«NO SÉ SI MI PA­DRE CON­SI­GUIÓ EL PI­SO DEL CHEL­SEA EN UNA PAR­TI­DA DE PÓ­KER O AL­GO ASÍ.»

Marie Claire España - - LIFESTYLE -

su mu­sa. «Me hi­zo su pri­mer ves­ti­do con una bol­sa cuan­do te­nía­mos tre­ce años», re­cuer­da. Pe­ro su re­la­ción con la mo­da ha ido más allá de sus amis­ta­des de in­fan­cia: el pa­sa­do fe­bre­ro pre­sen­tó una co­lec­ción cáp­su­la con sus acua­re­las, co­mo ar­tis­ta in­vi­ta­da al pro­yec­to Car­te Blan­che de la fir­ma Sportmax. Al ter­mi­nar la es­cue­la pa­só un año en Lon­dres, pe­ro la fle­ma bri­tá­ni­ca no en­ca­ja­ba con ella. «Ha­cía frío, ha­bía al­go quin­qui en to­do aque­llo y los bri­tá­ni­cos me pa­re­cie­ron tris­tes y bo­rra­chos», afir­ma. De­ci­dió es­ca­par a un oa­sis en Egip­to, y lue­go se ma­tri­cu­ló en Coo­per Union en Nue­va York. «He cre­ci­do con ar­tis­tas, pe­ro que­ría en­trar en con­tac­to con mi ge­ne­ra­ción», ex­pli­ca. Fue en­ton­ces cuan­do se ins­ta­ló en un apar­ta­men­to en el Chel­sea Ho­tel. «No sé có­mo lo con­si­guió mi pa­dre, si fue en una par­ti­da de pó­ker o al­go así», ex­pli­có en el do­cu­men­tal de Abel Fe­rra­ra so­bre es­ta cue­va de ar­tis­tas que ha­ce unos me­ses que­da­ba clau­su­ra­da. Lo­la fue una de sus úl­ti­mas in­qui­li­nas. Es­tas fotos se to­ma­ron po­co an­tes de su mu­dan­za y son un do­cu­men­to de sus úl­ti­mos días en ese mí­ti­co edi­fi­cio. Si se le pre­gun­ta por su ho­ra­rio de tra­ba­jo, Lo­la cita a Ra­chel Feins­tein, la re­co­no­ci­da es­cul­to­ra neo­yor­qui­na. «Ra­chel di­ce que las mu­je­res no tie­nen por qué tra­ba­jar ca­da día. Pue­des es­tar va­rios días sin pin­tar y lue­go ha­cer 40 di­bu­jos se­gui­dos», zan­ja. En su al­tar de ar­tis­tas se en­cuen­tran Ge­na Row­lands, Dia­ne Ar­bus, Jean­ne Mo­reau, Ger­tru­de Stein y Le­ni Rie­fens­tahl. «Hay al­go que cues­ta cam­biar, y es cuan­do las mu­je­res siem­pre es­tán aso­cia­das a un nom­bre co­mo Fri­da Kah­lo o Geor­gia O’Kee­fe». ¿Qué ha cam­bia­do pa­ra las mu­je­res de su ge­ne­ra­ción? «Las di­fe­ren­cias en­tre se­xos es­tán más di­fu­sas. La pre­gun­ta es qué sig­ni­fi­ca ser fe­me­ni­na.» Aña­de que con su no­vio, al que co­no­ció por ami­gos co­mu­nes, in­ter­cam­bia­ron car­tas du­ran­te un mes an­tes de ver­se, y lan­za un men­sa­je de amor uni­ver­sal de cor­te místico: «No se tra­ta de ti ni de mí, sino del amor».

Las úl­ti­mas ho­ras de Sch­na­bel en su aco­ge­dor es­pa­cio del Chel­sea. Aba­jo iz­da., los li­bros de Lo­la. Al la­do, la pin­to­ra y su no­vio, Isaac Laz, ba­jo un ce­re­zo.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.