WA­TAIN

“He co­me­ti­do mil crí­me­nes por se­guir mis prin­ci­pios”

Metal Hammer (Spain) - - CONTENIDO - TEX­TO: AL­BIN CRO­NEN­BERG FO­TO­GRA­FÍA: OFI­CIAL

Se­gun­da Par­te de nues­tra ex­ten­sa en­tre­vis­ta con LIZZIES, en la que se­gui­mos tra­tan­do su pre­sen­te, su fu­tu­ro, la ac­tua­li­dad del fe­mi­nis­mo y mu­cho más: No es­tás com­pran­do una per­so­na, es­tás com­pran­do un ser­vi­cio.

Un ser­vi­cio de un cuer­po. No te ha­blo de gen­te con di­fi­cul­ta­des mo­to­ras, te es­toy ha­blan­do del mo­men­to en el que una per­so­na tie­ne un de­seo car­nal, pa­ga y lo con­si­gue.

Es una zo­na gris. Hay mu­chas co­sas que es­tán mal y que hay que cam­biar­las, des­de la edu­ca­ción, pe­ro no creo que ha­ya que po­ner to­do en blan­co o ne­gro.

No di­go que to­do ten­ga que ser blan­co o ne­gro…

Pon­ga­mos el ca­so en el que hay una mu­jer ejer­ce la pros­ti­tu­ción por elec­ción pro­pia y con­tra­ta sus ser­vi­cios un hom­bre con una dis­ca­pa­ci­dad emo­cio­nal o fí­si­ca. ¿A ti eso te pa­re­ce mal?

Aquí ca­da cual pue­de te­ner una vi­sión…

¿Ves? Aquí ya he­mos pues­to otra lí­nea, por tu ex­pre­sión pa­re­ce que eso es­tá bien.

No, es que las co­sas no van de es­tar bien o es­tar mal, van de ser li­bres y la pros­ti­tu­ción no ejer­ce li­ber­tad. Y ya si lue­go nos me­te­mos en ca­sos de pe­de­ras­tia o de al­tos car­gos…

Eso es otro asun­to com­ple­ta­men­te di­fe­ren­te.

Va­le, pe­ro es que al final tan­to los ni­ños co­mo las mu­je­res so­mos co­lec­ti­vos vul­ne­ra­bles. Am­bos su­fren vio­la­cio­nes to­dos los días.

So­lo te es­toy plan­tean­do to­das las op­cio­nes so­bre el he­cho de que lo que ha­ga una afec­te a to­das, ¿dón­de es­tá esa lí­nea? ¿Si tu ejer­ces la pros­ti­tu­ción es­tás ha­cien­do da­ño a to­das las mu­je­res?

¿Cuán­tos hom­bres a la ho­ra de ju­bi­lar­se o se­pa­ra­dos, se van de pu­tas?

Pe­ro eso no es lo mis­mo.

¿Y si voy a esos hom­bres y les plan­teo que su me­jor ami­go po­dría ha­cer lo mis­mo con su hi­ja? Eso no ha­ce tan­ta gra­cia.

No, pe­ro no es­ta­mos ha­blan­do de la gra­cia que le ha­ce a él. Es­ta­mos ha­blan­do de que si su hi­ja ha DE­CI­DI­DO ser pros­ti­tu­ta y su me­jor ami­go tie­ne las con­di­cio­nes por las que no pue­de te­ner una re­la­ción se­xual por sus pro­pios me­dios…, pue­de que le sien­te mal que sea pros­ti­tu­ta, pe­ro... Igual que a tus pa­dres les pue­de sen­tar mal que seas mú­si­co pro­fe­sio­nal.

Des­de mi pun­to de vis­ta, cual­quier re­la­ción que ven­ga des­de un con­tra­to es ar­ti­fi­cial, co­rrom­pe a las per­so­nas. ¿Que lo quie­ren ha­cer? Que lo ha­gan. Si no hu­bie­ra con­su­mi­do­res, no ha­bría pros­ti­tu­ción y to­dos los pro­ble­mas de­ri­va­dos de ello se eli­mi­na­rían. No es­toy es­tig­ma­ti­zan­do la pros­ti­tu­ción en to­dos los cam­pos ni cri­ti­co que una mu­jer de­ci­da ha­cer eso, que lo ha­rá por­que en otras con­di­cio­nes vi­vi­ría mu­chí­si­mo peor, no tie­ne tan­ta li­ber­tad de elec­ción.

En­ton­ces un hom­bre no pue­de de­di­car­se a la pros­ti­tu­ción por­que no tie­ne mer­ca­do, tie­ne me­nos op­cio­nes. Si es uni­ver­si­ta­rio, ten­drá que aca­bar en el Mc­do­nalds, no co­mo pros­ti­tu­to por­que no tie­ne tan­tas opor­tu­ni­da­des.

Te di­go yo que en un pues­to de tra­ba­jo es­tán­dar no va a co­brar me­nos que una mu­jer.

Bueno, pues si quie­res te trai­go la nó­mi­na de un ami­go y una ami­ga que tra­ba­jan en el Mc­do­nalds y él co­bra lo mis­mo que ella.

No te ha­blo del Mc­do­nalds, te ha­blo de otros pues­tos de tra­ba­jo.

Sí, cla­ro. Si yo he lle­ga­do a de­jar pues­tos de tra­ba­jo por­que una com­pa­ñe­ra co­bra­ba mu­cho me­nos que yo ocu­pan­do el mis­mo pues­to y no me pa­re­cía ló­gi­co. In­de­pen­dien­te­men­te de eso, es­ta­mos ha­blan­do de dos per­so­nas en una si­tua­ción idén­ti­ca: es­tu­dian­tes en trabajos de po­co gra­do que de­be­rían te­ner el mis­mo sa­la­rio. En esa si­tua­ción es po­si­ble que ha­ya mu­je­res que eli­jan ejer­cer la pros­ti­tu­ción, una op­ción que los hom­bres no ten­drían, o ten­drían más li­mi­ta­da.

Tie­nes que en­ten­der que es­to no es un fa­vor que nos ha­ga la so­cie­dad tam­po­co. Es co­mo cuan­do voy a una dis­co­te­ca y tu pa­gas y yo no. Eso no es un re­ga­lo pa­ra mí, es una pu­tada por­que me con­vier­te en ga­na­do.

Lo en­tien­do per­fec­ta­men­te. Es­toy di­cien­do que si se eli­je li­bre­men­te ejer­cer la pros­ti­tu­ción, es una op­ción que otras per­so­nas no tie­nen.

Vuel­vo al ejem­plo de la dis­co­te­ca, yo he en­tra­do en dis­co­te­cas gra­tis y mis co­le­gas han te­ni­do que pa­gar… hoy en día no lo ha­go, pe­ro con 16 sí por­que no te­nía ni un pu­to du­ro y que­ría ir con mis co­le­gas, pe­ro eso no es bueno ni pa­ra ti ni pa­ra mí.

No es­toy di­cien­do que sea bueno o no.

No, es­tás di­cien­do que si dos per­so­nas se en­cuen­tran en una mis­ma cir­cuns­tan­cia, ella po­dría ejer­cer la pros­ti­tu­ción y él no. Jo­der, tío.

Por­que tú me has di­cho que la mu­jer la ejer­ce por­que no tie­ne otra op­ción. Tam­bién te di­go que el hom­bre no la ejer­ce por­que tam­po­co tie­ne la op­ción.

No te he di­cho que no ten­ga otra op­ción.

Aho­ra pon­go la gra­ba­ción y lo ves.

Bueno, pues pón­me­la.

Me has di­cho que la mu­jer que ejer­ce la pros­ti­tu­ción qui­zás la ejer­ce por­que no tie­ne la li­ber­tad de es­co­ger otras opor­tu­ni­da­des.

Efec­ti­va­men­te.

Es el ejem­plo que te he pues­to al prin­ci­pio de la chi­ca que no pue­de pa­gar­se sus es­tu­dios y ejer­ce la pros­ti­tu­ción. Es­ta chi­ca se en­cuen­tra en la mis­ma si­tua­ción que el chi­co que no se lo pue­de pa­gar y no pue­de de­di­car­se a otra co­sa que tra­ba­jar en el Mc­do­nalds, que es lo que la mu­jer es­tá re­cha­zan­do en ese ca­so. Sino que en­ci­ma él no tie­ne la op­ción de de­di­car­se a la pros­ti­tu­ción. No lo di­go co­mo al­go bueno o ma­lo, sino que es así.

For­ma par­te del ma­chis­mo, del pa­triar­ca­do y ya es­tá. Lo he di­cho al prin­ci­pio, si hay mu­je­res que tie­nen que dar de co­mer a sus hi­jos y ejer­cen la pros­ti­tu­ción por ello, pues chi­co… no di­go que no ten­ga otra op­ción, el pro­ble­ma de esa op­ción es que la mu­jer pue­de ven­der­se, que en es­ta so­cie­dad la mu­jer pue­de ser un pro­duc­to. ¿Qué pu­tada pa­ra el otro que no se pue­de pros­ti­tuir? Pues no sé, hi­jo. Qué pu­tada pa­ra ti que no te van a co­ger por la ca­lle por de­trás, ¿no? Por­que se­gu­ra­men­te ese cha­val cuan­do sal­ga de tra­ba­jar no va­ya aco­jo­na­do a su ca­sa.

Po­si­ble­men­te.

Pe­ro la mu­jer va a ir mi­ran­do pa­ra atrás.

Ahí vol­ve­mos, el pro­ble­ma es edu­ca­ti­vo. Por eso te pre­gun­to que si esa di­ver­gen­cia de vi­sio­nes so­bre có­mo se de­be en­fo­car el fe­mi­nis­mo ter­mi­na sien­do po­si­ti­vo pa­ra el mo­vi­mien­to o no.

No­so­tras te­ne­mos que re­edu­car­nos y cen­trar­nos to­dos en la edu­ca­ción de las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes, sí.

Es que es­to lo tie­nes que re­sol­ver de raíz.

Pe­ro no se pue­de re­sol­ver de raíz. Es tan fá­cil co­mo que se de­jen de ven­der los mu­ñe­qui­tos azu­les o ro­sas, o que le com­pren el co­che al so­brino y la Bar­bie a la so­bri­na.

Que les de­jen a ele­gir el co­lor.

¿Sa­bes qué pa­sa? Que las ni­ñas siem­pre aca­ba­ran es­co­gien­do el rosa y ellos el azul.

¿Por qué?

Por­que lo ven en to­das par­tes cons­tan­te­men­te.

Cuan­do son muy pe­que­ños eli­gen lo que les da la gana.

No.

Sí, yo lo he vis­to.

He es­ta­do en un au­la in­fan­til tra­ba­jan­do y he he­cho un pro­yec­to de len­gua­je in­fan­til y la in­fluen­cia que tie­ne en chi­cas y chi­cos. A ni­ños de un año les ofre­cías ju­gue­tes y es­co­gían la pis­to­la, la es­pa­di­ta… Ha­bía dos pa­res de ta­co­nes, las ni­ñas se pe­lea­ban por ellos, los ni­ños no les ha­cían ni ca­so. Eso es así y se­gui­rá sien­do así mu­cho tiem­po.

¿Tú crees que eso es edu­ca­cio­nal?

Es edu­ca­cio­nal y cul­tu­ral, por su­pues­to.

¿En un año?

Por su­pues­to.

No sa­ben ni leer.

En un año y me­dio no sa­ben leer, pe­ro sa­ber ver los ro­les de sus pa­dres.

Esos pa­dres vie­nen de una edu­ca­ción más machista de la de hoy en día, y hay al­gu­nos ni­ños que in­clu­so son cria­dos por sus abue­los, con ro­les to­da­vía más ma­chis­tas. Pe­ro, a pe­sar de eso, esos ni­ños van a dar­se cuen­ta de las co­sas a la lar­ga. En una ge­ne­ra­ción o dos, pue­de que ya no ten­ga­mos una edu­ca­ción machista en la in­fan­cia.

Ni en dos, ni en tres. Es­to va pa­ra años.

Tres ge­ne­ra­cio­nes son 150 años, ¿no crees que en 150 años lo va­ya­mos a re­sol­ver?

Ni de co­ña. En el si­glo XVIII se vi­vía en una so­cie­dad pa­triar­cal y el pro­ble­ma se ha arras­tra­do has­ta hoy en día.

Pe­ro ha ha­bi­do mu­chos avan­ces des­de el si­glo XVIII. Que el otro día leía una chi­ca que po­nía que es­ta­mos ca­si igual que en­ton­ces, pe­ro hi­ja mía… En­ton­ces no vo­ta­bais, co­mo mu­chas otras co­sas que han cam­bia­do gra­cias al es­fuer­zo de mu­chas mu­je­res. Pa­re­ce que aho­ra hay más in­te­gra­ción e igual­dad.

Por su­pues­to que han cam­bia­do las co­sas, no te­ne­mos el mis­mo mo­do de vi­da, ni tec­no­lo­gía.

Tam­po­co te­níais los mis­mos me­dios en el si­glo XVIII pa­ra co­mu­ni­car el fe­mi­nis­mo que aho­ra, ni la gen­te es­ta­ba tan abier­ta a re­ci­bir­lo co­mo aho­ra. Es mu­cho más fá­cil coor­di­nar los mo­vi­mien­tos y los paí­ses pa­ra te­ner un avan­ce glo­bal, por eso te di­go que no me lo pue­des com­pa­rar.

¿Pe­ro ha­cia dón­de? Por­que hay mu­chas co­rrien­tes y al­gu­nas in­clu­so nos es­tán lle­van­do de vuel­ta ha­cia el ma­chis­mo, eso di­fi­cul­ta mu­cho que avan­ce. La mu­jer to­da­vía no ha en­con­tra­do su lu­gar en la so­cie­dad, que es lo que es­ta­mos bus­can­do aho­ra, un si­tio que no he­mos te­ni­do has­ta aho­ra. Nos es­ta­mos for­man­do pa­ra com­pren­der­lo. Es muy com­pli­ca­do y to­da­vía no se tie­nen las ver­da­des y se­gui­mos sien­do ma­chis­tas con pen­sa­mien­tos, con­duc­tas. Te tie­nes que es­tar cues­tio­nan­do a ti mis­mo y a ti mis­ma to­do el ra­to. ¿Es­to por qué lo he he­cho? ¿Por mi edu­ca­ción o por­que soy machista?

Cla­ro, yo ten­go 32 años y por mi edu­ca­ción a ve­ces tien­do a ha­cer o de­cir co­sas que pue­dan pa­re­cer ma­chis­tas. Lue­go lo pien­sas y te plan­teas si eso que has di­cho o he­cho era machista o no, aun­que lo que bus­ques es la igual­dad de la mu­jer. Ac­tual­men­te se ha­bla mu­cho de los mi­cro­ma­chis­mos, que sí, que hay que cam­biar­los, pe­ro ¿son tan im­por­tan­tes co­mo otros te­mas que tie­ne que cam­biar el fe­mi­nis­mo?

Por su­pues­to. No hay co­sas más o me­nos im­por­tan­tes.

Ahí no es­toy de acuer­do con­ti­go. Hay co­sas más im­por­tan­tes que el có­mo pue­des ex­pre­sar una co­sa, por ejem­plo.

Es co­mo si hay una vio­la­ción en la ca­lle y sa­le en las no­ti­cias, se de­nun­cia. Pe­ro la chi­ca que su­fre una vio­la­ción por par­te de su pa­re­ja dia­ria­men­te… no tie­ne esa voz, no se ha­bla, y am­bas agre­sio­nes son igual de im­por­tan­tes.

A lo que voy es que me pa­re­ce mu­cho más gra­ve eso que si vo­so­tras sa­cáis un vi­deo­clip y el pri­mer co­men­ta­rio es de un tío di­cien­do ‘qué bue­na es­tá fu­la­ni­ta’. ¿Es machista? Sí. ¿Es ma­lo? Sí. Pe­ro me pa­re­ce más im­por­tan­te co­rre­gir vio­la­cio­nes en el ám­bi­to de la pa­re­ja que eso.

Có­mo se no­ta que no eres mu­jer por­que… a un gru­po de hom­bres no le pa­sa.

Sí le pa­sa y le pa­sa exac­ta­men­te igual. Por suer­te ten­go mu­chas ami­gas a mi al­re­de­dor y ca­da vez que ve­mos un vi­deo de, por ejem­plo, He­llo­ween, y di­ce al­go en plan ‘se me han caí­do las bra­gas’ o ‘es­te quién es, que es­tá muy bueno’. Que en un hom­bre se ve peor por­que tie­ne un tras­fon­do machista y lo en­tien­de co­mo al­go que pue­de po­seer y la mu­jer no. Esa dis­tin­ción la en­tien­do, pe­ro lo ha­cen igual.

Las dos co­sas son ma­chis­tas. El con­cep­to grou­pie pue­de re­sul­tar un aco­so dis­tin­to en ca­so de que el grou­pie sea un hom­bre o una mu­jer, se rea­li­za de otra ma­ne­ra. Lo que tú sien­tes cuan­do vie­ne un chi­co grou­pie o una chi­ca es di­fe­ren­te. Aho­ra te­ne­mos un chi­co en la ban­da y tam­bién le ha pa­sa­do, pe­ro es de otra ma­ne­ra.

Se critica una ac­ti­tud que pue­de ser mi­cro­ma­chis­ta pe­ro que se per­pe­tua tan­to por hom­bres co­mo por mu­je­res, ese es el te­ma. El pro­ble­ma es que es machista por­que el hom­bre tie­ne ese sen­ti­mien­to de po­se­sión que la mu­jer no sien­te cuan­do rea­li­za cier­tos co­men­ta­rios o ac­ti­tu­des. El pro­ble­ma es el con­tex­to, no la for­ma.

Las pa­la­bras y ac­ti­tu­des pue­den ser muy pa­re­ci­das, pe­ro las reali­da­des son muy di­fe­ren­tes. A no­so­tras se nos han con­si­de­ra­do siem­pre el se­xo dé­bil, por de­cir o ha­cer cier­tas co­sas po­de­mos ser con­si­de­ra­das zo­rro­nes.

Sí, el con­tex­to de los hom­bres es di­fe­ren­te…

Una pre­gun­ta: ¿Te han per­se­gui­do por la ca­lle?

No. Con la in­ten­ción de vio­lar­me no, con la in­ten­ción de ro­bar­me sí, pe­ro no he vi­vi­do una si­tua­ción de aco­so.

Ese es el te­ma. A to­das nos ha pa­sa­do. Yo me he en­con­tra­do a un tío en un pro­ba­dor con to­da la po­lla fue­ra, otro por la ca­lle pa­jeán­do­se, otro per­si­guién­do­me has­ta ca­sa, otro que ca­si me da un mo­rreo sin yo que­rer­lo, otro que te aga­rra, otro que te mi­ra que da as­co… Eso es dia­rio. Los hom­bres su­fren otras co­sas, otros abu­sos, pe­ro eso no. Los hom­bres no su­fren vio­len­cia de gé­ne­ro, pue­den su­frir vio­len­cia do­més­ti­ca, que no es lo mis­mo. Lo que pa­sa es que cuan­do las mu­je­res su­fri­mos esa vio­len­cia

machista a dia­rio en la ca­lle, aca­ba­mos desa­rro­llan­do un mie­do. Por ello, cuan­do un tío de­ja un co­men­ta­rio ro­llo ‘La em­po­tra­ba’ en un vi­deo­clip mío el men­sa­je que yo re­ci­bo es com­ple­ta­men­te di­fe­ren­te que el que in­ter­pre­ta­ría un hom­bre si se lo di­je­ra una mu­jer.

En­ton­ces, cuan­do re­ci­bes un co­men­ta­rio de esos, tu au­to­má­ti­ca­men­te lo ta­chas de que se tra­ta de otro más, aun­que a lo me­jor no lo es.

¿Otro más?

Otro más co­mo los ejem­plos que me has da­do, que se sa­ca la po­lla o se mas­tur­ba de­trás de ti.

No, otro más así no, pe­ro man­tie­ne ese con­tex­to de in­se­gu­ri­dad.

Pe­ro lo sien­tes así, por­que sien­tes que po­dría ser uno de esos, aun­que no lo sea. Qui­zás es un chi­co nor­mal con ten­den­cias fe­mi­nis­tas al que le has pa­re­ci­do muy atrac­ti­va se­xual­men­te, se ha to­ma­do una co­pa, es­tá más des­in­hi­bi­do y lo ha sol­ta­do en al­to.

Pe­ro ese es un ca­so muy con­cre­to. Yo no soy de esa ma­ne­ra tam­po­co, sí he vis­to a ami­gas de­cir al­gu­na co­sa, pe­ro es en­tre no­so­tras o es un pen­sa­mien­to.

Ca­si to­do el mun­do lo ha pen­sa­do al­gu­na vez, pe­ro no co­mo al­go ma­lo, sino co­mo un ‘có­mo me gus­ta­ría ha­cer es­to’.

Es que creo que el se­xo es­tá so­bre­va­lo­ra­do. Lo veo co­mo al­go muy ín­ti­mo co­mo pa­ra tra­tar­lo de esa ma­ne­ra.

Hay gen­te que lo vi­ve co­mo tú o de una ma­ne­ra mu­cho más abier­ta, que am­bas for­mas son res­pe­ta­bles. A lo que voy es que ese chi­co del que ha­blá­ba­mos igual ha ele­gi­do mal sus pa­la­bras pe­ro no ex­po­ne un mal de­seo, igual no es machista, no es un vio­la­dor en po­ten­cia. No sé si me he ex­pli­ca­do bien.

Sí, sí. Cla­ro, te has ex­pli­ca­do per­fec­ta­men­te. Pe­ro no es cues­tión de eso, va mu­cho más allá. La con­ver­sa­ción se ha es­tan­ca­do en es­te pun­to que no va a nin­gu­na par­te, pe­ro el ma­chis­mo lo vas a en­con­trar en la pu­bli­ci­dad, la ca­lle, cual­quier con­ver­sa­ción…

Va­mos a fo­ca­li­zar­lo ha­cia el mun­do del rock. Ya me has di­cho que en al­gu­nas oca­sio­nes os ha­béis sen­ti­do di­fe­ren­tes, pe­ro ¿vo­so­tras con­si­de­ráis que for­máis par­te de al­gún mo­vi­mien­to den­tro del mun­do del rock que reivin­di­que la fi­gu­ra de la mu­jer?

Yo creo que sim­ple­men­te ha­ce­mos lo que nos gus­ta ha­cer.

Y vol­vien­do a ‘On Thin Ice’, ¿cuá­les son los pla­nes que te­néis pa­ra pre­sen­tar es­te nue­vo dis­co?

Pues aho­ra nos va­mos en oc­tu­bre de gi­ra, ha­re­mos es­te mes bo­los en España y lue­go va­mos a ha­cer gi­ra por Eu­ro­pa con Hy­pnos que es una ban­da sue­ca que mola un mon­tón tam­bién, co­mo no­so­tras tam­bién (Ri­sas). Y lue­go su­pon­go que sa­ca­re­mos al­gu­nas fe­chas más por España y a ver si sa­ca­mos otra gi­ra por Eu­ro­pa.

O sea, te­néis pla­nes de dis­co, gi­ra y lue­go a por otro dis­co.

Cla­ro, sí, avan­zar.

¿Có­mo ha si­do la pro­duc­ción de es­te nue­vo dis­co?

Pues fue en Sue­cia, que es un país que nos aco­ge muy bien y con el que te­ne­mos muy bue­na re­la­ción y de­ci­di­mos re­pe­tir pro­duc­to­ra por­que nos pa­re­ció la me­jor op­ción, tan­to por ex­pe­rien­cias pa­sa­das, co­mo por no atar­nos a otras in­dus­trias al­go más com­ple­jas.

¿Qué pien­sas de que ac­tual­men­te cual­quier ban­da pue­da gra­bar y pro­mo­cio­nar su pro­pio dis­co des­de su mis­ma ca­sa? ¿Qué crees que te pue­de apor­tar una dis­co­grá­fi­ca con esas otras po­si­bi­li­da­des al al­can­ce de tu mano?

Tra­ba­jar con una dis­co­grá­fi­ca sig­ni­fi­ca una re­per­cu­sión mu­cho más gran­de en las re­des, tam­bién es un apo­yo mo­ne­ta­rio. Al fin y al ca­bo, las ban­das ne­ce­si­tan di­ne­ro pa­ra un dis­co, vi­deo­clip, mer­chan, ma­te­rial…

Aho­ra mis­mo tam­bién tie­nes la po­si­bi­li­dad de ha­cer cam­pa­ñas de au­to­fi­nan­cia­ción co­mo Pled­ge­mu­sic o crowd­fun­dings en los que pue­des ob­te­ner la fi­nan­cia­ción que te ha­ce fal­ta pa­ra sa­car ade­lan­te tu pro­yec­to. Te­nien­do eso, lo que te apor­ta la dis­co­grá­fi­ca al final son con­tac­tos.

Con­tac­tos y un so­por­te que ha­ga a la ban­da te­ner una ba­se. A nin­gu­na ban­da le gus­ta de­pen­der de na­die, pe­ro ne­ce­si­tas los con­tac­tos, mo­ver­te por cier­tos si­tios pa­ra que las co­sas fun­cio­nen, pa­ra que sal­ga al­go. Es com­pli­ca­do. En nues­tro ca­so, creo que es un so­por­te ne­ce­sa­rio. Es muy di­fí­cil, hoy en día, sa­lir sin eso.

Ac­tual­men­te tam­bién for­man par­te de la es­ce­na pla­ta­for­mas de strea­ming co­mo Spo­tify, que son la elec­ción prin­ci­pal de mu­chos pa­ra es­cu­char mú­si­ca hoy en día. ¿Qué opi­nión tie­nes de es­tas pla­ta­for­mas co­mo ar­tis­ta?

Pa­ra cual­quier mú­si­co es una pu­tada, ya no se ven­den dis­cos. Así es la vi­da, las co­sas evo­lu­cio­nan y las nue­vas tec­no­lo­gías ge­ne­ran nue­vas cos­tum­bres. Aun­que, por esa par­te, Spo­tify con­si­gue que tu mú­si­ca lle­gue a más gen­te y aho­ra las ban­das tie­nen que ti­rar de gi­ra, hay que to­car por­que sino no se sos­tie­ne. Tam­bién creo que es­tas pla­ta­for­mas nos ro­ban bas­tan­te y que ese di­ne­ro que se lle­van, per­te­ne­ce­ría a los com­po­si­to­res y a los in­tér­pre­tes, así que es un po­co la pes­ca­di­lla que se mue­ve la co­la.

En eso es­toy muy de acuer­do con­ti­go. Tam­bién es ver­dad que son pla­ta­for­mas ex­ce­si­va­men­te orien­ta­das ha­cia el sin­gle, co­sa que de­ni­gra en cier­to gra­do el tra­ba­jo de un ar­tis­ta que ha in­ver­ti­do un año o dos en crear un dis­co com­ple­to, por eso yo no uso esas pla­ta­for­mas, pe­ro me gus­ta ver la opi­nión de la gen­te que es­tá in­vo­lu­cra­da en la in­dus­tria. Y ya pa­ra ter­mi­nar, que lle­va­mos una ho­ra ha­blan­do, si crees que me he de­ja­do al­go fue­ra, lo aña­des.

Pues na­da, que nues­tro nue­vo ál­bum sa­le el 5 de oc­tu­bre y ya han sa­li­do tres vi­deo­clips de te­mas es­te mis­mo dis­co. Y va­mos a es­tar el 25 de oc­tu­bre en Barcelona, el 27 en Ma­drid en la Sa­la Co­pér­ni­co y mu­chí­si­mas gra­cias a to­dos los que nos se­guís y es­cu­cháis. Es­pe­ra­mos que os gus­te.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.