Mundo Deportivo

FE EN ANOETA

La Real Sociedad fue mejor en la primera mitad, pero el talento de Mbappé y Barcola marcó diferencia­s

- Pablo Planas

→ Habrá que confiar en Anoeta. Motivos dio la Real Sociedad, a la que le tocó torear en una de las peores plazas de Champions League y, pese a caer ante el Paris Saint Germain (2-0), demostró en el primer tiempo que las posibilida­des de darle la vuelta a los octavos de final existen.

Aunque Imanol aseguró antes del partido en Francia que la idea era Mikel Oyarzabal más diez, la película fue totalmente distinta. El capitán txuri urdin no pudo gozar de ningún minuto, aunque es posible que visto lo visto se decidiera reservarlo. Aun así, y sin tener el líder en el campo, la Real dio el do de pecho ante un PSG que también sorprendió en su once, aunque sin dejar fuera la gran amenaza Kylian Mbappé.

El plan trazado por el técnico donostiarr­a pasaba por dos frentes. Tratar de maniatar al astro francés entre Zubeldia y Le Normand y trabar la salida de balón de los de Luis Enrique, acostumbra­dos a ser dominadore­s pero que tuvieron que vivir la primera parte a la sombra de la Real Sociedad en ese sentido.

Aceptó el riesgo Imanol de su apuesta. Adelantar tanto las líneas era dejar a campo abierto a Mbappé, Dembélé y Barcola, verdaderos atletas, y cualquier pérdida se podía pagar cara. Y casi se hace en los primeros compases, pero Remiro reaccionó como un verdadero portero internacio­nal con una buenísima mano abajo que dio paso a los mejores minutos de la Real, que coincidier­on con el Kubo más protagonis­ta. El japonés tenía el premio gordo en su marca, un Beraldo acostumbra­do a hacer de central, y encaró en cada una de las que pudo. Pocas fueron para el perfil del tiro por las buenas coberturas de Danilo y Fabián (que se salió), pero muchas acabaron en centros peligrosos.

No obstante, solo uno de ellos encontró la cabeza de André Silva, que se volvió a quedar a medias entre lo que puede ser y lo que termina siendo. Aun así, y sin pasar apuros, terminó el primer tiempo la Real Sociedad con un trallazo al larguero de Merino que mandaba un serio aviso al PSG.

Tal fue la advertenci­a, que Luis Enrique reaccionó. Aceptó la invitación de Imanol a entrar en la batalla de las defensas adelantada­s y le puso el jaque mate. Arriesgand­o, igualando incluso en algunos momentos el esquema txuri urdin y consciente­s de la falta de punta de velocidad de la Real Sociedad, el PSG jugó cómodo y mandó todo el segundo tiempo.

Ayudó sin lugar a dudas que Mbappé, que había dejado algún destello pero todavía no había aparecido, rompiera la igualdad. Fue con cierta pillería, cuando la Real estaba con ‘10’ por molestias de Traoré. Sacó de esquina Dembélé, peinó Marquinhos y Kubo, que se quedó a medias, dejó solo a Kylian, que a bocajarro no perdonó ante Remiro (58’). Fue entonces cuando llegaron los primeros síntomas de impotencia de la Real. El PSG olió sangre y se sirvió de un eléctrico Dembélé que en la segunda mitad le salió la cara y no la cruz.

Embotellad­a, la Real sabía que llegar con vida a Anoeta pasaba por hacer un esfuerzo extra en defensa. Así fue y, cuando parecía que había pasado lo peor tras una batería de cambios, Barcola desbordó a Traoré y se la puso entre las piernas a Remiro (70’). Y la cosa pudo ser peor, porque un misil de Mbappé lo escupió la madera, haciendo justicia a lo sucedido con Merino en el primer tiempo.

No hubo más movimiento. El PSG se conformó y la Real también. En tres semanas hablará Anoeta ●

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FOTO: EFE Mbappé vio puerta El francés abrió el camino de la victoria del PSG

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