Real­men­te sí que hu­bo gáns­te­res en Es­pa­ña

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - CINE . EN PORTADA -

—Co­rrup­ción, lu­chas de po­der, ma­ni­fes­ta­cio­nes... No es­tá tan ale­ja­do de la ac­tua­li­dad.

—Eso es una de las co­sas po­si­ti­vas que tie­ne la pe­lí­cu­la y, al mis­mo tiem­po, ne­ga­ti­va. Es po­si­ti­vo que nos po­da­mos sentir iden­ti­fi­ca­dos, pe­ro hay mu­chos te­mas que no han te­ni­do so­lu­ción. Los años 20 y la épo­ca del pis­to­le­ris­mo han si­do la ba­se de la so­cie­dad mo­der­na. Es una pe­lí­cu­la que, ade­más de en­tre­te­ner­nos, nos va a ha­cer re­fle­xio­nar mu­cho.

—Un fil­me que su­po­ne con­ti­nui­dad de mu­chos miem­bros del equi­po res­pec­to a «El des­co­no­ci­do». Luís To­sar, Jor­ge Coi­ra, Da­vid Machado...

—So­mos muy ga­lle­gos a la ho­ra de mon­tar cla­nes [se ríe]. Pa­ra mí es una se­gu­ri­dad tra­ba­jar con ellos. Cuan­do las co­sas fun­cio­nan, ¿pa­ra qué cam­biar­las? Es­ta­mos to­dos con­ten­tos con el tra­ba­jo, que fue com­pli­ca­do por­que ro­da­mos en sie­te se­ma­nas y me­dia.

—¿Lo peor fue el po­co tiem­po?

—Sí. La ma­yor di­fi­cul­tad siem­pre es la eco­nó­mi­ca, tam­po­co te­ne­mos los pre­su­pues­tos de pe­lí­cu­las de Holly­wood. Tie­nes que ha­cer las co­sas con mu­cho me­nos tiem­po y mu­chí­si­mo más es­fuer­zo. Una de los as­pec­tos que más me preo­cu­pa­ban era no es­tar a la al­tu­ra de la pues­ta de es­ce­na de una pe­lí­cu­la de gáns­te­res, y es­toy or­gu­llo­so de to­do el es­fuer­zo a ni­vel fo­to­grá­fi­co, de pues­ta en es­ce­na, de pro­duc­ción y efec­tos di­gi­ta­les, que ayu­dan a que el es­pec­ta­dor se su­mer­ja y vi­va la Bar­ce­lo­na de los años vein­te.

—Una Bar­ce­lo­na que en bue­na par­te se gra­bó en Ga­li­cia. A Co­ru­ña, San­tia­go, Mon­for­te...

—Hay un mon­tón de si­tios. Me en­can­ta ro­dar en Ga­li­cia y si pue­do traer pa­ra aquí, lo ha­go. Ade­más, en Ga­li­cia hay mu­chos lu­ga­res que no ha pa­sa­do el tiem­po por ellos.

—Pe­ro, ¿de ver­dad lle­ga­ron aquí los gáns­te­res?

—Por des­gra­cia, lle­ga­ron a to­das par­tes, pe­ro a nues­tra ma­ne­ra. La sombra de la ley trans­cu­rre en la épo­ca del plo­mo en Bar­ce­lo­na, en la que el pis­to­le­ris­mo y las lu­chas sin­di­ca­les eran muy fuer­tes. Fue en esa épo­ca, prin­ci­pios del si­glo XX, cuan­do hu­bo el éxo­do ma­si­vo de ga­lle­gos, ex­tre­me­ños, an­da­lu­ces a tra­ba­jar a las fá­bri­cas de Ca­ta­lu­ña.

—Que­dan una se­ma­na pa­ra la pre­mier en Sit­ges —5 de oc­tu­bre—, ¿la sen­sa­ción es si­mi­lar a la del 24 de sep­tiem­bre del 2015 cuan­do es­tre­nó «El des­co­no­ci­do» en A Co­ru­ña?

—Por un la­do, al te­ner ex­pe­rien­cia, ya he pa­sa­do por lu­ga­res y me afec­ta­rán me­nos las co­sas. Pe­ro, por otra, sien­tes la mis­ma in­cer­ti­dum­bre. ¿Le gus­ta­rá al pú­bli­co? ¿Fun­cio­na­rá? Es­toy muy ex­pec­tan­te por có­mo res­pon­de­rá el es­pec­ta­dor. Creo que he­mos he­cho un es­fuer­zo tan gran­de pa­ra con­tar nues­tra pro­pia his­to­ria de gáns­te­res que oja­lá el pú­bli­co res­pon­da y po­da­mos se­guir abrien­do puer­tas y ex­plo­ran­do en nues­tro ci­ne lu­ga­res que to­da­vía no se han tran­si­ta­do.

—¿Lo afron­ta co­mo una re­vá­li­da de «El des­co­no­ci­do»? En­ton­ces de­cía que el des­co­no­ci­do era us­ted, ca­li­fi­ca­ti­vo que aho­ra ya no pue­de uti­li­zar.

—El ci­ne siem­pre es una re­vá­li­da. Lo es pa­ra los gran­des di­rec­to­res, ¡ima­gí-

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