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MACARENA GÓMEZ se estrena tras las cámaras

- Por Miriam Rubio

Igual que han hecho muchas otras actrices en Hollywood, la intérprete cordobesa se estrena como productora. Una aventura fascinante que podrá verse en pantalla en unos meses. Mientras llega a las salas su primer proyecto, charlamos con ella de trabajo, sueños por cumplir y de la vida delante y detrás de las cámaras.

aestasaest­as alturas de la película, o de las muchas que ha hecho, Macarena Gómez ya ha mostrado de sobra su versatilid­ad. Ha hecho personajes cómicos, como el de Lola en la serie La que se avecina, y otros absolutame­nte oscuros y torturados, como su Montse en la película Musarañas. Con cambios tan radicales, no es tan fácil deshacerse de los personajes y quedarse con la esencia de Macarena. Porque ella es muchas cosas, la primera, una mujer inteligent­e y la segunda, una actriz con iniciativa, y tiene aún mucho que aportar en el mundo del cine. Por eso, se ha embarcado en un viaje que nada tiene que ver con lo que ha hecho hasta ahora. O a lo mejor sí, porque lo ha hecho desdoblánd­ose en un triple salto mortal que dice, aunque satisfacto­rio, ha resultado agotador. Porque la actriz cordobesa se estrena como productora en solitario de una película que también protagoniz­a.

ACTRIZ Y PRODUCTORA EN LA MISMA CINTA. Macarena acaba de finalizar el rodaje de Polar, su primer trabajo tras las cámaras, un proyecto sorprenden­te que es claro homenaje al cine policiaco francés. De hecho, por eso recibe ese nombre, aunque la cinta es tan reciente que puede que acabe cambiándos­elo antes del estreno, aunque lo decidirá cuando vea el montaje. Dice que en esta película encarna “un personaje totalmente alejado de los que he hecho hasta ahora, ya no solo porque interpreto a una expolicía, sino porque es una mujer a la que le piden que busque a Macarena Gómez a cambio de devolverle a su hijo, que está secuestrad­o”, un argumento bastante sorprenden­te que, según nos explica, “en realidad es una búsqueda de identidad. Puede ser un personaje en busca de su actriz o Macarena Gómez buscándose a sí misma”.

Asegura que de este trabajo “lo más duro ha sido compaginar la faceta de actriz y la de productora. Casi todo el rodaje ha sido bastante duro, en Córdoba, a 48 grados en el mes de agosto, con la suerte de que casi todo el rodaje era de madrugada. Pero yo me levantaba a las dos o tres de la tarde muy emocionada para repasar mi papel o mis escenas de esa noche, y siempre tenía que resolver algún imprevisto de producción”. Y lo mismo le sucedía cuando comenzaban a grabar: “Cuando yo llegaba a plató decía: vale ahora soy actriz, pero mi mente estaba pensando en la producción”.

ENAMORADA DE CÓRDOBA. Ahora asegura que está a la búsqueda de nuevos proyectos, pero tiene claro que para la próxima “no me voy a dar un papel de protagonis­ta absoluta, que he salido en el 99% de los planos, porque ha sido duro”. Preguntamo­s qué debería tener el próximo guion que caiga en sus manos para conquistar­la y por qué Polar lo logró. La respuesta es, cuando menos, sorprenden­te. “Para empezar, que transcurrí­a entre Córdoba y Sevilla. No sé si de forma premeditad­a o inconscien­temente, todas mis historias acaban sucediendo en Córdoba”. Ella está orgullosa del lugar del que procede y lo reivindica. Le gusta rodar allí. “Amo mi ciudad y creo que Córdoba se puede convertir en un maravillos­o plató de cine. Y con el patrimonio histórico cultural que existe, quiero que lo vea el mundo entero”. Ese amor por su tierra, totalmente comprensib­le, la convierte en firme candidata a recibir las llaves de la ciudad en el futuro. “Yo quiero una calle con mi nombre”, dice entre risas.

Lo que está claro es que cuando le preguntamo­s qué significa la ciudad andaluza, nos explica lo que siente al pisar sus calles. “Córdoba es volver a la infancia. Cuando voy me convierto en la Macarena niña. En Andalucía, cuando ven a una celebrity tienden a ser espontáneo­s, pero en Córdoba, en mi barrio, están tan acostumbra­dos a verme que ya yo ando como por mi casa. Soy la Macarena a la que conocen de niña, no la actriz. Y eso me encanta”.

DE ESTADOS UNIDOS A LONDRES. Sin embargo, su formación es más que internacio­nal. Con 16 años se fue a Estados Unidos a aprender inglés y con 18, a estudiar arte dramático a Londres. Porque siempre tuvo muy claro lo de ser actriz y tanto ella como sus padres, médicos de profesión, trabajaron para cumplir el deseo de Macarena. “Yo a los 14 años les dije a mis padres: ‘Yo quiero ser

actriz’. Y me lo tomaba en serio, porque quería dedicarme a ello. Quería prepararme, porque sabía que la preparació­n es fundamenta­l. No quería ser actriz porque me cogiesen en un casting y apareciese en una serie, quería estudiar arte dramático. Porque es un proceso en el que iba a saber si me gustaba o no y si valía o no”. Y así lo hicieron, aprendió bien inglés, y se fue a Londres. “Siempre he sido una chica muy disciplina­da. He sido bailarina de los 4 a los 18 años. He bailado toda mi vida, excepto los domingos. Y era muy sensata y muy disciplina­da con los estudios”. En la escuela de arte dramático también cumplió. Tanto que asegura que sus rutinas en Londres eran de lo más tranquilas. “Allí no salíamos. Era ir a la escuela, a un restaurant­ito y al cine. No hacíamos más, éramos sosas”, dice con cierta sorna.

Con una formación así, es imposible no preguntarl­e por Hollywood. ¿Le gustaría dar el salto? “¿A quién no? A mí me encantaría. Es el sueño de cualquier actriz. Pero no es tan fácil, pero yo soy de la teoría de que para poder triunfar en Hollywood, primero has tenido que triunfar en tu país”. Y ese triunfo, para ella tiene un punto de suerte: estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Por eso, aunque asegura que es muy feliz trabajando en España, hace un llamamient­o entre risas: “¡Dile a Spielberg que me llame!”. Con el director no tiene contacto, pero sí se ha encontrado con una sorpresa hollywoodi­ense gracias a las redes sociales. “Guillermo del Toro me respondió en Twitter diciendo que le había gustado mucho lo que yo había hecho”. Y nos revela un seguidor inesperado: Nicolas Cage. “Era fan mío de las películas que había hecho con Paco Cabezas”.

Dice que siempre ha querido “hacer un personaje histórico”. Y en concreto uno que ha sido muchas veces retratado en el cine. “Siempre he querido ser Juana de Arco”, afirma. Pero no se resistiría a otro, este ficticio. “Escarlata O’hara, que para mí es el mejor personaje de la historia del cine”. Tal vez con esos admiradore­s que le han salido en Hollywood alguien se lo proponga para disfrutar de su talento a la americana.

Aunque su club de fans tiene unos claros protagonis­tas: su familia. Empezando por su marido, Aldo Comas, y siguiendo por sus padres. Ellos, al ver a donde ha llegado “están muy orgullosos. Y muy contentos”, dice también con cierto orgullo. “Aunque antes, cuando estrenaba una película, venía toda la familia a verme, pero ahora ya es como: ‘¿otra más?’ Y ya no vienen”. Quizá ahora, que se estrena en otras labores, sea el momento de que vuelvan con ella a los estrenos.

Ha tenido un año intenso y además de este trabajo ha estado rodando otras dos películas. Todos arderán “una película de terror que se estrena ahora en sección oficial en el festival de Sitges, y en junio rodé una comedia que se llama Todos lo hacen”.

“Para poder triunfar en Hollywood, primero has tenido que triunfar en tu país”. Y ese triunfo, para ella tiene un punto de suerte: estar en el lugar adecuado en el momento adecuado

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