ASÍ ME CAM­BIÓ LA VI­DA

ELLOS NOS CUEN­TAN QUÉ CLIC LES HI­ZO DAR EL SAL­TO

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: PATRICIA GAR­CÍA

ANA Y GA­BRIEL

A CO­RU­ÑA No me ape­te­cía ir a la ce­na de em­pre­sa, fui en el úl­ti­mo mo­men­to, y allí es­ta­ba él. El fle­cha­zo fue im­pa­ra­ble”

Suhis­to­ria es de pe­lí­cu­la y Ana Co­res lo cuen­ta to­do co­mo si la es­tu­vie­se vi­vien­do por pri­me­ra vez. Ella en­con­tró a su me­dia na­ran­ja y lo cuen­ta lle­na de fe­li­ci­dad en los ojos. El día que le cam­bió la vi­da, el día que Ga­briel He­rre­ra se cru­zó en su ca­mino, lo tie­ne gra­ba­do en su me­mo­ria. «Hay co­sas que pa­re­ce que so­lo pa­san en las películas, pe­ro yo lo vi­ví. Cuan­do co­no­cí a Ga­bri me dio un vuel­co al co­ra­zón. He te­ni­do la suer­te de en­con­trar a mi me­dia na­ran­ja». To­do ocu­rrió en di­ciem­bre del 2012. Ana aca­ba­ba de mu­dar­se pa­ra vi­vir una nue­va eta­pa en A Co­ru­ña. Una ciu­dad nue­va y un tra­ba­jo nue­vo. La in­vi­ta­ron a la ce­na de tra­ba­jo de Na­vi­dad: «Pue­de que ese día no fue­se lo que más me ape­te­cie­se, pe­ro fui pa­ra in­te­grar­me». Allí se en­con­tró con Ga­briel He­rre­ra y su vi­da cam­bió pa­ra siem­pre. «Ga­bri siem­pre me re­cuer­da que ese día lle­gó de úl­ti­mo y que cuan­do en­tró, me vio y vol­vió al co­che a echar­se co­lo­nia», re­cuer­da Ana. Ha­bla­ron to­da la no­che y al des­pe­dir­se él le pi­dió el te­lé­fono pa­ra en­viar­le las fo­tos de la ce­na. «Era la ex­cu­sa…», son­ríe Ana. Em­pe­za­ron a que­dar y a char­lar. Sa­lían a ce­nar, se re­co­men­da­ban li­bros… «Yo le de­cía a mi ma­dre ‘es­te chi­co quie­re al­go’». El fle­cha­zo fue im­pa­ra­ble. «Lo sen­tía mu­cho. Re­cuer­do que cuan­do me abría la puer­ta de ca­sa me lan­za­ba a sus bra­zos», cuen­ta Ana. «Al mes y me­dio es­tá­ba­mos vi­vien­do jun­tos. Ga­bri aca­ba­ba de com­prar­se un pi­so pa­ra él so­lo y su hi­ja, pen­sa­ba es­tar tiem­po allí so­lo. Y al fi­nal lo es­tre­na­mos jun­tos».

PE­DI­DA EN VE­NE­CIA

Su his­to­ria de amor de pe­lí­cu­la vi­vió un nue­vo ca­pí­tu­lo unos me­ses des­pués. Se fue­ron de cru­ce­ro y la úl­ti­ma no­che la pa­sa­ron en Ve­ne­cia. «Era mi sue­ño co­no­cer Ve­ne­cia, y ahí, en un lu­gar má­gi­co, me pi­dió que nos ca­sá­se­mos». La his­to­ria de amor si­guió avi­ván­do­se con una bo­da de cuen­to en Mé­xi­co, de don­de es Ga­briel. Allí, en una pla­ya de la Ri­vie­ra Ma­ya, pro­me­tie­ron amar­se siem­pre. «Fue el día más fe­liz de mi vi­da, to­do el mun­do que ve con no­so­tros los ví­deos de la bo­da aca­ba llo­ran­do. Fue muy emo­cio­nan­te». Ha­ce dos años y me­dio que lle­gó a sus vi­das el pe­que­ño Adrián. Jun­tos die­ron otro pa­so im­por­tan­te: los dos com­par­ten su pa­sión por la odon­to­lo­gía y jun­tos abrie­ron su clí­ni­ca den­tal He­rre­ra y Co­res. «Nos une mu­cho nues­tro amor por el tra­ba­jo. Jun­tos va­mos a con­gre­sos y dis­fru­ta­mos mu­cho», cuen­ta Ana.

BUE­NOS MO­MEN­TOS

Ana y Ga­bri si­guen cui­dan­do lo que tie­nen, com­par­tien­do mo­men­tos jun­tos y mi­mán­do­se ca­da mi­nu­to. «To­das las no­ches an­tes de dor­mir­nos me abra­za y me di­ce que me quie­re», con­fie­sa Ana. «Te­ne­mos una com­pli­ci­dad úni­ca y es al­go que los dos va­lo­ra­mos mu­cho. En­con­trar la fe­li­ci­dad es lo me­jor que le pue­de pa­sar a una per­so­na», ase­gu­ra Ana. Su ca­sa es­tá lle­na de fo­tos que re­cuer­dan to­dos los bue­nos mo­men­tos que vi­vie­ron jun­tos: la bo­da, los ni­ños, sus via­jes... «Es po­co tiem­po, pe­ro to­do muy in­ten­so. A ve­ces cuan­do me pa­ro a pen­sar to­da­vía no me creo la suer­te que tu­ve: es in­creí­ble po­der de­cir que en­con­tré a mi me­dia na­ran­ja, la per­so­na que me en­tien­de, con la que com­par­to to­do y con la que dis­fru­to día a día». Los do­min­gos por la tar­de, cuan­do es­tán so­los y dis­fru­tan de su sin ni­ños, «le lla­ma­mos nues­tra ‘tar­de de no­vios’», po­nen mú­si­ca, se abra­zan y re­cuer­dan aquel pri­mer en­cuen­tro una no­che de di­ciem­bre del 2012.

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