri­dos cul­tu­ra­les, yo­ga, ca­rre­ras de afi­cio­na­dos en au­ti­tos a con­trol re­mo­to, pró­xi­ma­men­te pin pon pro­fe­sio­nal, tea­tro, mur­ga. Y tam­bién en­se­ñan­za de idio­ma ga­lle­go y apren­di­za­je de bai­le tí­pi­co.

—¿Qué le pa­re­ce la de­ci­sión de en­tre­gar el pre­mio allí, en Amé­ri­ca, y no en Ou­ren­se, co­mo es ha­bi­tual?

—Me pa­re­ce una ma­ne­ra de acer­ca­mien­to al co­lec­ti­vo ga­lle­go en el mun­do. Pien­se us­ted si me in­vi­ta­ran a dar­me el Pre­mio Ou­ren­sa­nía en la Dipu­tación, lo dis­fru­ta­ría por su­pues­to, co­mo ca­da vez que voy allá. Pe­ro, si me lo en­tre­gan aquí, pue­do com­par­tir el mo­men­to con to­dos los ga­lle­gos y ar­gen­ti­nos que vi­vi­mos en Bue­nos Ai­res. So­mos mu­chos y no uno so­lo. Yo pue­do ver la Real Ban­da allá si eli­jo ver­la, pe­ro los que es­tán aquí tie­nen la opor­tu­ni­dad de ver y es­cu­char­la aquí. ¿Que si es ca­ro? Sí, es ca­ro. Pe­ro di­vi­da a cuan­ta gen­te de aquí le es­tá brin­dan­do el even­to. ¿El cos­to-be­ne­fi­cio? Hay mu­cha gen­te que hoy apro­ve­cha a que sus hi­jos y nie­tos vean al­go di­fe­ren­te. ¡Y tí­pi­co de Ou­ren­se! Nos dan cul­tu­ra mu­si­cal de Ga­li­cia en el Río de La Pla­ta. A ve­ces se com­pa­ra un gas­to y se di­ce: ¿por qué no po­nen ese di­ne­ro en sa­lud o en arre­glos o en...? La lis­ta pue­de ser in­ter­mi­na­ble. Te­ner pa­ra to­dos los ga­lle­gos de Ar­gen­ti­na o de Uru­guay al pre­si­den­te de la Dipu­tación y la Real Ban­da de Gai­tas, es te­ner en cuen­ta a la emi­gra­ción y la cul­tu­ra y por cier­to: «los va­lo­res», que es a eso adon­de apun­ta el pre­mio.

—La Dipu­tación des­ti­na­rá cer­ca de 70.000 eu­ros a ese via­je, ¿le pa­re­ce opor­tuno ese gas­to o pre­fe­ri­ría que se de­di­ca­se a otro ti­po de ayu­das pa­ra el co­lec­ti­vo emi­gran­te?

—Por la cul­tu­ra y los va­lo­res me pa­re­ce que se de­be gas­tar, aho­ra yo no pue­do de­cir si se de­be ha­cer es­te gas­to u otro. O si es opor­tuno o inade­cua­do al mo­men­to. Sé y com­pren­do, co­mo di­je an­tes, que al pre­miar a Cen­tro Carballiño y Cen­tro Ou­ren­sano de­mues­tran al mun­do los va­lo­res que te­ne­mos aún le­jos de Ga­li­cia. To­da fies­ta tie­ne un cos­to pe­ro, mi­ro a mi al­re­de­dor y veo lo ilu­sio­na­da y ex­pec­tan­te que es­tá la gen­te. Y no­to que la res­pues­ta que doy coin­ci­de con eso.

Emilio No­guei­ra lle­gó a Ar­gen­ti­na con 15 años y hoy tie­ne 84.

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