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Runner's World (Spain) - - Recomendación -

Des­de que me tor­cí el pie co­rrien­do, per­sis­te un do­lor por en­ci­ma del hue­so ex­terno del to­bi­llo. Me di­je­ron que no era un es­guin­ce, pe­ro ca­da vez que pi­so mal, «veo las es­tre­llas». ¿Qué pue­de ser y qué me re­co­mien­da que ha­ga?

El pro­ble­ma que nos plan­teas es muy co­mún en el co­rre­dor de fon­do. Yo lo de­no­mino «tor­ce­du­ra de to­bi­llo con dis­ten­sión de pe­ro­neos», pues, efec­ti­va­men­te, no es un ver­da­de­ro es­guin­ce. Di­cen los clá­si­cos que el es­guin­ce es una dis­tor­sión más dis­ten­sión li­ga­men­to­sa, y es­te cua­dro no cum­ple una pre­mi­sa: el hue­so as­trá­ga­lo se su­blu­xa en los es­guin­ces de, al me­nos, se­gun­do gra­do (o sea, fuer­te­ci­llos). Es­to aquí no ocu­rre.

En­ton­ces ¿por qué due­le en esa zo­na a po­co que pi­sa­mos una pie­dre­ci­ta? La ra­zón es la agre­sión que han su­fri­do los múscu­los y ten­do­nes pe­ro­neos (los más ex­ter­nos de la pier­na), que tan­to se ol­vi­dan en la reha­bi­li­ta­ción de to­bi­llo. Sin lle­gar al des­ga­rro, se han dis­ten­di­do bas­tan­te y ésa es la ver­da­de­ra cau­sa del do­lor. Por tan­to, no es una le­sión ar­ti­cu­lar (del to­bi­llo), sino mus­cu­lar (de los pe­ro­neos). El masaje de Cy­riax, un ven­da­je fun­cio­nal al en­tre­nar y la re­edu­ca­ción con ejer­ci­cios pro­pio­cep­ti­vos (por ejem­plo, los de equi­li­brios) sue­len re­sol­ver el cua­dro.

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