NI­ÑOS, LOS MÁS VUL­NE­RA­BLES A LA AC­TUA­LI­DAD

Objetivo Bienestar - - MENTE | COMUNICACIÓN -

La ex­po­si­ción con­ti­nua­da a no­ti­cias y acon­te­ci­mien­tos vio­len­tos pue­de lle­gar a pro­du­cir in­sen­si­bi­li­za­ción, pe­ro lo más co­rrien­te es que los más pe­que­ños se vuel­van ex­ce­si­va­men­te sen­si­bles a lo que ocu­rre en el mun­do.

Ju­liet­te Van der Mo­len y Brand Bush­man, de la Uni­ver­si­dad de Áms­ter­dam, es­tu­dia­ron los efec­tos de la vio­len­cia en te­le­vi­sión, con­cre­ta­men­te en 572 ni­ños de en­tre 8 y 12 años, y des­cu­brie­ron que las imá­ge­nes vio­len­tas de la te­le au­men­tan el mie­do y la an­sie­dad de los más pe­que­ños y ha­cen que se preo­cu­pen más por las co­sas. Lo cu­rio­so de es­te estudio es que lle­gó a la con­clu­sión de que el con­te­ni­do vio­len­to de las no­ti­cias pro­du­ce más mie­do que cuan­do és­te pro­vie­ne de la fic­ción (pe­lí­cu­las o se­ries). Es­tos in­ves­ti­ga­do­res vie­ron tam­bién que el mie­do y la preocupación era ma­yor en las niñas que en los ni­ños, y cau­sa­ba más es­tra­gos en los de me­nor edad. Pe­ro ade­más, los efec­tos de una in­fan­cia ex­pues­ta a los cru­dos te­le­dia­rios son de lar­ga du­ra­ción. Mu­chos ado­les­cen­tes re­co­no­cen ha­ber­se sen­ti­do muy afec­ta­dos por imá­ge­nes de aten­ta­dos, gue­rras o ca­tás­tro­fes que vie­ron en la te­le de pe­que­ños y que to­da­vía re­cuer­dan con gran des­agra­do.

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