¿Le doy yo la co­mi­da o de­jo que la co­ja él so­lo?

Ser Padres - - COMENZAR CON LOS SÓLIDOS -

Se evi­tan pro­ble­mas si des­de el prin­ci­pio se per­mi­te que el ni­ño co­ja él mis­mo la co­mi­da con su mano o con su cu­bier­to (el te­ne­dor sue­le ser más fá­cil de ma­ne­jar que la cu­cha­ra) y se la lle­va a la bo­ca. No es que es­té «prohi­bi­do» dar­le, pe­ro so­lo hay que dar­le si él es­tá pi­dien­do, si es­pon­tá­nea­men­te abre la bo­ca y ha­ce ges­to de que­rer más. Lo más ha­bi­tual es que el be­bé in­ten­te aga­rrar él la cu­cha­ra. Más va­le de­jar­le o de lo con­tra­rio se co­rre el ries­go de que lue­go se le pa­se la edad, y a los dos o tres años to­da­vía no co­ma so­lo.

Cuan­do el ni­ño co­ge la co­mi­da, co­me me­nos, y por tan­to to­ma más le­che (más cal­cio, más pro­teí­nas, más vi­ta­mi­nas...) y es­tá me­jor nu­tri­do. El ob­je­ti­vo no es que co­ma, sino que apren­da a co- mer. Si co­ge con su mano un so­lo gui­san­te o un so­lo fi­deo, es­tá apren­dien­do. Si ma­má le me­te un pla­to en­te­ro de pu­ré, no apren­de na­da.

Pro­ba­ble­men­te el be­bé se atra­gan­ta más cuan­do es otra per­so­na la que le da de co­mer. Si ha­ce­mos la prue­ba, si per­mi­ti­mos que otra per­so­na nos me­ta la cu­cha­ra en la bo­ca, ve­re­mos que re­sul­ta bas­tan­te des­agra­da­ble. Y en­ci­ma mu­chos pa­dres dis­traen al ni­ño pa­ra que co­ma, o le ha­cen cos­qui­llas pa­ra que abra la bo­ca, o le si­guen dan­do aun­que llo­re por­que no quie­re más, to­do eso es arries­ga­do. Es pe­li­gro­so co­mer mien­tras ríe, o mien­tras llo­ra, o mien­tras es­tá dis­traí­do. En cam­bio, el be­bé que co­me con su pro­pia mano es­tá muy con­cen­tra­do en lo que ha­ce.

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