VE­RÓ­NI­CA ECHEGUI AC­TRIZ “An­tes no me que­ría, aho­ra me río de mí mis­ma”

Nun­ca ol­vi­da­re­mos a su Jua­ni, y ella no ol­vi­da­rá a Bi­gas Lu­na. Fuer­te, se­re­na y se­gu­ra de sí mis­ma, hoy com­par­te pla­tó con Do­nald Sut­her­land y se atre­ve a di­ri­gir.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - Belleza Vip - Por B. MANSO

Con un ca­fé bien car­ga­do, la ac­triz se ol­vi­da de una ma­la no­che ato­si­ga­da por la aler­gia y ha­bla con pa­sión de cual­quier te­ma: mo­da, ar­te, el pa­so del tiem­po y las per­so­nas que la ins­pi­ran. Pe­ro en­tre ellas, hay un nom­bre que men­cio­na con ve­ne­ra­ción: Bi­gas Lu­na. Han pa­sa­do 12 años des­de que el di­rec­tor la con­vir­tió en La Jua­ni y to­da­vía ate­so­ra to­do lo que apren­dió de él. “Cuan­do lo co­no­cí, ya era to­do lo que yo quie­ro ser”. Alum­na aven­ta­ja­da, pa­re­ce que ha apren­di­do lo más di­fí­cil, dis­fru­tar en tiem­po pre­sen­te de las ex­pe­rien­cias ex­tra­or­di­na­rias que su pro­fe­sión le brin­da. La más re­cien­te es su pa­pel en la se­rie Trust, a las ór­de­nes de Danny Boy­le (Trains­pot­ting, Slum­dog Mi­llio­nai­re), com­par­tien­do el set con Do­nald Sut­her­land, Hi­lary Swank y Bren­dan Fra­ser.

Mu­jer­hoy. ¿Có­mo fue po­ner­se de­lan­te del di­rec­tor que ga­nó un Os­car por Slum­dog Mi­llio­nai­re? Ve­ró­ni­ca Echegui. Fue muy es­pe­cial. Hay ve­ces que co­nec­tas al ins­tan­te con la otra per­so­na y to­do va bien. En nues­tro ca­so, fue mi­rar­nos y em­pe­zar a reír, así que me re­la­jé en­se­gui­da. Hi­zo las es­ce­nas con­mi­go, le qui­ta­ba hie­rro a to­do, yo le con­té cua­tro chis­tes y, co­mo mi per­so­na­je era có­mi­co, creo que le cua­dró.

Pa­re­ce que no le da mie­do sa­lir de la zo­na de con­fort… Cuan­do al­go me su­po­ne un re­to, me da mu­cho mie­do. Pe­ro sé que cuan­do ten­go esa sen­sa­ción de­bo ti­rar­me de ca­be­za, por­que al­go voy a apren­der. En el ca­so de Trust, el ro­da­je em­pe­za­ba con es­ce­nas com­pli­ca­das y te­nía mie­do, pe­ro eso es lo bo­ni­to de es­te tra­ba­jo. Más que el re­sul­ta­do, es el pro­ce­so: ahí es don­de pue­do cre­cer.

¿Tra­ba­jar jun­to a esas es­tre­llas im­pre­sio­na?

Cla­ro. ¡Si yo ya veía sus pe­lí­cu­las cuan­do era pe­que­ña! Con Ser­vi­llo [el ac­tor To­ni Ser­vi­llo, con quien ha tra­ba­ja­do en Dé­ja­te lle­var] me pa­só al­go si­mi­lar. Yo ha­bía vis­to La gran be­lle­za cin­co ve­ces an­tes de co­no­cer­lo. Es­ta­ba fas­ci­na­da con esa pe­lí­cu­la y enamo­ra­da de su per­so­na­je. El día que lo co­no­cí, nos fui­mos a dar una vuel­ta por Roma y fue pre­cio­so, co­mo vi­vir una pe­lí­cu­la. Son re­ga­los in­creí­bles que te ha­ce es­ta pro­fe­sión.

¿Qué se aprende de la ex­pe­rien­cia de los ve­te­ra­nos?

Su ac­ti­tud ha­cia la vi­da, có­mo se to­man las co­sas. Por­que, in­clu­so con to­da su ex­pe­rien­cia, si­guen te­nien­do in­se­gu­ri­da­des co­mo las pue­do te­ner yo y eso sig­ni­fi­ca que les si­gue im­por­tan­do la pro­fe­sión.

¿Le preo­cu­pa el pa­so del tiem­po?

No. Es­pe­ro sen­tir­me ca­da día me­jor e ir cre­cien­do. Una par­te de mí te­me que, si en­ve­jez­co no me ofrez­can pa­pe­les, pe­ro más que na­da por­que lo lle­vo oyen­do des­de ha­ce mu­cho tiem­po. Pe­ro hay otra par­te de mí, más fuer­te, que pien­sa que los lí­mi­tes se los po­ne una mis­ma. Tam­bién soy muy au­to­ge­ne­ra­do­ra de tra­ba­jo, me ha­ce muy fe­liz sa­ber que ten­go otra par­te crea­ti­va que no tie­ne que ver so­lo con in­ter­pre­tar y que es­toy em­pe­zan­do a ex­plo­rar. He he­cho un cor­to, ten­go unas cuan­tas his­to­rias es­cri­tas y co­sas que me gus­ta­ría mu­cho ha­cer, sin nin­gu­na am­bi­ción.

¿Y en el as­pec­to fí­si­co?

Por for­tu­na es­tán cam­bian­do un po­co los mo­de­los. Aho­ra ca­si es­tá más de

mo­da te­ner un cu­lo co­mo el de Kim Kar­das­hian que es­tar fa­mé­li­ca. Creo que es­to va y vie­ne, es alea­to­rio. Y no de­be­ría­mos ha­cer­nos víc­ti­mas de es­tos cá­no­nes es­té­ti­cos im­pues­tos.

¿Ha te­ni­do que ha­cer las pa­ces con su cuer­po o siem­pre es­tu­vo sa­tis­fe­cha con­si­go mis­ma?

No, no. Yo en la ado­les­cen­cia es­ta­ba muy pe­lea­da con mi cuer­po. Ni me que­ría ni me gus­ta­ba. Ne­ga­ba y re­cha­za­ba to­do lo que era, en lu­gar de co­no­cer­me y acep­tar­me. Te­nía mie­do a no gus­tar y a no po­der tra­ba­jar co­mo ac­triz, to­do eso me preo­cu­pa­ba y cul­pa­ba a mi cuer­po. Siem­pre es­ta­ba ha­cien­do die­tas y ejer­ci­cio pa­ra es­tar me­jor, pe­ro a los ven­ti­tan­tos fui cons­cien­te y cam­bié. Em­pe­cé a co­mer bien, a co­ci­nar y a ha­cer ejer­ci­cio por­que me ape­te­ce y no pa­ra te­ner un cuer­po 10.

Y aho­ra, ¿pa­sa mu­cho tiem­po fren­te al es­pe­jo?

Cuan­do era más jo­ven, me mi­ra­ba ob­se­si­va­men­te. Aho­ra tam­bién me mi­ro, pe­ro me río de mí mis­ma. Veo cam­bios y me ha­cen gra­cia. An­tes no te­nía man­chas ni oje­ras y aho­ra me sa­len… Lo veo, pe­ro no lo su­fro.

¿Aho­ra ne­ce­si­ta más cos­mé­ti­cos en su ne­ce­ser?

Pues sí. No soy de te­ner mu­chas cre­mas, pe­ro sí me cui­do más. Vi­gi­lo el des­can­so, la ali­men­ta­ción… Pe­ro sin ob­se­sio­nar­me tam­po­co.

¿Has­ta qué pun­to le in­tere­sa la mo­da?

Veo las ten­den­cias y a al­gu­nas me apun­to, pe­ro a otras no. Una sa­be lo que le que­da bien. Y me en­can­ta la mo­da, es ar­te. Hay di­se­ña­do­res que me pa­re­cen ge­nios y me atrae mu­cho su esen­cia ar­tís­ti­ca. Me pa­re­ce un im­pac­to crea­ti­vo e ins­pi­ra­dor. A mí, Ale­xan­der Mc­queen o Ga­lliano me co­nec­ta­ban con mu­chas co­sas.

¿Cuá­les son sus re­fe­ren­tes?

Siem­pre he ad­mi­ra­do a mu­je­res co­mo Ge­na Row­land y An­na Mag­na­ni, que son fuer­zas de la na­tu­ra­le­za. Rossy de Pal­ma me en­can­ta co­mo mu­jer y co­mo crea­do­ras, Ma­ri­na Abra­mo­vic, An­gé­li­ca Lid­dell… Me gus­tan las mu­je­res que ex­pre­san su mun­do.

¿Con qué pro­yec­tos nos sor­pren­de­rá pró­xi­ma­men­te?

Es­toy mon­tan­do mi pri­mer cor­to. Lo hi­ce pa­ra pro­bar­me, pa­ra ver si me veo ca­paz co­mo di­rec­to­ra... Y me ha gus­ta­do. Lo in­ter­pre­ta­mos mi pa­dre y yo. Fue un ejer­ci­cio de amor, una re­con­ci­lia­ción con él, por­que tra­ta so­bre esas co­sas que mu­chas ve­ces he re­cha­za­do o cri­ti­ca­do en él y aho­ra for­man par­te de mí to­tal­men­te.

¿Y se re­afir­ma en su vo­ca­ción co­mo di­rec­to­ra?

Sí, ten­go ga­nas de con­tar mu­chas his­to­rias. Por­que to­do es­to par­tió de un mo­men­to en el que que­ría ro­dar una his­to­ria y de­di­cár­se­la a Bi­gas Lu­na.

¿Tan­to le afec­tó su muer­te?

No me lo es­pe­ra­ba. Fue des­pués de que se mar­cha­ra cuan­do me di cuen­ta de to­do lo que él ha­bía ca­la­do en mi vi­da.

“Los re­tos me dan mie­do, pe­ro me ti­ro de ca­be­za por­que sé que voy a apren­der”.

La ac­triz lle­va body de Za­ra y pan­ta­lón de Em­po­rio Ar­ma­ni.

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