Bell Witch

Metal Hammer (Spain) - - ENTREVISTA - TEX­TO: DA­VID RO­DRI­GO Y CLA­RA RI­CO FO­TO­GRA­FÍA: UNAI ENDEMAÑO

Bien, aca­báis de to­car el Mi­rror Rea­per en­te­ro, de prin­ci­pio a fin. ¿Có­mo ha si­do?

Ha da­do mie­do, al­go in­ti­mi­dan­te. Yo es­ta­ba ner­vio­so. Sa­lir al es­ce­na­rio y en­con­trar­te a dos mi­llo­nes de per­so­nas ahí de­lan­te… eso da al­go de mie­do.

Es un gran con­cier­to en un gran es­pa­cio.

Sí, sí, muy gran­de. Nun­ca ha­bía­mos to­ca­do la se­gun­da par­te del Mi­rror Rea­per en vi­vo y per­so­nal­men­te creo que in­ten­tar­lo por pri­me­ra vez de­lan­te de tan­ta gen­te ha si­do bas­tan­te in­ten­so. Lo en­sa­ya­mos el otro día… El plan era te­ner dos días de en­sa­yos an­tes del mis­mo con­cier­to y al fi­nal so­lo tu­vi­mos un día pa­ra prac­ti­car, en­ci­ma nos di­je­ron ‘A las seis te­néis que ha­ber ter­mi­na­do’, así que no tu­vi­mos tiem­po su­fi­cien­te pa­ra en­sa­yar, aun­que ha sa­li­do bas­tan­te bien.

¿Có­mo te lo mon­tas pa­ra to­car a tu ro­llo y no de­jar­te ni una no­ta? (Ri­sas)

(Ri­sas) A ve­ces nos gus­ta ju­gar con los tiem­pos, al­go más len­to, al­go que flu­ya al­go me­jor… otras ve­ces to­ca­mos par­tes mu­cho más rá­pi­das. So­bre en el es­ce­na­rio nos va­mos vien­do y nos va­mos ha­cien­do y re­ci­bien­do al­gún ti­po de se­ña­les los unos de los otros. Me acuer­do de cuan­do me in­cor­po­ré a la ban­da y tam­po­co en­ten­día muy bien có­mo lo ha­cían. Hay unos

beats que pue­des ir si­guien­do, pe­ro no es al­go es­ta­ble, va fluc­tuan­do, es al­go que apren­des a se­guir. Creo que, de to­dos mo­dos, cuan­do to­ca­mos en di­rec­to sí que man­tie­ne una con­sis­ten­cia de un con­cier­to al otro. Hay cier­tas par­tes de los te­mas que, in­clu­so vo­lun­ta­ria­men­te, los va­mos cam­bian­do de si­tio.

Es­te as­pec­to le apor­ta cier­to ro­llo a vues­tra mú­si­ca…

Por su­pues­to, es la ma­gia que pue­des ha­cer con el so­ni­do.

El dis­co du­ra­ba unos 84 mi­nu­tos, creo que es lo más am­bi­cio­so que ha he­cho Bell Witch has­ta aho­ra. Cuan­do hi­cis­teis el Phan­tom, ¿pen­sas­teis en lle­var vues­tra mú­si­ca más allá con un tra­ba­jo pos­te­rior?

En es­te dis­co he­mos crea­do co­mo dos pie­zas di­fe­ren­tes, co­mo dos ca­ras de una mis­ma mo­ne­da. In­ten­ta­mos ha­cer lo mis­mo en el pri­mer dis­co, pe­ro creo que en es­te ha que­da­do me­jor y más cla­ro. En es­te in­ten­ta­mos ha­cer al­go más lar­go, co­mo si fue­ra una gran can­ción con dis­tin­tas sec­cio­nes, con dis­tin­tos mo­vi­mien­tos o có­mo se lla­me. Por su­pues­to que nos ha lle­va­do más ela­bo­ra­ción que lo que hi­ci­mos pa­ra el Phan­tom, pe­ro ha­cer es­te ti­po de co­sas siem­pre ha si­do co­mo el ob­je­ti­vo de la ban­da.

¿Al­gu­na vez os ha­béis sen­ti­do li­mi­ta­dos por lo que di­ga el se­llo dis­co­grá­fi­co?

No. Creo que hay cier­ta li­ber­tad en nues­tro gé­ne­ro, más que en los de­más, por la fal­ta de tem­po. Hay mu­cho es­pa­cio pa­ra desa­rro­llar las ideas y eso lo ha­ce más úni­co, mien­tras que en el res­to de gé­ne­ros del Me­tal se cen­tran más en la ve­lo­ci­dad o la téc­ni­ca. Y con es­to po­de­mos to­car to­do lo len­to que que­ra­mos, pe­ro tam­bién po­de­mos me­ter­le to­da la ve­lo­ci­dad que nos ape­tez­ca. El úni­co lí­mi­te es tu men­te. En reali­dad, den­tro de nues­tro gé­ne­ro, pue­des en­con­trar mu­chí­si­mas di­fe­ren­cias en­tre las ban­das, in­clu­so en sus dos pri­me­ros dis­cos. To­das son úni­cas. Es di­fí­cil de­fi­nir el so­ni­do del Fu­ne­ral Doom… es más fá­cil de­ter­mi­nar lo que es el Thrash.

Es­te con­cep­to al que os ha­béis aga­rra­do con el Mi­rror Rea­per igual se ve re­fle­ja­do en los riffs y tu voz des­ga­rra­da que sur­ge en cier­ta par­te del pri­mer te­ma.

Sí, aun­que va to­do en­tre­la­za­do, en reali­dad. Es la par­te en la que tie­ne que rom­per to­do y cam­biar, por eso en­tra la voz ahí. En reali­dad hay un par de mo­ti­vos, es por un ami­go que fa­lle­ció y me di­jo que de­bía­mos po­ner las vo­ces jus­to ahí. Así que es co­mo una ma­ne­ra de hon­rar­le, de al­gún mo­do. Por otro la­do, es co­mo com­ple­tar la can­ción de al­gún mo­do la can­ción, la ha­ce per­fec­ta.

¿Có­mo se en­fren­ta uno a la com­po­si­ción de al­go tan am­bi­cio­so co­mo el Mi­rror Rea­per?

Es­tu­vi­mos tra­ba­jan­do en la can­ción bas­tan­te tiem­po… lle­vá­ba­mos co­mo tres cuar­tas par­tes an­tes de que en­tra­ra el nue­vo miem­bro a la ban­da, pe­ro cuan­do Adrien mu­rió nos pa­ra­mos un po­co y di­ji­mos ‘¿Qué ha­ce­mos? ¿De­be­ría­mos se­guir to­can­do? ¿De­be­ría­mos de­jar la ban­da mo­rir con él?’. Y de­ci­di­mos que pa­ra se­guir ade­lan­te te­nía­mos que ha­cer­lo muy bien, so­lo por res­pe­to a él. Le he­mos pues­to un mon­tón de ga­nas y ener­gía pa­ra ha­cer­lo más… más de lo que era an­tes. Y, sin­ce­ra­men­te, cuan­do él mu­rió no le es­tá­ba­mos po­nien­do mu­cho in­te­rés… pe­ro ahí de­ci­di­mos dar­le más ca­ña y es­for­zar­nos mu­cho más. Creo que la ma­ne­ra en la que nos en­fren­ta­mos al dis­co no fue en plan ‘Va­mos a es­cri­bir una can­ción de 48 mi­nu­tos’, lo hi­ci­mos por sec­cio­nes que se iban ha­cien­do más y más gran­des, se re­pe­tían en al­gún mo­men­to y si­guie­ron evo­lu­cio­nan­do de una ma­ne­ra… que de­ja­ron de apre­ciar­se las dis­tin­tas sec­cio­nes, nos di­mos cuen­ta de que era una so­la can­ción. Sim­ple­men­te pa­só.

Siem­pre ha ha­bi­do esa idea del “fan­tas­ma” al­re­de­dor de la ban­da, ¿có­mo se re­fle­ja eso en el Mi­rror Rea­per?

Creo que es to­do un con­cep­to, la vi­da y la muer­te for­man­do par­te del mis­mo ci­clo… com­bi­nar to­dos los con­cep­tos en uno so­lo. Lo sien­to si no me pue­do ex­pli­car mu­cho me­jor, es que mi ce­re­bro ya es­tá ago­ta­do (Ri­sas)

No te preo­cu­pes (Ri­sas). Creo que ha­béis he­cho un vi­deo del Mi­rror Rea­per, ¿Có­mo ha si­do eso?

¡Ge­nial!

¿Có­mo fue la crea­ción de es­te vi­deo?

Pues fan­tás­ti­ca, se uti­li­zó ma­te­rial de pe­lí­cu­las an­ti­guas de los años 20, 30… Co­sas muy an­ti­guas. Nos iban con­si­guien­do ma­te­rial real­men­te an­ti­guo, y se com­bi­nó to­do de ma­ne­ra que se pu­do crear una his­to­ria com­ple­ta que si­guie­ra el con­cep­to del dis­co. Se hi­zo un tra­ba­jo real­men­te bueno.

¿Y cuál es el si­guien­te pa­so pa­ra Bell Witch?

Creo que ya he­mos con­se­gui­do lo que nos es­tá­ba­mos pro­po­nien­do. Es­te Mi­rror Rea­per con­tie­ne to­dos los ele­men­tos pro­gre­si­vos que nos ha­bían fal­ta­do has­ta aho­ra: cam­bio de tem­pos, par­tes más Death Me­tal… Igual lo que vie­ne aho­ra es un dis­co con al­gu­nas can­cio­nes más, nue­vos ele­men­tos que no ha­yan apa­re­ci­do en el Mi­rror Rea­per. Así que creo que lo que ha­re­mos se­rá ir ti­ran­do e ir es­cri­bien­do más can­cio­nes. Nos ha­ce ilu­sión in­cor­po­rar nue­vas co­sas con las que to­da­vía no he­mos tra­ba­ja­do, ver qué más po­de­mos ha­cer, se­guir ren­tán­do­nos.

Creo que ya he­mos ha­bla­do más o me­nos de to­do, pe­ro si te­néis al­go que de­cir o creéis que me he de­ja­do al­go… Es­to es mi­cro abier­to.

Gra­cias por in­tere­sa­ros en no­so­tros (Ri­sas). Quie­ro de­cir que es la pri­me­ra vez que to­co tan­to ra­to en fren­te de tan­ta gen­te y ha si­do ab­so­lu­ta­men­te su­rrea­lis­ta, pe­ro el apo­yo que he­mos re­ci­bi­do ha si­do im­pre­sio­nan­te. Lo agra­de­ce­mos mu­chí­si­mo, sois jo­di­da­men­te fan­tás­ti­cos.

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