¿Por qué los co­me­tas de­jan es­te­las de dis­tin­tos co­lo­res?

Quo - - QUONSULTAS -

JOR­GE PA­LOS, HUEL­VA R

Se­gún se acer­can al Sol, se su­ce­den pro­ce­sos fí­si­cos y quí­mi­cos que ha­cen que lo que era una bo­la con­ge­la­da y apa­ga­da des­plie­gue una com­ple­ta pa­le­ta de co­lo­res. Los dis­tin­tos to­nos se de­ben, bá­si­ca­men­te, a la ac­ción de cin­co com­pues­tos: agua he­la­da, amo­nia­co, dió­xi­do de car­bono, me­tano y mo­nó­xi­do de car­bono.

La es­te­la azul de es­tos bó­li­dos apa­re­ce cuan­do la luz io­ni­za las mo­lé­cu­las de mo­nó­xi­do de car­bono.

El hie­lo del co­me­ta se fun­de y crea una es­te­la que ad­quie­re un co­lor en­tre blan­co y ama­ri­llo, cuan­do la luz so­lar la ilu­mi­na.

El Sol rom­pe los en­la­ces de cier­tos ele­men­tos quí­mi­cos que des­pi­den, en el pro­ce­so, un lú­gu­bre bri­llo ver­do­so.

Le­jos del as­tro rey, los co­me­tas son al­gu­nos de los cuer­pos que me­nos luz re­fle­jan, y se ven gri­ses o ne­gros.

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