EL DO­LOR ÚTIL

LA BRI­Tá­NI­CA MAGGIE O'FARRELL REúNE EN UN IMPACTANTE Y RE­VE­LA­DOR LI­BRO SUS EX­PE­RIEN­CIAS CER­CA­NAS A LA MUER­TE.

Marie Claire España - - COOLTURA - por Use Lahoz

Leer a Maggie O'Farrell es siem­pre una ex­pe­rien­cia in­ten­sa. Tan­to en sus no­ve­las co­mo en sus li­bros de no fic­ción, ma­ne­ja los sen­ti­mien­tos de tal mo­do que el lec­tor aca­ba con­tra las cuer­das. Pre­ci­sa­men­te con­tra las cuer­das ha pues­to la vi­da a es­ta au­to­ra unas cuan­tas ve­ces, y fru­to de esas vi­ven­cias es Si­go aquí (Li­bros del As­te­roi­de, a la ven­ta el 11 de fe­bre­ro), don­de se ha de­ci­di­do a na­rrar sus ex­pe­rien­cias al bor­de de la muer­te. Co­mo aque­lla vez en que, sien­do ado­les­cen­te, ca­si se aho­ga al sal­tar al mar des­de un acan­ti­la­do. O cuan­do se za­fó de mi­la­gro de una vio­la­ción: la jo­ven que la su­frió, en el lu­gar don­de ha­bía es­ta­do ella, aca­bó ase­si­na­da. Tam­bién vi­vió un atra­co a pun­ta de na­va­ja en Pe­rú, y un par­to es­tu­vo a pun­to de cos­tar­le la vi­da.

DE MA­DRES E HI­JAS

Des­pués de una no­ve­la vibrante y emo­ti­va co­mo Tie­ne que ser aquí, un pro­di­gio téc­ni­co y li­te­ra­rio, O'Farrell ha es­car­ba­do en sus re­cuer­dos pa­ra dar for­ma a otra obra no­ta­ble. "Yo que­ría em­pe­zar una nue­va fic­ción, pe­ro ini­cié un pro­yec­to pri­va­do en el que apun­ta­ba las vi­sio­nes que he te­ni­do de la muer­te, y me di cuen­ta de que es­ta­ba es­cri­bien­do tam­bién unas me­mo­rias de las en­fer­me­da­des que su­frí de ni­ña y de las que su­fre aho­ra mi hi­ja, que vi­ve per­ma­nen­te­men­te me­di­ca­da. Me pre­gun­té, ¿có­mo un padre ab­sor­be y ex­pli­ca es­tas ex­pe­rien­cias? ¿Có­mo apa­ci­guar la an­gus­tia de un hi­jo? So­lo se me ocu­rría ha­cer­lo por es­cri­to. Es­te es un in­ten­to de ayu­dar a mi hi­ja a com­pren­der el do­lor".

Si­go aquí es un ma­no­jo de his­to­rias reales en las que el amor, la co­ti­dia­ni­dad y la fe­li­ci­dad se ven, de pron­to, ame­na­za­dos por el mie­do, al­go fun­da­men­tal pa­ra la au­to­ra: "Es una he­rra­mien­ta de su­per­vi­ven­cia muy útil, ayu­da a iden­ti­fi­car la ame­na­za y da sen­ti­do a nues­tras hui­das. Co­nec­ta con la me­mo­ria y nos ase­gu­ra no re­pe­tir cier­tos erro­res. Sin mie­do no exis­ti­ría­mos". La ado­les­cen­cia y la ma­ter­ni­dad son te­mas cons­tan­tes en los die­ci­sie­te re­la­tos. Ahí es­tán la in­cons­cien­cia fren­te a la res­pon­sa­bi­li­dad, la re­bel­día fren­te a la ma­du­rez, la ne­ce­si­dad de huir en­ton­ces y la ne­ce­si­dad de es­cri­bir aho­ra: "La li­te­ra­tu­ra ofre­ce una es­ca­pa­to­ria de tu pro­pia vi­da. Leer so­bre otras per­so­nas en­gran­de­ce tu co­no­ci­mien­to y tu ca­pa­ci­dad de em­pa­tía. Por eso la li­te­ra­tu­ra, en lu­gar de qui­tar, te da ma­du­rez". ¿Es el do­lor una es­cue­la li­te­ra­ria? "Loui­se Bour­goi­se de­cía que o ma­tas ca­da día a tu pa­sa­do o te con­vier­tes en ar­tis­ta. Hay mu­cho de eso en la la­bor de un es­cri­tor. Es­cri­bir es una mez­cla de ex­pe­rien­cia, ins­pi­ra­ción, ac­ci­den­te y du­ro tra­ba­jo. Tan­to la fic­ción co­mo la no fic­ción se cons­tru­yen con pa­la­bras. Pe­ro la pri­me­ra es ha­bi­tar un mun­do os­ci­lan­te y flui­do, y la otra no. La ver­dad es du­ra. Tie­nes que re­cu­rrir a tu pro­pia mi­ra­da y pre­gun­tar­te, ¿es jus­to es­to lo que sen­tías? Por eso es­cri­bir unas me­mo­rias no es crear, es ex­ca­var".

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.