¿De­bo tri­tu­rar su co­mi­da?

Ser Padres - - COMENZAR CON LOS SÓLIDOS -

No es ne­ce­sa­rio, y pro­ba­ble­men­te, ni si­quie­ra es con­ve­nien­te. El prin­ci­pal ob­je­ti­vo no es que el be­bé se ali­men­te (la le­che es mu­cho más nu­tri­ti­va que los só­li­dos), sino que apren­da a co­mer co­mi­da nor­mal, sin tri­tu­rar y con su pro­pia mano.

Los ni­ños pa­san por «ven­ta­nas de opor­tu­ni­dad», pe­rio­dos de su desa­rro­llo en que desean apren­der a ha­cer cier­tas co­sas y se es­fuer­zan por lo­grar­lo: sen­tar­se, ga­tear, ca­mi­nar, ha­blar, ves­tir­se. Cuan­do lle­ga la edad, lo in­ten­tan una y otra vez sin des­ani­mar­se has­ta que lo con­si­guen. En­tre los seis y los do­ce me­ses quie­ren lle­var­se co­mi­da a la bo­ca, y pron­to apren­den a mas­ti­car y tra­gar. Si no se les per­mi­te, lue­go se les pa­san las ga­nas. Así hay ni­ños de tres años que so­lo co­men pu­rés y se nie­gan a co­mer si en­cuen­tran un tro­zo sin tri­tu­rar. Por su­pues­to, aca­ba­rán mas­ti­can­do, pe­ro lo que hu­bie­ra si­do fá­cil y rá­pi­do a los ocho me­ses se­rá di­fí­cil y lar­go a los cua­tro años.

Los ali­men­tos se adap­tan a las ne­ce­si­da­des del be­bé: unos se cor­tan en tro­ci­tos pe­que­ños, otros se aplas­tan un po­co con el te­ne­dor, otros los aga­rran en­te­ros y los van chu­pan­do o ro­yen­do. Des­de lue­go, no pue­den mas­ti­car un bis­tec, pe­ro sí un tro­zo de ham­bur­gue­sa o de al­bón­di­ga.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.