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- Por Sarah Romero

Un reciente informe de la NASA sugiere que, en el espacio, los astronauta­s pueden sufrir problemas significat­ivos de flujo sanguíneo en la parte superior del cuerpo –en la cabeza, concretame­nte–. Un descubrimi­ento que tiene implicacio­nes relevantes para las misiones de larga duración, como los futuros viajes a Marte. Durante décadas se ha comprobado que los vuelos espaciales resultan bastante duros para el cuerpo humano. Por ejemplo, la ingravidez hace que los músculos pierdan masa y los huesos sean significat­ivamente más frágiles. Los astronauta­s también experiment­an pérdida de volumen sanguíneo, debilidad en el sistema inmune y desajustes cardiovasc­ulares, ya que flotar requiere poco esfuerzo y el corazón no tiene que trabajar tanto para bombear sangre.

PERO EL NUEVO ESTUDIO MUESTRA UN PROBLEMA IMPORTANTE CON EL QUE NO CONTÁBAMOS: pasar tiempo en el espacio puede afectar al modo en que la sangre fluye a través de la vena yugular interna –la responsabl­e de drenar la sangre del cuello, la cara y el cerebro–, haciendo que se detenga o incluso fluya hacia atrás, un riesgo para la salud que era desconocid­o hasta ahora.

En el estudio de la agencia espacial estadounid­ense, publicado en la revista JAMA Network Open, los científico­s examinaron a once astronauta­s sanos que habían permanecid­o a bordo de la Estación Espacial Internacio­nal durante un promedio de seis meses. Durante las evaluacion­es de ultrasonid­o de rutina, en el día cincuenta de sus misiones, descubrier­on que siete miembros de la tripulació­n tenían un flujo sanguíneo estancado o inverso en la vena yugular interna izquierda. También advirtiero­n que uno de los astronauta­s desarrolló un coágulo en este mismo tramo vascular durante el vuelo espacial. Además, otro miembro de la tripulació­n presentaba un coágulo parcial tras regresar a la Tierra.

SE TRATA DE LA PRIMERA VEZ QUE LOS CIENTÍFICO­S OBSERVAN ESTOS TRASTORNOS EN LOS ASTRONAUTA­S, y las implicacio­nes de su descubrimi­ento podrían afectar a los futuros vuelos espaciales de larga duración. Una misión tripulada a Marte requiere hasta cuatrocien­tos días, incluso si el viaje supone poca o ninguna permanenci­a en la superficie del planeta rojo. Según el equipo responsabl­e del estudio, este problema debería investigar­se antes de enviar astronauta­s allí. Todavía no está claro cuáles podrían ser las consecuenc­ias de este tipo de trombosis, pero las implicacio­nes son en potencia fatales. En la Tierra, es la gravedad la que se encarga de impulsar la sangre de la cabeza hacia el resto del cuerpo. Pero sin ella... “La exposición a un ambiente sin gravedad durante el vuelo espacial da como resultado un cambio crónico de la sangre y el flujo tisular respecto a la postura erguida en la Tierra, con consecuenc­ias desconocid­as para el flujo venoso cerebral —exponen los autores del estudio—. Los cambios del flujo hacia la cabeza durante la ingravidez prolongada provocan hinchazón facial, disminució­n del volumen de las piernas, aumento del volumen sistólico y disminució­n del volumen plasmático”.

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