YAMAHA Ni­ken

PUEDES IR MÁS ALLÁ, LLE­GAR MÁS LE­JOS. TUS CA­PA­CI­DA­DES SON MA­YO­RES DE LO QUE CREES. PE­RO NE­CE­SI­TA­RÁS HE­RRA­MIEN­TAS ADE­CUA­DAS PA­RA HA­CER­LO, MO­DI­FI­CAN­DO LAS QUE ES­TÁS ACOS­TUM­BRA­DO A EM­PLEAR. ES­TO ES LO QUE TE DI­CES A TI MIS­MO A LA HO­RA DE RO­DAR CON LA YAMAHA

Scooting - - SUMARIO - Da­niel Na­va­rro Fo­tos Jai­me Oli­va­res

Pue­do tum­bar más, pue­do tum­bar más..." Pe­ro es tu pro­pia men­te el pri­mer lí­mi­te que tie­nes con la Yamaha Ni­ken. Rue­das por una ca­rre­te­ra que co­no­ces, que te la sa­bes des­de ha­ce años. La has he­cho mil ve­ces, con to­do ti­po de mo­tos y, evi­den­te­men­te, tie­nes tus re­fe­ren­cias. Y co­no­ces tus lí­mi­tes. Gra­ba­do en la men­te lees "has­ta aquí se tum­ba en es­ta ca­rre­te­ra". Pe­ro es­ta Yamaha no es­tá de acuer­do. La Ni­ken pue­de y quie­re tum­bar más. Y lo más cu­rio­so de es­ta pa­ra­do­ja es que te vas dan­do cuen­ta que sí, lo puedes ha­cer sin pro­ble­mas, por­que hay aga­rre de so­bra. Aun­que el po­der de la men­te es fuer­te, te ase­gu­ro que tras unos mi­nu­tos so­bre la Yamaha Ni­ken, ven­ce­rás ese lí­mi­te e iras más allá cre­yén­do­te me­jor pi­lo­to y sien­do más rá­pi­do. Pe­ro, so­bre to­do, que en el fon­do es de lo que se tra­ta, di­vir­tién­do­te mu­cho con las sen­sa­cio­nes que es­ta mo­to es ca­paz de trans­mi­tir.

Es una mo­to di­fe­ren­te, en la que su do­ble tren de­lan­te­ro ofre­ce un aga­rre ex­cep­cio­nal. El sis­te­ma es efec­ti­vo, por­que el mie­do que pue­da sur­gir, el he­cho de ser una mo­to que pe­sa y el as­pec­to de "enor­me" del tren de­lan­te­ro, lle­va a to­do el mun­do a pen­sar (y no sé cuán­tas ve­ces me lo han pre­gun­ta­do quie­nes han vis­to una Yamaha Ni­ken) que la mo­to se­rá pe­sa­da de de­lan­te y que cos­ta­rá cam­biar-

la de la­do. No es cier­to. Ese aga­rre te per­mi­te tum­bar más y con ma­yor se­gu­ri­dad que en una mo­to es­tán­dar y sí es cier­to que no es "lle­gar y be­sar el san­to". Co­mo cual­quier mo­to, re­quie­re una adap­ta­ción. No obs­tan­te, adap­tar­se a lo bueno, co­mo sa­bes, es rá­pi­do. Co­ges la mo­to, empiezas a ha­cer curvas y te va mos­tran­do sus cua­li­da­des. Per­mi­te tum­bar mu­cho y no apre­cias nin­gu­na reac­ción ra­ra. Pe­ro tam­bién tie­ne sus "pe­ros". Es acon­se­ja­ble no apu­rar los lí­mi­tes de la ca­rre­te­ra. La rue­da de­lan­te­ra no es­tá de­lan­te de tus ojos, sino en los la­dos. No es di­fí­cil, si te ol­vi­das de ello, que sa­ques la rue­da al ar­cén. En de­fin­ti­va, es un nue­vo es­ti­lo de mo­to­ci­cle­ta. Se sien­te co­mo una mo­to y se lle­va co­mo tal, y re­sul­ta muy di­ver­ti­da y efec­ti­va, aun­que vis­ta des­de fue­ra pa­rez­ca una es­pe­cia de "alien" en­tre las mo­tos. No hay na­da pa­re­ci­do hoy día. Cual­quier otro tri­ci­clo que co­noz­cas o ha­yas vis­to coin­ci­di­rá con la Ni­ken en el nú­me­ro de rue­das o in­clu­so en la ló­gi­ca me­cá­ni­ca que hay tras ese tren de­lan­te­ro, pe­ro en na­da más. Ni en sen­sa­cio­nes ni en pres­ta­cio­nes ni, por su­pues­to, en su es­té­ti­ca.

EN ELEC­TRÓ­NI­CA des­ta­ca el con­trol de trac­ción TCS, cam­bio QSS, embrgue an­ti­blo­queo A&S, tres mo­dos de res­pues­ta de mo­tor D-MO­DE y con­trol de cru­ce­ro. La SUS­PEN­SIÓN TRA­SE­RA es to­tal­men­te re­gu­la­ble. LA DO­BLE HOR­QUI­LLA LMW "Lea­ning Mul­ti-Wheel" per­mi­te un ángulo de in­cli­na­ción má­xi­mo de 45 º. EL CO­LOR de la Ni­ken es úni­co, en ne­gro. La nue­va ver­sión GT pre­sen­ta dos de­co­ra­cio­nes:azul y gris. El BAS­CU­LAN­TE es 10 mm más lar­go que en la MT-09.

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