LAS LÁMPARAS QUE SALVARON VI­DAS

Muy Historia - - CURIOSIDADES -

EN EL IN­VIERNO DE 1918, en torno a la mi­tad de los ni­ños de Ber­lín su­frían ra­qui­tis­mo, una en­fer­me­dad en la que los hue­sos se re­blan­de­cen y se de­for­man. Por en­ton­ces, la cau­sa exac­ta era des­co­no­ci­da y se aso­cia­ba a la po­bre­za. Un pe­dia­tra de la ciu­dad, Kurt Hulds­chinsky, no­tó que sus pa­cien­tes es­ta­ban muy pá­li­dos y de­ci­dió lle­var a ca­bo un ex­pe­ri­men­to con cua­tro de ellos: los co­lo­có ba­jo lámparas de cuar­zo y mer­cu­rio que emi­tían luz ul­tra­vio­le­ta. Huds­chinsky no­tó que los hue­sos de sus jó­ve­nes pa­cien­tes se ha­cían más fuer­tes. En ma­yo de 1919, cuan­do lle­gó el buen tiem­po, los pu­so tam­bién a to­mar el sol en la te­rra­za y si­guió com­pro­ban­do que ha­bía me­jo­ría en su es­ta­do. El doctor ber­li­nés pu­bli­có los re­sul­ta­dos de su ex­pe­ri­men­to, que la co­mu­ni­dad cien­tí­fi­ca aco­gió con en­tu­sias­mo. Así, mu­chos ni­ños de to­da Ale­ma­nia em­pe­za­ron a ser tra­ta­dos con es­ta luz. En Dres­de, los ser­vi­cios sa­ni­ta­rios in­clu­so des­man­te­la­ron las lu­ces de la ca­lle pa­ra re­ci­clar­las en lámparas pa­ra el tra­ta­mien­to de los ni­ños. Más tar­de, la cien­cia ave­ri­guó que la vi­ta­mi­na D es ne­ce­sa­ria pa­ra la crea­ción del hue­so con cal­cio y que es­te pro­ce­so se es­ti­mu­la con la luz ul­tra­vio­le­ta.

En la fo­to, acom­pa­ña­dos de sus ma­dres, ni­ños in­gle­ses re­ci­ben luz ul­tra­vio­le­ta pa­ra me­jo­rar sus ni­ve­les de vi­ta­mi­na D.

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