Los re­cuer­dos más lon­ge­vos del San Froi­lán

La re­fle­xión de aque­llos que han vi­vi­do más fies­tas cues­tio­na la ubi­ca­ción del ferial y re­tro­ce­de unas dé­ca­das atrás pa­ra re­cor­dar có­mo se ce­le­bra­ba y vi­vía an­tes

La Voz de Galicia (Viveiro) - Especial1 - - En la memoria - MA­RÍA M. GUNTÍN / M. C.

«Quen di que an­tes o San Froi­lán era me­llor non sa­be o desas­tre que era ir co­mer o pol­bo nas ca­se­tas fai co­ren­ta anos”, ex­pli­ca An­to­nio, que lle­va más de se­sen­ta años vi­vien­do en Lu­go. Tam­bién ex­pli­ca que an­tes era más com­pli­ca­do ve­nir por fal­ta de me­dios y que, aho­ra, la ma­yo­ría de jó­ve­nes tie­nen co­ches y pue­den ve­nir des­de otras zo­nas de Ga­li­cia y «en pan­di­lla». So­bre la ubi­ca­ción, An­to­nio cree que es «idó­nea pa­ra la fies­ta» y que así lo de­mos­tró «el fra­ca­so el año en que se trasladó la ver­be­na a la ron­da de O Car­me», y es que el San Froi­lán se trasladó so­lo un año. «Ha­cía un frío allí aba­jo que la idea les ex­plo­tó en la ca­ra a los or­ga­ni­za­do­res», cuen­ta.

Un ni­ño con za­pa­tos nue­vos

Por su par­te, Jo­sé Par­do di­ce que an­tes «los ami­gos sa­lía­mos y si nos em­bo­rra­chá­ba­mos era de ca­sua­li­dad», sin em­bar­go, ex­pli­ca el hom­bre, «aho­ra ha­cen el botellón y no vi­ven la fies­ta co­mo lo que era», cuen­ta Par­do, que di­ce re­cor­dar el Do­min­go das Mozas con es­pe­cial ca­ri­ño por­que sus pa­dres le com­pra­ban un tra­je es­pe­cial pa­ra ese día.

«Era el úni­co día en el que los ami­gos que vi­vían en las al­deas pre­fe­rían ve­nir aquí y no que­dar­se de vi­nos en el pue­blo», ex­pli­ca Car­los, que na­ció en Co­ru­ña pe­ro vi­ve aquí des­de los 15 años y tie­ne más de 50 san froi­la­nes a la es­pal­da. Aña­de que «an­tes ha­bía más gen­te por­que cuan­do es­ta­ba la pul­pe­ría La Ma­no­la eso era un no pa­rar». Car­los tam­bién ex­pli­ca la va­rio­pin­ta ima­gen al la­do de la es­ta­ción de bu­ses cuan­do «col­ga­ban el pul­po de los alam­bres a se­car co­mo si fue­ra ro­pa».

O Do­min­go das Mozas

«Siem­pre hu­bo mu­cha gen­te, no en­tien­do por qué hay aho­ra tan­ta dis­cu­sión so­bre si hay o no aglo­me­ra­ción», des­ta­ca Mer­ce­des, que tam­bién re­cuer­da que ha­ce trein­ta años «o Do­min­go das Mozas era el peor día de to­dos por­que eso sí que era un ago­bio», cuen­ta la mu­jer, que lle­va más de trein­ta años vi­vien­do en la ciu­dad. El Do­min­go das Mozas es el día gran­de del San Froi­lán y aún hoy se man­tie­ne la tra­di­ción de ves­tir­se con tra­jes re­gio­na­les. Pe­ro del nom­bre al­go aún que­da y, «pro­ba­ble­men­te mu­chas de las parejas de aho­ra em­pe­za­ron un do­min­go», ex­pli­ca tam­bién Mer­ce­des.

PEINÓ

Los pues­tos de ven­ta de ape­ros de la­bran­za, en el San Froi­lán del año 1972.

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