SE RUE­GA NO TO­CAR ( DE­MA­SIA­DO)

EN JAPÓN, LAS MU­JE­RES NO PUE­DEN SU­BIR AL 'RING' DEL SU­MO PA­RA SAL­VAR UNA VI­DA. TAM­PO­CO, PA­RA COM­PE­TIR DE FOR­MA OFI­CIAL. DE­BEN SER SO­LO AFI­CIO­NA­DAS.

Marie Claire España - - PLANETA MUJER -

el al­cal­de de Mai­zu­ru, en Japón, per­dió el co­no­ci­mien­to a la vis­ta de to­dos. Se des­ma­yó so­bre un ring de arroz, ar­ci­lla y are­na. Su dis­cur­so se que­dó a me­dias. Va­rias mu­je­res aban­do­na­ron sus asien­tos y es­ca­la­ron el cua­dri­lá­te­ro. Que­rían ayu­dar. Era su tra­ba­jo. For­ma­ban par­te del equi­po de pri­me­ros au­xi­lios. En mi­tad del ma­sa­je car­dio­rres­pi­ra­to­rio, les or­de­na­ron des­alo­jar la pis­ta. El es­pa­cio en el que se prac­ti­ca el su­mo no pue­de ser in­va­di­do por mu­je­res. No cum­plen, sen­ten­cia la tra­di­ción, los re­qui­si­tos de "hi­gie­ne ri­tual" pa­ra su­bir al doh­yo, o sea, el ring. Me­ses más tar­de, en la

ciu­dad de Ta­ka­ra­zu­ka, una al­cal­de­sa per­dió la pa­la­bra. Se la in­ter­cep­ta­ron. Era su turno, pe­ro pa­ra ha­blar de­bía as­cen­der al doh­yo. Su in­ter­ven­ción fue anu­la­da.

Las mu­je­res no pue­den su­bir al cua­dri­lá­te­ro del su­mo (en reali­dad, un círcu­lo in­crus­ta­do en un cua­dra­do) ni pa­ra sal­var vi­das ni pa­ra ca­rras­pear. Pa­ra prac­ti­car el de­por­te, la prohi­bi­ción se re­blan­de­ce. A ve­ces. So­lo se les per­mi­te lu­char en los clu­bes ama­teurs de co­le­gios y uni­ver­si­da­des. En el cam­peo­na­to in­fan­til de Shi­zuo­ka, los or­ga­ni­za­do­res prohi­bie­ron el ac­ce­so de las ni­ñas. Era por ellas. Las es­ta­ban cui­dan­do. In­ten­ta­ban evi­tar que se ras­gu­ña­ran. Y eso que las mu­je­res pe­lean pro­te­gi­das: a di­fe­ren­cia de los hom­bres, ellas de­ben ves­tir, ba­jo el cin­tu­rón, ber­mu­das y ca­mi­se­ta.

En la Uni­ver­si­dad de Asahi, no obs­tan­te, las fuer­zas cambian. Las mu­je­res lo­gran com­pe­tir, ca­da año, a ni­vel in­ter­na­cio­nal. Con nue­ve en el equi­po, el más gran­de de Japón. En oca­sio­nes, in­clu­so prac­ti­can con los chi­cos. Les gus­ta. Se sien­ten en­tre igua­les, apren­den de quie­nes sí pue­den lu­char, de for­ma ofi­cial, en su pro­pio país. Es­pe­ran que la pre­sión in­ter­na­cio­nal de To­kio 2020 lo­gre que, pron­to, ellas tam­bién pue­dan.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.