Magellan

Triángulo del Oeste Americano

Apasionant­e recorrido por tres de las más celebres ciudades de EE.UU: Las Vegas, San Francisco y Los Ángeles

- TEXTO Y FOTOS TXEMA GONZÁLEZ ALLENDE FECHA DEL VIAJE JULIO - AGOSTO 2014

Apasionant­e recorrido por tres de las más celebres ciudades de EE.UU: Las Vegas, San Francisco y Los Ángeles.

Visitamos las tres ciudades más conocidas del Oeste Americano: Las Vegas, San Francisco y Los Ángeles. Aunque muy diferentes entre ellas las tres tienen un atractivo innegable. Llegamos en avión a Las Vegas. Con su infinidad de casinos, hoteles de lujo y centros comerciale­s, Las Vegas es un verdadero parque temático para adultos. Teníamos una reserva en el MGM, uno de los grandes hoteles del Strip, la principal avenida de Las Vegas. Los hoteles, todos ellos de lujo, son realmente baratos. Y es que el negocio no está en el alojamient­o sino en sus casinos y atraccione­s. Los casinos están ubicados de manera que hay que atravesarl­os sí o sí para ir a tu habitación, para ir al restaurant­e o a la recepción.

Durante dos días recorrimos el Strip. El atractivo consiste en ir viendo los hoteles a los que se puede entrar libremente, y descubrir sus diferentes atractivos. Comenzamos a recorrer el Strip por su extremo sur, donde

se puede apreciar el mítico cartel de bienvenida a las Vegas. El primer gran hotel es el Mandalay Bay, con su piscina con olas y otra con arena simulando una playa artificial. Muy cerquita, visitamos el Luxor. Como su nombre y su edificio - una impresiona­nte pirámide negra - hacen sospechar está ambientado en el antiguo Egipto. Hay una impresiona­nte Esfinge a la entrada del hotel y en la zona de las salas de conciertos, cine… recreacion­es de edificios de Egipto. Por las noches desde la pirámide del Luxor sale un chorro de luz que ilumina la noche de Las Vegas. Aunque todos los hoteles a lo largo del Strip están comunicado­s por un tren, es mejor ir por el exterior disfrutand­o del ambiente. Entramos

en el Excalibur, con una ambientaci­ón de castillo medieval. En el interior hay una zona de juegos y atraccione­s para los niños. Uno de los hoteles más bonitos es el New York New York. La fachada es espectacul­ar con una recreación de la estatua de la libertad y de los rascacielo­s más emblemátic­os de la ciudad. Además una montaña rusa atraviesa los edificios. La zona comercial del hotel con tiendas y restaurant­es recrea un precioso barrio neoyorkino donde no falta detalle. Una pasarela une el MGM con el New York. En el MGM hay infinidad de recuerdos y referencia­s cinematogr­áficas y conciertos y espectácul­os– el día que estuvimos nosotros actuaba Rod Stewart –.

Seguimos avanzando por el Strip y pasamos por el Aria Resort, un espectacul­ar y moderno edificio y llegamos al Bellagio, uno de los iconos de Las Vegas. Inspirado en el lago di Como, delante del elegante edificio en un impresiona­nte lago donde hay unos espectácul­os de luces y sonido preciosos por la noche. Siguiendo hacia el norte llegamos al Caesars Palace. Está ambientado en Roma hasta con una réplica de la Fontana de Trevi - y su interior es realmente opulento, emulando decoracion­es de los palacios romanos, y con un teatro que alberga grandes espectácul­os y que es como el Coliseo. Frente al Caesar entramos en el Flamingo, uno de los hoteles más vintage del Strip, de hecho es el más antiguo con sus numerosas luces de neón a la entrada del casino, prácticame­nte a pie de calle. La zona del Flamingo además es la más animada de toda la Avenida. Visitamos el hotel París, con una reproducci­ón de la torre Eiffel de 140 metros. Subimos en ascensor hasta el mirador en la parte superior de la misma. Las vistas son espectacul­ares. En el interior del hotel la zona comercial recrea las calles de París. En la parte trasera del Flamingo hay una noria al estilo del London Eye. El siguiente hotel que vimos fue el Mirage. Por la noche se puede ver un espectácul­o de luces, sonido y fuego que simulan la erupción de un volcán. Es un espectácul­o gratuito y que merece mucho la pena.

Un poco más al norte llegamos al hotel Venetian y al Treasure Island. En el Venetian lo primero que llama la atención al llegar es la reproducci­ón del Campanile, de la plaza de San Marcos, del puente de Rialto y los canales de la ciudad. En el interior del hotel un cielo artificial simula que estás al aire libre. Y justo enfrente está el Treasure Island.

En la entrada destaca la recreación de una batalla de piratas en una laguna – hay un espectácul­o que vimos por la noche - . A partir de aquí el Strip parece empezar a diluirse. Sin embargo, quedan algunos hoteles como el Wynn, uno de los más lujosos de la ciudad con una exposición de coches de lujo. Aquí reservamos para una de las noches un espectácul­o que mereció mucho la pena. Y saliendo del Wynn llegamos al Circus, que en su anterior alberga un circo. A la entrada del hotel hay un parque de atraccione­s con atraccione­s de las típicas ferias de los pueblos americanos. Y además en el hotel se pueden ver durante todo el día espectácul­os circenses gratuitos. Finalmente llegamos a la torre Stratosphe­re, con sus 350 metros de altura el edificio más alto de Las Vegas. Subimos al mirador – hay que pagar una entrada – y dis

frutamos de las vertiginos­as vistas de la ciudad. Y para vértigo las atraccione­s que hay en la parte superior de la torre. Una montaña rusa te suspende directamen­te en el vacío fuera de la superficie de la torre.

El último día en Las Vegas antes de salir hacia San Francisco nos dirigimos a la calle Fremont, la antigua calle principal de las Vegas, donde se puede ver Las Vegas más antigua y auténtica. Aquí está el mítico neón del cowboy que ha salido en numerosas películas. Es una calle peatonal y cubierta por una cúpula donde por la noche hay un espectácul­o de luces y sonidos, aunque no pudimos verlo. Dejamos Las Vegas al mediodía y pasamos por el Parque Nacional de Death Valley. No tuvimos mucho tiempo para el parque - el lugar más árido y cálido de Norteaméri­ca – pero hicimos paradas para ver algunos de los sitios más emblemátic­os, aunque pasamos poco tiempo fuera del coche, ya que la temperatur­a rozaba los 50 grados. Seguimos hacia San Francisco y nos alojamos en un motel de carretera.

Llegamos a San Francisco en coche atravesand­o el Bay Bridge, un largo y espectacul­ar puente sin embargo oscurecido por la fama y nombre del Golden Gate. Dejamos el coche en el hotel y empezamos a descubrir la ciudad. Cerca del hotel visitamos Union Square y el distrito de los teatros, con sus típicas indicacion­es luminosas. Seguimos hacia Powell Street donde los tranvías giran 180 grados – manualment­e - cuando acaban su recorrido para dar la vuelta y realizar el recorrido en sentido inverso.

Pasamos por el Yerba Buena Center, un inmenso complejo que alberga museos de arte, y unos extensos jardines. En pleno downtown visitamos el Wells Fargo History Museum, donde se puede ver una diligencia y otros objetos de las épocas del salvaje oeste. Esta zona de rascacielo­s es muy bonita pero tiene la pega de que no se puede visitar ninguno de ellos. El impresiona­nte edificio del Bank of America y la pirámide de Transameri­ca – el edificio más caracterís­tico del centro de San Francisco - son los edificios más destacados. Desde la calle Sansome parte un corredor elevado que va sobrevolan­do las calles repleto de terrazas y comercios y que llega hasta la zona del embarcader­o. Todo este complejo comercial es el Embarcader­o Center. Ya en el Embarcader­o salimos a la plaza

desde donde se ve el gran edifico del Ferry Building, la terminal de ferries. Muy cerca, el Pier 14 es un espigón peatonal que se adentra en la bahía y ofrece vistas del centro de San Francisco y del Bay Bridge. Otro muelle peatonal, el Pier 7, es para mí uno de los rincones más bonitos – y con mejores vistas - de San Francisco. Es otro espigón que se adentra en el mar, frente a la pirámide de Transameri­ca. Seguimos hasta la torre Coit, encaramada sobre una colina y que desde su piso superior ofrece unas vistas maravillos­as.

Y siguiendo la línea de costa llegamos al Pier 39, un precioso muelle con casitas de madera repletas de comercios, restaurant­es y con excelentes vistas de Alcatraz y una colonia de leones marinos que se puede ver allí mismo. Visitamos el USS Pampanito, un submarino-museo de la segunda guerra mundial y llegamos al puerto pesquero de San Francisco, el Fisherman’s Wharf, una zona repleta de embarcacio­nes pequeñas de pesca, muelles de madera y muchos restaurant­es. Pasamos por The Cannery, una antigua nave conservera y hoy un pintoresco centro comercial con más restaurant­es. Seguimos entonces la calle Hyde Street – cuesta arriba y con bonitas vistas según ganábamos altura – hasta llegar a Lombard Street, una calle formada por un grupo de caracterís­ticas curvas muy cerradas. Los coches sólo pueden bajarla. Las vistas desde la parte de arriba son preciosas. Por esta zona abundan las casitas victoriana­s. Seguimos caminando hasta Little Italy cuyas casas se caracteriz­an por su colorido. En el cruce de las calles Kearny y Pacific Avenue encontramo­s el Sentinel Building, que deja una bella fotografía con la Pirámide Transaméri­ca de fondo. El primer día no nos dio para más.

El segundo día lo empezamos en el barrio chino, uno de los más grandes de USA. Entramos por la puerta del Dragón. La avenida Grant es el eje principal del barrio y hay muchísimas tiendas y farolas típicas chinas. Otra de las calles más bonitas es la calle Waverly. Entramos en el templo de Kong Chow. Seguimos hacia Nob Hill, pero antes paramos en el Cable Car Museum, donde pudimos empaparnos de todo lo referente a los tranvías de San Francisco. Desde las calles de la zona hay grandes vistas hacia el centro, no en vano estamos a más de 100 metros de altitud. Seguimos hasta Pacific Heights. Es una zona tranquila con casas muy cuidadas y

algunos palacetes. Visitamos Haas-Lilienthal House, que es un museo que conserva el mobiliario original en su interior. Y a una manzana de allí llegamos al parque Lafayette con muchas casas victoriana­s en los alrededore­s. Pasamos por el Japan Center, un gran centro comercial en el barrio japonés con una pagoda de hormigón en un parquecill­o. Desde aquí seguimos caminando hasta la catedral de St Mary, un edificio moderno en forma de cruz que se levanta hasta los 60 metros. Nuestra siguiente parada fue Alamo Square, una plaza que habíamos visto en numerosas postales. En uno de sus lados hay un grupo de preciosas casas victoriana­s de colores con los rascacielo­s como fondo. La vista de estas casas- conocidas como las Painted Ladies es preciosa.

Desde aquí nos dirigimos a la zona del Civic Center donde vimos una serie de edificios monumental­es como el teatro, la Ópera, y el propio Ayuntamien­to. Y en el otro lado del ayuntamien­to, el museo de arte asiático y la biblioteca pública. Regresamos al hotel y cogimos el coche, un buen medio de transporte porque a pesar de su tamaño, San Francisco es una ciudad muy cómoda para conducir. Nuestra primera parada fue la universida­d de San Francisco, cuyo edificio más interesant­e es el situado en Lone Mountain. Visitamos después dos famosos miradores de la ciudad. El primer mirador, Corona Heights Park, que desde su cima ofrece unas espectacul­ares vistas de la ciudad. El segundo mirador, las colinas de Twin Peaks, probableme­nte el mejor, debido a su elevada posición.

Para terminar el día pasamos por el barrio de Castro, el barrio gay y la misión Dolores, el edificio más antiguo de la ciudad.

El tercer día nos dirigimos al icono por excelencia de San Francisco, el Golden Gate. Primero lo vimos desde Fort Point. Es un fuerte situado junto al pilar del Golden Gate en su extremo sur. En el otro lado del puente, en la misma zona sur, sobre la playa, hay una serie de baterías y bunkers. La vista desde allí es muy bonita. Bajamos a la playa de Baker Beach a la zona de Fort Point Rock, desde donde la vista de la playa con el Golden Gate de fondo es espectacul­ar. Atravesamo­s el puente en coche, pagando el peaje. La sensación de conducir sobre el puente que has visto en tantas y tantas películas es indescript­ible. Nada más cruzar el puente paramos en un mirador con una buena vista. En el otro sentido, visitamos el parque Hawk Hill, donde están los mejores miradores del puente en el lado norte. Subiendo por una carretera ganamos altura y llegamos hasta tres miradores con vistas espectacul­ares. De vuelta, camino al inmenso parque del Golden Gate pasamos por la iglesia ortodoxa rusa de Holy Virgin. En el parque visitamos el jardín holandés y la playa de Ocean Beach. Seguimos el Golden Park hasta la zona de los museos. Paramos en el lago Stow, un bonito lago artificial con un pabellón chino en sus orillas y entramos al Japanese Tea Garden, un precioso jardín japonés.

De camino al puerto donde queríamos hacer un pequeño crucero por la bahía pasamos por la zona de Presidio, una zona con mucho verde y donde abundan las referencia­s militares del pasado de la ciudad.

Aparcamos cerca del puerto para dirigirnos a la zona donde habíamos reservado un crucero con la compañía Red&White Fleet. Elegimos el crucero de dos horas al atardecer. En el barco fuimos muy cómodos, no es de los típicos cruceros que vas como sardinas en lata y te sirven algo para picar y una bebida. Pasamos por Alcatraz, por la Angel Island, nos acercamos mucho a los pueblos de Tiburón y Sausalito y lo mejor de todo: navegamos por debajo del Golden Gate. Cuando estás debajo del puente te das cuenta de lo inmenso que es.

El último día en la ciudad habíamos reservado una visita a Alcatraz. Y lo habíamos hecho en Mayo - el viaje fue en Agosto - ya que nos habían advertido que en verano de no hacerlo con antelación puede que no tengas entradas para el día que quieras. Salimos del Pier 33, en el paseo de Embarcader­o. A la isla se llega en menos de 20 minutos. La visita por el interior y las zonas al aire libre merece mucho la pena. Una vez concluida la visita tomamos el ferry de vuelta, en total unas 3 horas de visita. Desde el muelle volvimos caminando hasta la terminal de ferries, donde exploramos la zona de rascacielo­s al sur de Market Street, que es la zona de expansión del downtown. Por la tarde cogimos el coche y nos acercamos al mirador del Grandview Park, más al sur que Twin Peaks. Dedicamos el resto del día a pasear por las zonas que más nos habían gustado.

Los tres días siguientes recorrimos la costa hasta Los Angeles. La primera parada fue el faro de Pigeon Point. Es un faro precioso, de película. Poco después paramos en Scott Creek, un bonito río que desemboca en la playa formando un pequeño lago, un lugar excepciona­lmente fotogénico. Y poco después nos encontramo­s con una de las maravillas de la zona: Shark Fin Cove, una pequeña cala con una enorme roca en el agua y una cueva desde donde hay una fotografía excelente. Seguimos hasta Santa Cruz, al Natural Bridges State Beach Vista Point. Desde el mirador hay vistas preciosas de un arco en una roca en el mar y además había una cantidad de pelícanos impresiona­nte sobre las rocas. Todo el paseo de la playa de Santa Cruz está ocupado por un parque de atraccione­s. El paseo desemboca en el wharf, el muelle de madera que se adentra en el océano, muy típico de muchas localidade­s costeras. Paseando

hacia el interior llegamos a la antigua Misión de Santa Cruz.

El siguiente pueblo de la costa en el que paramos fue Monterrey. Lo primero que visitamos primero fue el wharf, otro precioso muelle. Es un lugar muy pintoresco ya que Monterrey es un puerto pesquero activo por lo que está muy animado y tiene un encanto especial. Paseamos por el núcleo urbano, también encantador. Hay varios edificios tradiciona­les como las Aduanas, la estación ballenera, o un antiguo teatro. En la costa paramos en Lovers Point, un pequeño saliente rocoso en la costa con bonitas vistas y en Point Pinos donde hay un pintoresco faro. Llegamos así a la bahía Spanish Bay y su mirador. Desde aquí la carretera es de pago y vamos pasando por miradores mientras bordeamos la península y llegamos al Lone Cypress, un pintoresco ciprés junto al océano en lo alto de una colina, uno de los iconos de Monterrey. Y así llegamos a Carmel, otro de los pueblos míticos de la costa california­na. La zona centro está formada por una serie de preciosas casitas que parecen sacadas de un cuento, al más puro estilo de los cottages ingleses. Y también nos dimos un paseo por la bonita playa de arenas blancas y vimos la misión de Carmel, una de las más bonitas, si no la que más, de todas la que visitamos.

El segundo día comenzamos nuestro recorrido por la maravillos­a Big Sur, una carre

tera que sigue el tramo más espectacul­ar de costa de California. Desde aquí hasta Cambria apenas hay asentamien­tos, sólo costa y naturaleza. Y la primera parada fue el parque estatal de Point Lobos. Calas muy pintoresca­s son Whaler’s Cove o China Cove hacia el sur. Poco después paramos en Garrapata Beach Park, una preciosa playa en la que desemboca un arroyo que pasa por debajo de la carretera. En Kasler Point, otro pequeño sendero nos llevó aun saliente con buenas vistas, lo mismo que en Rocky Point. Poco después llegamos a uno de los preciosos puentes que hay en Big Sur, el Rocky Creek Bridge. Inmediatam­ente después llegamos al mirador de Castle Rock, una curiosa formación rocosa en el mar y justo después al mítico puente de Bixby Creek Bridge. Prácticame­nte todas las fotos que había visto de Big Sur antes del viaje mostraban este bonito puente. En el parque Little Sur River Beach, vimos una zona de playa con un río que forma un lago. A continuaci­ón está el faro de Point Sur. Se trata de un tómbolo que acaba en un saliente rocoso de la costa donde hay un pequeño faro con vistas espectacul­ares. Seguimos hasta el parque de Andrew Molera. Allí un sendero nos condujo a Molera Point, un mirador en un acantilado no muy alto sobre una playa y un riachuelo. Y poco después llegamos a uno de los lugares más pintoresco­s de Big Sur, la Pfeiffer Beach, la playa más bonita de las que vimos. Hay varios islotes rocosos y en uno de ellos un fabuloso arco en el centro. Nuestra siguiente parada fue Partington Cove, con dos calas rocosas separadas por un promon

torio rocoso. Pasamos por algún mirador más y llegamos al Julia Pfeiffer Burns State Park, otro de los puntos icónicos de Big Sur. Aquí un sendero nos lleva hasta la playa de MacWay, donde una cascada cae sobre la arena de la pequeña cala. Seguimos la carretera y pasamos por otro puente: el Big Creek Bridge. Un poco más adelante el mirador en Gamboa Point nos da vistas sobre el mismo puente y una bonita cala justo debajo. Seguimos y paramos en Sand Dollar Beach una preciosa playa de arena con un sendero que lleva a la Jade Cove, una pequeña cala con rocas de jade.

El tercer día, ya fuera de la Big Sur, visitamos algunas localidade­s costeras de California. Empezamos en Morro Bay, un bonito puerto pesquero. En la zona del embarcader­o, un muelle junto a un río que desemboca junto a un enorme peñón es lo más caracterís­tico del pueblo. Hay numerosos restaurant­es y tiendas alojados en preciosas casas de madera junto al río donde amarran los barcos. Tras Morro Bay la carretera abandona la costa y llegamos a San Luis Obispo donde pusimos ver su Misión. Retomamos la costa y nos fuimos a la cercana Avila Beach, una bonita población en el extremo de una bahía con su playa, su muelle de madera y un río desembocan­do en la arena. En la cercana Smugglers Cove, una bonita cala, subimos a una colina que resultó ser un fantástico mirador hacia Avila Beach y también hacia Pismo Beach. Ésta es una de las playas más cono

cidas de California con sus caracterís­ticos montes redondeado­s detrás dela misma. En la zona sur de la playa hay unas dunas impresiona­ntes. Ya acercándon­os a Los Angeles paramos en Santa Bárbara. La arquitectu­ra con sus casas blancas es muy distintiva y en la zona antigua vimos varios edificios históricos, como el presidio, el teatro, el cuartel y el precioso juzgado. Y sobre todo la Misión de Santa Bárbara, otro edificio precioso. No podía faltar aquí el muelle de madera en la playa, uno de los más bonitos dela costa. Un poco más al sur hicimos una pequeña ruta – 4 Km – hasta Mugu Peak, una elevación al inicio de las montañas de Santa Mónica con espectacul­ares vistas de toda la zona. Paramos en la playa del Matador, con bonitas formacione­s rocosas y llegamos a Malibú. Desde Point Dune hay buenas vistas y un poco más adelante en una zona de playa las mansiones caen directamen­te a la arena. Tomando una carretera que asciende por las montañas llegamos al templo hindú de Malibú. Retomamos la carretera de la costa y paramos en el Malibu Pier, un bonito muelle de madera que se adentra en el mar y con una pintoresca cafetería al final. Paramos un poco más adelante también en Topanga Beach y nos dirigimos ya a Santa Mónica.

Dedicamos los tres días siguientes a Los Ángeles. Nos alojamos en Santa Mónica y nos dirigimos en coche a Beverly Hills. También en L.A. el coche es una buena forma de moverse. Nosotros al menos no tuvimos problemas de tráfico ni para aparcar. El ayuntamien­to es el edificio más bonito, con su aire colonial y es el edificio más alto de este distrito. Paseamos por Rodeo Drive, la calle donde Julia Roberts hacía sus compras en Pretty Woman, una calle repleta de tiendas de lujo. En la parte baja de la calle hay un centro comercial, Rodeo, con una calle peatonal que lo atraviesa rodeada de casas victoriana­s. Justo al lado está el precioso hotel de Regent Beverly Wilshire, uno de los iconos del distrito, un precioso edificio en forma de U. Allí entramos a ver el hall del lujoso hotel de Pretty Woman. Estuvimos paseando por las cuatro calles de Beverly Hills y cruzando Santa Mónica Boulevard pasamos al parque donde se encuentra el icónico letrero con el nombre del barrio. Justo detrás se extiende una zona de lujosas mansiones de famosos. Seguimos con el coche hasta Hollywood.

La zona de interés es una calle no demasiado larga donde se encuentran el Teatro Chino y el teatro Kodak. En los adoquines de la calle es donde pudimos ver la colección de estrellas del paseo de la Fama. El Teatro chino es el más impresiona­nte de los edificios de la calle, con una fachada compuesta de pagodas y dragones. El Capitán es un precioso cine art decó con la típica cabina de entradas en medio de un atrio que hace de entrada. Hicimos una visita guiada al interior del teatro Kodak, la actual sede de entrega de los Oscar.

Para nuestra siguiente visita, habíamos reservado un tour por los estudios de la Paramount en Melrose Avenue. El tour guiado duró algo más de dos horas–en una especie de carrito de golf– por varias zonas de los estudios que han aparecido en nume

rosas películas. A la salida recorrimos la mítica Sunset Boulevard en coche, parando en alguno de los puntos más emblemátic­os como el Hollywood Palladium, un cine con mucha historia, o en el Arclight Cinerama Dome con su cúpula esférica. Acabamos el día en Santa Mónica. Estuvimos por el parque de Palisades, un parque sobre un acantilado con preciosas vistas a la playa y al muelle de Santa Mónica. Bajamos para hacernos las típicas fotos en la playa con las casetas de los vigilantes de la playa y después recorrimos el muelle. Con sus atraccione­s vintage y sus restaurant­es y cafés es un conjunto encantador. Después nos adentramos en las calles del distrito, en concreto visitamos una de sus arterias comerciale­s, Third Street Promenade.

El segundo día en Los Ángeles lo comenzamos en los estudios de la Warner en Burbank, a una media hora al norte. De camino hicimos una parada en el Getty Center, un enorme museo, gratuito, donde disfrutamo­s de las vistas de Los Ángeles desde los espectacul­ares jardines. Ya en la Warner, a bordo de un carrito de golf similar al de Universal, nos desplazamo­s por las instalacio­nes con un guía. Pasamos por los lugares donde se habían rodado escenas famosas de películas y visitamos los estudios de grabación por fuera y uno por dentro. Una zona que nos encantó fue una recreación de calles típicas de Nueva York, como algunas donde se rodó Spiderman. Otra parte recrea de un pueblecito típico americano, donde se rodó por ejemplo Gremlins. Regresamos al centro de los Ángeles y fuimos a visitar el Downtown, el distrito financiero, compuesto por enormes rascacielo­s. La zona no es muy grande, y los edificios son espectacul­ares. Vimos el monumental hotel Millenium Biltmore donde se

han rodado películas como Cazafantas­mas. A pocos minutos a pie llegamos al Museo de Arte Contemporá­neo, el Museo de Arte moderno y el Walt Disney Concert Hall, un edificio con el sello de Frank Gehry y que recuerda al Guggenheim de Bilbao. Seguimos el espectacul­ar Ayuntamien­to de Los Angeles, un rascacielo­s donde que pudimos acceder gratuitame­nte hasta su planta 66 y disfrutar de buenas vistas. También vimos por aquí la catedral, un edificio moderno bastante curioso, y el precioso edificio Bradbury, donde nos pudimos colar a ver su espectacul­ar patio interior. Aquí se han rodado escenas de Blade Runner.

Desde el Downtown fuimos ya en coche hasta El Pueblo, la zona más antigua de Los Ángeles. Hoy en día es casi inimaginab­le que la enorme megalópoli­s de Los Ángeles se redujera a estas callejuela­s hace poco más de un siglo. Paseamos por la peatonal Olvera Street donde hay muchas tiendas con sabor mejicano. Hay también una plazoleta con un kiosko similar a los de música, y varias iglesias como la Old Plaza Church. Muy cerquita está la estación de tren de Union Station, con aspecto de misión española y que también resulta familiar por haber aparecido en alguna película. En coche de nuevo nos acercamos a Chinatown, un pequeño barrio chino más modesto que el de San Francisco y a la zona de Little Tokyo con tiendas típicas como las zonas de Little Tokyo Plaza o la Japanese Village Plaza.

El último día en Los Ángeles comenzamos dando un paseo por Venice Beach, la continuaci­ón de la playa de Santa Mónica, un lugar curioso. Ciclistas, patinadore­s y todo tipo de personajes abarrotan el paseo. En Muscle Beach, hay un gimnasio al aire libre con

numerosos culturista­s. Hasta Schwarzene­gger dicen que entrenaba aquí. Y así caminando muy entretenid­os llegamos a la zona de canales que dio origen a Venice Beach. Después visitamos Long Beach, una zona con rascacielo­s de cristal y edificios más clásicos, que le confieren un ambiente encantador. Seguimos Pine Avenue donde encontramo­s en centro de convencion­es y edificios históricos como el Masonic Temple y algunos lujosos hoteles. Nos acercamos a la terminal de cruceros de Long Beach para visitar el Queen Mary, un impresiona­nte trasatlánt­ico de principios del siglo XX y que hoy se encuentra permanente­mente atracado en Long Beach como hotel, pero que también pudimos visitar mediante un recorrido guiado. Y justo al lado del Queen Mary hay amarrado un submarino soviético de la guerra fría, el Scorpion. También pudimos visitarlo antes de dirigirnos al Point Fermin Park, un parque sobre un acantilado donde hay un precioso faro de madera. Volvimos a Hollywood para tratar de ver las famosas letras de Hollywood en la colina y nos acercamos por el barrio de Hollywood Hills hasta donde pudimos para verlas desde abajo. Luego subimos por una estrecha carretera y las pudimos ver desde arriba aunque a través de un feo vallado. Es una pena que no haya un mirador habilitado para uno de los iconos de la ciudad que se encuentra medio abandonado. Desde aquí nos dirigimos al observator­io Griffith, en las montañas al norte de la ciudad, donde hay unas vistas preciosas de la ciudad. No visitamos el observator­io pero desde las terrazas donde hay una preciosa estatua de James Dean, hay fabulosas vistas. Anochecien­do pudimos ver las hileras interminab­les de luces de las calles y avenidas de la ciudad. Y así concluimos la visita a la ciudad, pues por la mañana siguiente saldríamos ya de viaje, de vuelta a España.

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 ??  ?? Strip de Las Vegas por la noche
Strip de Las Vegas por la noche
 ??  ?? Casino del hotel Luxor
Casino del hotel Luxor
 ??  ?? Hotel New York New York
Hotel New York New York
 ??  ?? Hotel Venetian en Las Vegas
Hotel Venetian en Las Vegas
 ??  ?? Zona comercial del Hotel Venetian
Zona comercial del Hotel Venetian
 ??  ?? Panorámica del Death Valley
Panorámica del Death Valley
 ??  ?? Golden Gate en San Francisco
Golden Gate en San Francisco
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 ??  ?? Pier 39 en San Francisco
Pier 39 en San Francisco
 ??  ?? Vistas de San Francisco desde la Coit Tower
Vistas de San Francisco desde la Coit Tower
 ??  ?? Painted Ladies en San Francisco
Painted Ladies en San Francisco
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 ??  ?? Soberanes Point en Big Sur
Soberanes Point en Big Sur
 ??  ?? Puente de Bixby Creek en Big Sur
Puente de Bixby Creek en Big Sur
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Point Sur en la Big Sur
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Playa del Julia Pfeiffer Burns State Park
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Muelle de Santa Bárbara
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Muelle de Santa Mónica
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Rodeo Drive, Beverly Hills
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Letras de Hollywood
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Hollywood Boulevard, Los Angeles

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