MA­RÍA HI­NO­JO­SA

“Me gus­tan los re­tos. Cuan­do quie­ro ir a por algo, voy con to­do”

Mía - - ENTREVISTA - pOr ra­QUeL MU­Las

¿QuIéN eS? Ac­triz y bai­la­ri­na (Ta­rra­go­na, 1985). ha prac­ti­ca­do la g¡mna­sia rítmica y el bai­le de­por­ti­vo, par­ti­ci­pan­do en va­rios cam­peo­na­tos. li­cen­cia­da en ba­llet clá­si­co en el Real Con­ser­va­to­rio de Danza, de ma­drid. ha tra­ba­ja­do co­mo bai­la­ri­na en mu­si­ca­les de éxi­to co­mo Hoy no me pue­do le­van­tar o Ca­ba­ret. su pri­mer pa­pel de ac­triz pro­ta­go­nis­ta se lo die­ron en la se­rie Dream­land.

En te­le­vi­sión, tam­bién ha co­la­bo­ra­do en

Yo qui­sie­ra y Cu­pi­do y más re­cien­te­men­te en El Con­ti­nen­tal. pOr Qué AHO­rA

Tie­ne en car­tel la pe­lí­cu­la

Miamor Per­di­do, de Emi­lio mar­tí­nez lá­za­ro. Es­te año la ve­re­mos en la se­rie Se­cre­tos de Es­ta­do.

Co­mo co­rres­pon­de a una mu­jer tan vi­tal co­mo ella, Ma­ría Hi­no­jo­sa no ha pa­ra­do des­de que con so­lo cua­tro años co­men­zó en la gim­na­sia rítmica. “To­do sur­gió cuan­do mi her­ma­na se sor­pren­dió de la elas­ti­ci­dad que te­nía al ver­me ju­gar con las mu­ñe­cas, des­pa­ta­rra­da en el sue­lo”. Ter­mi­nó sien­do cam­peo­na de Ca­ta­lu­ña y par­ti­ci­pó en el cam­peo­na­to de España. A los 11 años, se apun­tó, con sus pa­dres y her­ma­nos a una mo­da en cier­nes, los bai­les de sa­lón. Pe­ro no co­mo unos afi­cio­na­dos cual­quie­ra, sino co­mo au­tén­ti­cos pro­fe­sio­na­les. Su des­tre­za les lle­vó a competir en cer­tá­me­nes na­cio­na­les e in­ter­na­cio­na­les. Años des­pués, Ma­ría se de­can­tó por el ba­llet clá­si­co y fi­na­li­zó la ca­rre­ra en el Real Con­ser­va­to­rio de Danza de Ma­drid. “Al ter­mi­nar me co­gie­ron pa­ra el mu­si­cal Hoy no me pue­do le­van­tar”.

da la im­pre­sión de que to­do ha si­do muy se­gui­do.

Así es. Fui en­la­zan­do mu­si­ca­les co­mo Fie­bre del sá­ba­do no­che, y los com­pa­gi­né con pro­gra­mas de te­le­vi­sión co­mo Mi­ra quien bai­la y Ope­ra­ción Triun­fo. Más tar­de tra­ba­jé en Ca­ba­ret. El úl­ti­mo mu­si­cal que hi­ce fue The Ho­le Ze­ro.

¿es du­ro tra­ba­jar ca­da día en un mu­si­cal?

Hay mu­cha or­ga­ni­za­ción. Tie­nes que en­trar dos ho­ras an­tes al tea­tro y ha­cer un ca­len­ta­mien­to fí­si­co y vo­cal obli­ga­to­rio. Me­dia ho­ra an­tes de que em­pie­ce el es­pec­tácu­lo tie­nes que po­ner­te el mi­cro y che­quear el so­ni­do. Ade­más, hay en­sa­yos ca­da se­ma­na pa­ra lim­piar las co­reo­gra­fías. Es bas­tan­te sa­cri­fi­ca­do, no es co­mo tra­ba­jar en una ofi­ci­na, en­trar a una ho­ra, ha­cer el mu­si­cal e ir­se a ca­sa.

el bai­le te ha lle­va­do a tra­ba­jar con rihan­na. ¿có­mo es ella en las dis­tan­cias cor­tas? ¿es exi­gen­te con sus bai­la­ri­nes?

Fue una de las ex­pe­rien­cias más gra­ti­fi­can­tes que he vi­vi­do. Me es­co­gie­ron des­pués de bai­lar pa­ra ella y Sha­ki­ra en los pre­mios MTV que se ce­le­bra­ron en Ma­drid. Rihan­na real­men­te ha­bla po­qui­to por­que quien di­ri­ge a los bai­la­ri­nes es la co­reó­gra­fa. Re­cuer­do que un día, an­tes de sa­lir al es­ce­na­rio, le co­men­tó a una chi­ca: “Vas de­ma­sia­do gua­pa y te van a mi­rar más que a mí”. O sea, que tie­ne sen­ti­do del hu­mor. Tie­ne una ima­gen muy de di­va pe­ro es muy cer­ca­na.

¿y sha­ki­ra, có­mo es?

Im­pre­sio­nan­te. Di­ri­ge to­do, so­ni­do, lu­ces, es­ce­no­gra­fía, las po­si­cio­nes de los bai­la­ri­nes. Es ge­nial tra­ba­jar con ella por­que tie­ne muy claro lo que quie­re en su es­pec­tácu­lo.

¿des­pués de es­tar a su la­do, en­tien­des por qué se han con­ver­ti­do en es­tre­llas?

Creo que es por­que tie­nen muy claro lo que quie­ren y van a por ello. No se des­vían del ca­mino.

¿eres de ese ti­po de ar­tis­tas?

Soy muy ca­be­zo­na, me gus­tan los re­tos y cuan­do quie­ro ir a por algo voy con to­do.

¿por eso de­ci­dis­te dar el pa­so a la in­ter­pre­ta­ción?

Real­men­te em­pe­cé a ser ac­triz de re­bo­te. Me pre­sen­té co­mo bai­la­ri­na al cas­ting de la se­rie mu­si­cal Dream

land, y des­pués de una se­rie de prue­bas, el pro­duc­tor me di­jo que que­ría que for­ma­ra par­te de los ca­tor­ce ele­gi­dos pa­ra pro­ta­go­ni­zar­la. Du­ran­te los tres me­ses de un ve­rano re­ci­bi­mos cla­ses de in­ter­pre­ta­ción, de can­to, de pre­pa­ra­ción fí­si­ca. ¡Tu­ve que apren­der a com­po­ner! [ri­sas].

¿fue un gran más­ter?

Sí, fue in­creí­ble. Cuan­do me eli­gió el pro­duc­tor me que­dé en shock. Fue co­mo “Ma­ría pon­te las pi­las por­que es­to lo tie­nes que de­fen­der”.

Sa­lí de ca­sa a los 17 años y sien­to que no he te­ni­do ado­les­cen­cia. Es que nun­ca he re­ci­bi­do una bron­ca de mi ma­dre.

Me en­can­ta reír­me, soy muy bro­mis­ta. En ca­da tra­ba­jo, mis com­pa­ñe­ros me re­cuer­dan las bro­mas que les ha­go.

A raíz de ahí me fue­ron sa­lien­do más tra­ba­jos co­mo ac­triz y me apun­té a re­ci­bir cla­ses de in­ter­pre­ta­ción.

TAM­BIÉN ERES CO­REÓ­GRA­FA. ¿DE DÓN­DE SA­LEN LOS MOVIMIENTOS, LOS PA­SOS DE BAI­LE?

Es que es­cu­cho una mú­si­ca y au­to­má­ti­ca­men­te se me mue­ve el pie. Su­pon­go que de bai­lar des­de chi­qui­ti­na es co­mo si el cuer­po me ha­bla­ra so­lo, no es que sal­gan movimientos es­ti­pu­la­dos.

¿AL TE­NER UN TRA­BA­JO MUY FÍ­SI­CO, QUÉ HA­CES PA­RA MAN­TE­NER­TE EN FOR­MA?

Co­mo muy bien. Ca­da ma­ña­na me ha­go un ba­ti­do de fru­tas con ver­du­ras. Voy al gim­na­sio y, si pue­do, to­mo cla­ses de bai­le en la Aso­cia­ción de Danza. Es im­por­tan­te que el cuer­po que­me to­xi­nas y que las eli­mi­ne tam­bién con la ali­men­ta­ción: un limón ex­pri­mi­do por la ma­ña­na, una in­fu­sión por la no­che. No me cui­do so­lo fí­si­ca­men­te, tam­bién ener­gé­ti­ca­men­te; hay que lim­piar esas to­xi­nas.

EN 2018 ESTRENASTE MIAMOR PER­DI­DO, DE EMI­LIO MAR­TÍ­NEZ LÁ­ZA­RO, DI­REC­TOR DEL EXI­TA­ZO OCHO APE­LLI­DOS VAS­COS. ¿CÓ­MO FUE LA EX­PE­RIEN­CIA DE RO­DAR CON ÉL?

Una ma­ra­vi­lla. Soy muy fan de sus pe­lí­cu­las des­de que con 15 años vi El

otro la­do de la ca­ma. Emi­lio es di­ver­ti­dí­si­mo. Du­ran­te el ro­da­je se po­nía a bai­lar con no­so­tros, en­tra­ba en to­das las bro­mas. Era ge­nial. Y con Dani Ro­vi­ra y Mi­che­lle Jenner, ima­gí­na­te. Era ju­gar to­do el ra­to. Fue un ro­da­je muy di­ver­ti­do.

ADE­MÁS, TE DE­FI­NES CO­MO ADIC­TA AL HU­MOR.

Me en­can­ta el sen­ti­do del hu­mor y reír­me [ri­sas]. Soy muy bro­mis­ta. En ca­da tra­ba­jo los com­pa­ñe­ros me re­cuer­dan las bro­mas que les ha­go, co­mo por ejem­plo atar en­tre sí los cor­do­nes de sus za­pa­ti­llas de bai­le jus­to cin­co mi­nu­tos an­tes de que ten­gan que sa­lir al es­ce­na­rio. Soy su­per­ju­gue­to­na. Pa­ra mí es pri­mor­dial pa­sár­me­lo bien por­que es verdad que hay que tra­ba­jar, pe­ro si nos lo pa­sa­mos bien, pues ge­nial.

EN SEP­TIEM­BRE ACUDISTE AL FES­TI­VAL DE TE­LE­VI­SIÓN DE VITORIA CON UN VES­TI­DO QUE LU­CÍA UN GRAN ES­CO­TE A LA ES­PAL­DA. ¿PA­RA ATRE­VER­SE CON ÉL, HAY QUE TE­NER BUEN CUER­PO O MU­CHA SE­GU­RI­DAD?

[Ri­sas]. Es un ves­ti­do de An­to­nio Ve­las­co. Él hi­zo la ro­pa de The Ho­le

Ze­ro, un mu­si­cal bas­tan­te pí­ca­ro. Pa­ra el fes­ti­val que­ría ves­tir un pun­to sexy. Sa­bía que te­nía que con­tac­tar con él y me ofre­ció ese ves­ti­do im­pre­sio­nan­te.

¿PO­DÍAS MO­VER­TE CON ÉL?

Sí, pe­sa­ba un po­qui­to pe­ro la verdad es que sien­do bai­la­ri­na me ha to­ca­do ves­tir­me de tan­tas ma­ne­ras que da igual que me pon­gan una fal­da de hie­rro [ri­sas] por­que al fi­nal apren­des a mo­ver­la.

¿SE ES­TÁN CUM­PLIEN­DO TUS SUE­ÑOS O ES­TÁS MÁS ALLÁ DE LO QUE HABÍAS PEN­SA­DO?

Os­tras, pues sí, se es­tán cum­plien­do. La verdad es que ha si­do un año bue­ní­si­mo. Es­toy en una eta­pa de mi vi­da muy fe­liz, muy con­ten­ta, apren­dien­do y dis­fru­tán­do­la por­que es­to es una mon­ta­ña rusa.

¿AL­GU­NA VEZ TE ARRE­PIEN­TES DE HA­BER SA­LI­DO TAN JO­VEN DE TU TA­RRA­GO­NA NA­TAL?

Es un pa­so que tu­ve que dar y no me arre­pien­to, pe­ro echo mu­chí­si­mo de me­nos a mi fa­mi­lia. Soy muy fa­mi­liar, muy de pa­pi y ma­mi. Sa­lí de ca­sa a los 17 años y sien­to que no he te­ni­do ado­les­cen­cia. Es que nun­ca he re­ci­bi­do una bron­ca de mi ma­dre en la que me di­je­ra: “No ha­gas es­to”; y yo con­tes­ta­ra: “An­da, ma­má, dé­ja­me”. He te­ni­do que sa­car­me las cas­ta­ñas del fue­go muy pron­to.

Pa­ra pa­sear por la al­fom­bra ‘na­ran­ja’ del Fes­ti­val de Vitoria de Te­le­vi­sión, Ma­ría Hi­no­jo­sa se atre­vió con un se­duc­tor ves­ti­do de An­to­nio Ve­las­co, di­se­ña­dor de ves­tua­rio del mu­si­cal The Ho­le Ze­ro.

Izquierda: la ac­triz jun­to al rea­li­za­dor de ci­ne Emi­lio Mar­tí­nez Lá­za­ro, to­do un ha­ce­dor de éxi­tos. Arri­ba: Ma­ría Hi­no­jo­sa jun­to a los com­pa­ñe­ros del cuer­po de bai­le que acom­pa­ñó a Rihan­na en una de sus gi­ras.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.