HAR­LEY- DA­VID­SON

Brea­kout 114

Scooting - - SUMARIO - N. OR­TE­GA Fo­tos MI­GUEL MÉNDEZ

Y DE APE­LLI­DO DA­VID­SON. SI LAS MO­TOS DE LA MAR­CA ES­TA­DOU­NI­DEN­SE SON ÚNI­CAS, LA BREA­KOUT LO ES AÚN MÁS, TO­DO UN SÍM­BO­LO DE LA ESEN­CIA DE ES­TA MAR­CA CEN­TE­NA­RIA. Y YA NO TE CUEN­TO CON EL MO­TOR 114. ¡LO MÁ­XI­MO!

Gran­de, cro­ma­da, im­pac­tan­te, pe­sa­da y con cha­sis que imi­ta los rí­gi­dos de ha­ce dé­ca­das se ha di­se­ña­do pa­ra im­pre­sio­nar la vis­ta y el oí­do, pa­ra en­tre­gar unas sen­sa­cio­nes que nin­gu­na otra mo­to igua­la. Así es to­da Sof­tail. Den­tro de es­ta ga­ma se si­túa mues­tra pro­ta­go­nis­ta, la Brea­kout. Cum­ple to­das esas ca­rac­te­rís­ti­cas que ha­cen de las Sof­tail las Har­ley-Da­vid­son más pu­ras, aña­dien­do aún al­go más. La Har­ley-Da­vid­son Brea­kout se ha di­se­ña­do con la idea prin­ci­pal de ser im­pre­sio­nan­te pa­ra los sen­ti­dos. Mu­chas de sus ca­rac­te­rís­ti­cas fí­si­cas, co­mo el ta­ma­ño de rue­das, la po­si­ción de con­duc­ción, el cua­dro, in­clu­so sus lí­neas o so­ni­do, se han pen­sa­do pa­ra de­jar im­pac­ta­do al que la ve o es­cu­cha. E ima­gí­na­te si la lle­vas y la sien­tes. El res­to de con­si­de­ra­cio­nes es se­cun­da­rio aquí. Sin em­bar­go, ade­más resulta que se mue­ve y lo ha­ce bien, me­jor que sus pre­de­ce­so­ras. En eso es en lo que es "más Har­ley". Es una mo­to que amplifica esa par­te de la mar­ca ame­ri­ca­na, la de mo­tos he­chas pa­ra que te vean y te oi­gan lle­gar, sin más. Pe­ro in­clu­so es más Har­ley-Da­vid­son por­que em­plea el nue­vo mo­tor de 114 pul­ga­das cú­bi­cas (1.870 cc), el lla­ma­do "Mil­wau­kee-eight" (tam­bién lo tie­nes en "pe­que­ño", de so­lo 107 pul­ga­das cú­bi­cas, 1.746 cc ) con cua­tro vál­vu­las por ci­lin­dro, ma­yor po­ten­cia y par, y res­pues­ta me­jo­ra­da en to­dos los as­pec­tos.

Ese pe­da­zo de enor­me y cro­ma­do V-Twin va ins­ta­la­do en el cha­sis Sof­tail de úl­ti­ma ge­ne­ra­ción, más rí­gi­do pe­ro a la vez más li­ge­ro que los an­te­rio­res. Se han mon­ta­do sus­pen­sio­nes tam­bién de al­to ni­vel. Y to­do ello se man­tie­ne con una dis­tan­cia del asien­to al sue­lo de so­lo 665 mm en una mo­to que mi­de 2,3 me­tros, con ca­si 1,7 me­tros de dis­tan­cia en­tre ejes. "Long&Low" pu­ro, a lo que de­bes su­mar un pe­so de 294 ki­los en se­co. No pue­de ser más Har­ley; no pue­de ser más im­pac­tan­te. O sí. Es­pe­ra a pro­bar­la. Cuan­do vi­vas sus re­cu­pe­ra­cio­nes, cuan­do sien­tas las pul­sa­cio­nes de es­te enor­me "big twin", resulta to­da­vía más im­pre­sio­nan­te.

Enor­me, larga, ma­si­va, muy cro­ma­da y con una ter­mi­na­ción que se pue­de con­si­de­rar pu­ro ar­te, la Har­ley-Da­vid­son Brea­kout es­tá lle­na de con­tra­dic­cio­nes. Una rue­da de­lan­te­ra de 21", un "do­nut" tra­se­ro de 240 y un di­se­ño mi­ni­ma­lis­ta. Una mo­to úni­ca.

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