CAR­GA­MEN­TO SE­CRE­TO

Muy Historia - - CURIOSIDADES -

UNA DE LAS NO­VE­DA­DES QUE APOR­TÓ LA CON­TIEN­DA fue el tan­que, em­plea­do por pri­me­ra vez en 1916 en la Ba­ta­lla del Som­me; aun­que tu­vo un dis­cre­to de­but, ya que la mi­tad de los 36 ca­rros blin­da­dos con los que con­ta­ban los bri­tá­ni­cos ni si­quie­ra lle­ga­ron a fun­cio­nar. No se­ría has­ta no­viem­bre de 1917 cuan­do el tan­que co­men­za­ra a de­mos­trar su po­ten­cial pa­ra rom­per la lí­nea del fren­te, a pe­sar de que por en­ton­ces su ve­lo­ci­dad no su­pe­ra­ba los cin­co ki­ló­me­tros por ho­ra. Lo que es me­nos co­no­ci­do es que el uso de la pa­la­bra tan­que ( del in­glés tank) pa­ra re­fe­rir­se a los ca­rros blin­da­dos fue un en­ga­ño lle­va­do a ca­bo por el Mi­nis­te­rio de Gue­rra bri­tá­ni­co pa­ra man­te­ner en se­cre­to su fa­bri­ca­ción: los en­víos de es­tos vehícu­los al fren­te eran registrados co­mo de­pó­si­tos o tan­ques de agua. Cuan­do los ca­rros eran em­bar­ca­dos en los puer­tos bri­tá­ni­cos rum­bo al con­ti­nen­te, iban cu­bier­tos con lo­nas en las que se po­día leer tanks ( de­pó­si­tos), pa­ra evi­tar que al­gún es­pía pu­die­ra iden­ti­fi­car es­tos in­ge­nios. El nom­bre hi­zo for­tu­na y, a par­tir de en­ton­ces, se los co­no­ce­ría de es­te mo­do.

Un tan­que in­glés en la Ba­ta­lla del Som­me, el 25 de sep­tiem­bre de 1916.

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