EL ÁN­GEL CAÍ­DO DE LA AU­TO­MO­CIÓN

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD - Car­los Ghosn

PRE­SI­DEN­TE DE NIS­SAN Y RE­NAULT l, que lo ha si­do to­do —o ca­si— en la in­dus­tria del au­to­mó­vil, atra­vie­sa hoy sus peo­res mo­men­tos. Del cie­lo al in­fierno, en cues­tión de ho­ras. Así ha si­do la de­fe­nes­tra­ción de Car­los Ghosn, pre­si­den­te de Re­nault y de Nis­san Mo­tor.

Su de­ten­ción en To­kio el pa­sa­do lu­nes, acu­sa­do de irre­gu­la­ri­da­des fi­nan­cie­ras y frau­de fis­cal, cau­só una sor­pre­sa ma­yús­cu­la en el pro­ce­lo­so mundo del mo­tor. Na­die da­ba cré­di­to. En­tre otras co­sas, por­que ha caí­do víc­ti­ma del fue­go ami­go. Por­que quien lo acu­sa de eva­dir has­ta 38 mi­llo­nes de eu­ros a lo lar­go de va­rios años es la pro­pia Nis­san. Ase­gu­ran des­de la em­pre­sa ni­po­na que ocul­tó durante años par­te de su sa­la­rio pa­ra no cum­plir con el fis­co, y que des­vió fon­dos de la em­pre­sa pa­ra fi­nes per­so­na­les. Pa­la­bras ma­yo­res.

Unos te­je­ma­ne­jes que, aun­que pre­sun­tos, le han cos­ta­do a Ghosn el des­pi­do. Ip­so fac­to. A él y a uno de sus más es­tre­chos co­la­bo­ra­do­res, Greg Kelly, en­vuel­to tam­bién en el es­cán­da­lo.

Y to­do ello des­pués de ocu­par el primer pues­to del rán­king de los eje­cu­ti­vos me­jor pa­ga­dos del sec­tor y de ha­ber­se ga­na­do a pul­so el so­bre­nom­bre de le cost-ki­ller (el ase­sino de cos­tes) por lo mu­cho que ha me­ti­do la tijera en el gru­po. Y aho­ra pa­re­ce, por lo que di­cen en Nis­san, que tam­bién la mano.

Cua­ren­ta años lle­va Goshn en es­to de los co­ches. Y durante to­do es­te tiem­po, so­bre to­do en los úl­ti­mos años, le han llo­vi­do los elo­gios co­mo sal­va­dor de em­pre­sas. El se­ñor arre­gla­to­do, era otro de sus apo­dos. Y tam­bién las crí­ti­cas. Por lo mu­cho que ha co­bra­do por ello.

So­lo el año pa­sa­do se em­bol­só ofi­cial­men­te unos 15 mi­llo­nes de eu­ros, su­ma­das las re­tri­bu­cio­nes que co­bró de las tres com­pa­ñías de la alian­za au­to­mo­vi­lís­ti­ca que pi­lo­ta­ba (Re­nault, Nis­san y Mit­su­bis­hi). Son cálcu­los de Bloom­berg. En Fran­cia, su suel­do le­van­tó una fuer­te po­lé­mi­ca. La jun­ta de ac­cio­nis­tas —en­tre los que es­tá el Es­ta­do— so­lo se lo apro­bó cuan­do Ghosn acep­tó re­ba­jár­se­lo un 20 %.

Ha­ya he­cho lo que ha­ya he­cho —eso ten­drá que de­mos­trar­lo la Jus­ti­cia—, lo que no se le puede ne­gar al eje­cu­ti­vo son sus do­tes pa­ra sa­car del ato­lla­de­ro a las com­pa­ñías por las que ha pa­sa­do. Fue el ar­qui­tec­to de la sal­va­ción de Re­nault (en­tre 1996 y 1999), y más tar­de de Nis­san. Con la ni­po­na lo­gró lo que po­cos —más bien na­die— creían que era po­si­ble. Sa­car­la ade­lan­te en me­dio de la tor­men­ta fi­nan­cie­ra y eco­nó­mi­ca que aso­la­ba Ja­pón.

La re­su­ci­tó es­tan­do ya mo­ri­bun­da. Aquel éxito le ten­dió la al­fom­bra ro­ja hacia la pre­si­den­cia eje­cu­ti­va, primero de Re­nault, a me­dia­dos de los 2000; y des­pués, de Nis­san.

Las ha di­ri­gi­do con mano de hie­rro. De ahí el fue­go ami­go. Qui­zá al­gu­na de las víc­ti­mas que dejó a su pa­so, y que él creía en­te­rra­das, no lo es­ta­ban tan­to. Puede que to­da­vía an­du­vie­sen vi­vi­tas y co­lean­do. Quién sa­be... Tam­po­co na­die le puede ne­gar a es­te bra­si­le­ño (na­ció en 1954 en Por­to Vel­ho, la ca­pi­tal del es­ta­do de Ron­dô­nia) de ori­gen li­ba­nés y educación fran­ce­sa, que ha si­do, con mu­cho, el eje­cu­ti­vo más ca­ris­má­ti­co de la his­to­ria re­cien­te de la au­to­mo­ción. Y el más vi­sio­na­rio. Por­que ade­más de ges­tio­nar con éxito el pre­sen­te, ha vis­to ve­nir el fu­tu­ro. Primero co­mo au­gur de la mo­vi­li­dad eléc­tri­ca, des­pués co­mo pro­fe­ta de la con­duc­ción au­tó­no­ma, y aho­ra co­mo im­pul­sor de alian­zas con tec­no­ló­gi­cas de Si­li­con Va­lley.

Pe­ro su bue­na es­tre­lla pa­re­ce ha­ber­se apa­ga­do. Quién sa­be si al­gún día vol­ve­rá a re­ful­gir.

ABRALDES | http://abral­de­sar­ts­tu­dios.jim­do.com

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