LA CIEN­CIA DEL ÁR­BOL DE NA­VI­DAD

Los in­ves­ti­ga­do­res es­tán in­ten­tan­do des­ci­frar el ge­no­ma de al­gu­nas co­ní­fe­ras pa­ra crear ejem­pla­res per­fec­tos

Quo - - STARS GENÉTICA -

En­con­trar un abe­to per­fec­to que no se pu­dra en su ma­ce­ta y que no suel­te sus agu­jas a lo lar­go de la Na­vi­dad pa­re­ce una qui­me­ra, pe­ro so­lo de mo­men­to. In­ves­ti­ga­do­res de la Uni­ver­si­dad de Ca­ro­li­na del Nor­te es­tán se­cuen­cian­do el ge­no­ma de va­rias co­ní­fe­ras pa­ra ha­cer po­si­ble lo que has­ta aho­ra era so­lo un sue­ño. El pri­mer pa­so es ana­li­zar las se­ña­les ge­né­ti­cas re­la­cio­na­das con la re­sis­ten­cia al moho Phy­toph­to­ra, uno de los res­pon­sa­bles de la po­dre­dum­bre de sus raí­ces. Y des­pués, por qué pier­de sus agu­jas, uno de los efec­tos más in­de­sea­dos de es­tos ár­bo­les. Gary Chas­tag­ner, res­pon­sa­ble del pro­yec­to, lo ha­ce col­gan­do las ra­mas en ca­bles de ro­pa a una tem­pe­ra­tu­ra con­tro­la­da. Ahí des­can­san sin agua de sie­te a diez días. Tras ello, los téc­ni­cos ca­li­fi­can la re­ten­ción de hu­me­dad en una es­ca­la del uno a sie­te pa­ra eva­luar có­mo in­ci­de eso en la su­je­ción de la agu­ja al ár­bol. Es­tá pre­vis­to que den­tro de cin­co años se co­noz­can to­dos los de­ta­lles de su tra­ba­jo. Qui­zá en­ton­ces ten­ga­mos el per­fec­to ár­bol de Na­vi­dad.

Los abe­tos, a la es­pal­da de Al­bert Eins­tein en la Na­vi­dad de 1900.

La caí­da de las agu­jas de las ra­mas de es­tos ár­bo­les es uno de los efec­tos más in­de­sea­dos en el usodo­més­ti­co.

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