“He si­do el mi­ma­do”

Ser Padres - - Familia -

Mis dos her­ma­nas ma­yo­res me sa­can 15 y 13 años. Aun­que no he po­di­do ju­gar mu­cho con ellas he te­ni­do mu­cha suer­te por­que he es­ta­do muy mi­ma­do por par­te de las dos fa­mi­lias. ¡Era el pe­que­ño y en­ci­ma chi­co!

Al prin­ci­pio pa­ra mis pa­dres fue un sus­to tre­men­do por­que su­po­nía rom­per con la co­mo­di­dad de te­ner a dos hi­jas ca­si cria­das y em­pe­zar otra vez de ce­ro. Es cier­to que con­for­me he ido cre­cien­do mis sen­ti­mien­tos han ido cam­bian­do. En la pu­ber­tad me que­ja­ba por­que pa­re­cía que te­nía tres ma­dres en vez de una, pe­ro lue­go apren­des a apro­ve­char­te de la si­tua­ción y ver el la­do po­si­ti­vo. En ge­ne­ral, siem­pre me he sen­ti­do mu­cho más pro­te­gi­do y se­gu­ro. Sin em­bar­go, a pe­sar de la di­fe­ren­cia tan gran­de de edad hay mu­chos ras­gos co­mu­nes en ac­ti­tu­des y com­por­ta­mien­tos de los tres her­ma­nos. Al fi­nal, siem­pre hay una ba­se co­mún que son esos va­lo­res que se apren­den en fa­mi­lia. Mi re­la­ción con mis her­ma­nas si­gue sien­do muy estrecha y de mu­cho ca­ri­ño.

Ro­dri­go Mol­tó

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