Cu­rio­si­da­des

Muy Historia - - SUMARIO -

La idea de ade­lan­tar los re­lo­jes en pri­ma­ve­ra y atra­sar­los en oto­ño no era nue­va cuan­do co­men­zó la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial. Ben­ja­min Fran­klin, uno de los pa­dres fun­da­do­res de Es­ta­dos Uni­dos, la ha­bía su­ge­ri­do en una car­ta al dia­rio Jour­nal­dePa­ris en 1784: se des­per­di­cia­ban mu­chas ve­las en las no­ches de ve­rano por­que el Sol se po­nía an­tes de que las per­so­nas se fue­ran a dor­mir, ex­pli­ca­ba en la mi­si­va. Ade­más, la luz so­lar no se apro­ve­cha­ba en las pri­me­ras ho­ras de la ma­ña­na por­que la gen­te aún dor­mía. Ideas si­mi­la­res a las del po­lí­ti­co americano fue­ron ex­pues­tas en Nue­va Ze­lan­da en 1895 y en el Reino Uni­do en 1909, pe­ro no die­ron re­sul­ta­dos con­cre­tos. La Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial fue un aci­ca­te pa­ra ese cam­bio. Al en­fren­tar­se a una se­ve­ra es­ca­sez de car­bón, las au­to­ri­da­des ale­ma­nas de­cre­ta­ron que, el 30 de abril de 1916 a las 23: 00 ho­ras, to­dos los re­lo­jes se pu­sie­ran en las 24:00 ho­ras. Así se ase­gu­ra­ba una ho­ra más de luz a la ma­ña­na si­guien­te.

BENEFICIOS PROBADOS

Lo que co­men­zó en Ale­ma­nia co­mo un mo­do de aho­rrar car­bón pa­ra ca­le­fac­ción y luz se ex­ten­dió rá­pi­da­men­te a otros paí­ses. En Reino Uni­do, la idea se pu­so so­bre la me­sa so­lo tres se­ma­nas más tar­de, el 21 de ma­yo de 1916. Dos años des­pués, en mar­zo de 1918, el Con­gre­so de Es­ta­dos Uni­dos es­ta­ble­ció dis­tin­tos hu­sos ho­ra­rios. Sin em­bar­go, una vez la gue­rra hu­bo ter­mi­na­do, la ini­cia­ti­va fue aban­do­na­da. Pe­ro sus beneficios ya eran co­no­ci­dos, por lo que en los años pos­te­rio­res se vol­vió a im­plan­tar.

En la fo­to, to­ma­da en Ohio, un se­na­dor de EE UU ha­ce gi­rar las ma­ne­ci­llas del re­loj pa­ra po­ner el pri­mer ho­ra­rio de ve­rano.

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