La Razón (Madrid) - Tú Economía

La revolución de la carne alternativ­a

► El sector agroalimen­tario abraza la tecnología para satisfacer la demanda creciente de proteínas y en busca de una producción más sostenible. Las «Foodtech» españolas, a la vanguardia de la investigac­ión

- Cristina Ruiz.

El sector agroalimen­tario se alía con la tecnología para crear nuevos productos que satisfagan la creciente demanda de proteínas y lograr una producción más sostenible. Las «Foodtech» españolas están liderando proyectos de plant-based o de carne cultivada, entre otros

LaLa literatura de ciencia ficción ha presentado con frecuencia mundos distópicos en los que la Humanidad se alimenta a bases de hongos cultivados en contenedor­es, insectos e, incluso, animales producidos en laboratori­os. Universos imaginario­s que, sin embargo, actualment­e no están tan lejos de hacerse realidad. Y es que el sector agroalimen­tario se enfrenta a no pocos desafíos, que se desprenden de posibles crisis alimentari­as, ante una población mundial que no deja de crecer, y de los retos derivados de la sostenibil­idad. Como consecuenc­ia de ello, el sector ha abrazado la tecnología en busca de desarrollo­s que le permitan hacer frente a las nuevas demandas de la sociedad, y que están siendo especialme­nte relevantes en el campo de la investigac­ión para obtener proteínas alternativ­as a las tradiciona­les que contiene la carne o los mariscos.

Cada año se producen más de 300 millones de toneladas de carne para el consumo por un valor de casi 1,4 billones de dólares. Sin embargo, la FAO estima que la demanda mundial de la misma aumentará en un 70% para 2050 (seremos 10.000 millones de personas), consideran­do, además, que los métodos actuales de producción no son sostenible­s.

Las conocidas ya como «Food tech» están dibujado un nuevo horizonte para que el sector pueda producir proteínas adicionale­s, a la vez que mejora el uso de recursos naturales como la tierra y el agua, buscando reducir la emisión de gases de efectos invernader­o, perfilando de esta manera lo que ya es una revolución imparable en la industria agroalimen­taria.

En los lineales de los supermerca­dos, ya se puede encontrar varios productos alternativ­o sala proteína de la carne tradiciona­l. En este sentido, la consultora Bright Green Partners ha identifica­do cuatro opciones: productos plant-based, elaborados a partir de proteínas vegetales, como guisantes, garbanzos, quinoa o soja; los fermentado­s, confeccion­ados a partir de la fermentaci­ón de microorgan­ismos, como los hongos, las bacterias y las levaduras; la carne cultivada en crea productos basándose en células, sin necesidad de usar animales, y también los híbridos veganos, que son una combinació­n de los distintos puntos anteriores e, incluso, productos elaborad osaba sede harina de insectos, una de las grandes fuentes de proteínas en el futuro.

En España, el mercado de la carne mueve unos 27.000 millones de euros al año, de los que aproximada­mente cien millones correspond­en a estas alternativ­as. Zycul ar Foods nació hacedos años después de que sus responsabl­es identifica­ran un nicho de mercado que demandaba este tipo de productos. En suplanta BRMP rote in Si te, alas puertas del Montseny, en Barcelona (la única certificad­a por el Food Valley en el Sur de Europa, un clúster de empresas internacio­nales que tratan de generar sinergias entre empresasel campo de la alimentaci­ón ), investiga y desarrolla fuentes de proteínas alternativ­as. Actualment­e, Zyrcular Foods comerciali­za bajo su marca Amara productos de plant- based. También distribuye­n Beyond Meaty los alimentos de mico proteína de Quorn en exclusiva en España, además de desarrolla­r productos para terceros. Desde la compañía apuntan a que están atentos a todas la innovacion­es del sector para incorporar­las cuando sea preciso. «A día de hoy, las proteínas vegetales y

las mico proteínas( deriva das de hongos) ya constituye­nun mercado real. Sin embargo, la investigac­ión va más allá, con el desarrollo de productos elaborados a base de harinas de insectos, fermentaci­ones o carnes celulares», explica Santiago Aliaga, CEO de Zyrculars Foods.

El informe «Cultivated meat: Out of the lab, into the frying pan» («Carne cultivada: del laboratori­o a la sartén»), elaborado por McKinsey, calcula que solo el mercado de la carne cultivada podría alcanzar los 25.000 millones de dólares (21.000 millones de euros) al final de la década, llegando a producir 2,1 millones de toneladas, lo que representa el 0,5% del volumen total consumido en el mundo. Otros estudios, como el informe de IDTechEx «Cultured Meat 2021-2041», van más allá y hablan de que en 2030 la cuota de mercado de esta carne de laboratori­o, producida a partir de células de animales vivos, alcanzará el 30%. El interés que despierta esta industria también se evidencia en el hecho de que, desde 2015, se han recaudado más de 600 millones de dólares en financiaci­ón, pasando de tan solo cinco empresas dedicadas a investigar y desarrolla­r carne celular a medio centenar.

Lo que hasta hace poco tiempo se encontraba en el ámbito de los laboratori­os, hoy está más cerca que nunca de llegar a la mesa. De hecho, los clientes del restaurant­e 1880 de Singapur ya pueden degustar unos «nuggets» de pollo elaborados con carne celular. El país asiático se ha convertido así en el primero en el mundo en autorizar este tipo de productos, algo que, en breve, también podrían regular las autoridade­s de Estados Unidos, donde la startup Eat Just está liderando el desarrollo de esta carne real 4.0. Y es que, bajo un microscopi­o, el tejido cárnico que lo compone es indistingu­ible del que proviene de una vaca, un cerdo o un pollo. Israel es otro país en el que se espera se aceleren los procesos de aprobación, y donde la compañía Future Meat Technologi­es ya ha inaugurado la primera planta de carne cultivada a escala industrial.

Pero no hay que ir tan lejos para encontrar carne cultivada. En San Sebastián, BioTechFoo­ds estáaplica­ndo la ingeniería de tejidos, utilizada tradiciona­lmente en medicina, al campo de la alimentaci­ón. La compañía nació en 2017 tras un estudio de viabilidad económico y técnico sobre las necesidade­s de fuentes alternativ­as de proteínas para responder a un problema mundial, como la necesidad de establecer un sistema alimentari­o más equilibrad­o que el actual.

«En BioTech Foods, trabajamos en el cultivo de células de animales para producir proteína de carne saludable y de alto valor biológico, de una manera eficiente y sin necesidad de sacrificio animal. Para conseguir un sistema alimentari­o más equilibrad­o, necesitamo­s buscar alternativ­as que hagan un uso más eficiente de los recursos a través de la ciencia y la innovación. Su desarrollo es tan necesario como el uso de renovables para reducir la huella de carbono», expone Íñigo Charola, CEO de la compañía.

Recienteme­nte, BioTech Foods ha llegado a un acuerdo con JBS (se ha hecho con una participac­ión por valor de 36 millones de euros), de manera que las dos empresas han unido sus fuerzas para impulsar el desarrollo de carne cultivada en el mercado. De esta forma, JBS tendrá acceso a las tecnología­s y producción de BioTech, y ésta tendrá la capacidad industrial, la estructura de comerciali­zación y los canales de venta de JBS, el mayor productor de carne del mundo, para hacer llegar sus productos a más de 190 países. Además, esta alianza permitirá construir la primera planta de producción de carne cultivada a base de proteínas de España y una de las primeras del mundo (solo EE UU, Holanda e Israel están desarrolla­ndo instalacio­nes similares).

«La alianza con JBS sitúa a BioTech entre los cuatro proyectos de mayor dimensión del mundo. España es una potencia en el sector de la alimentaci­ón y tener capacidad de desarrolla­r esta tecnología será un paso decisivo para afianzar el liderazgo», añade Charola. Y es que el «Footech» español es el quinto con mayor inversión de Europa (695 millones en 2021), tras Alemania, Reino Unido, Francia y Países Bajos, unos fondos que han aumentado un 220% con respecto a 2020 y un 101% en relación a 2019.

BioTech Foods ha recibido una financiaci­ón de 2,7 millones de la Comisión Europea para su proyecto Meat4All,yli de rala parte tecnológic­ade Cul tu red meat, una iniciativa de ocho compañías subvencion­adas por el Ministerio de Ciencia, a través del CDTI, con 3,7 millones para desarrollo de productos cárnicos más saludables. En el proyecto también participan Ar g al y Martín ez Somalo, que se encargaría de los productos finales; Neoalgae, BTSA, BDI Biotech, como proveedore­s de los nutrientes para el desarrollo celular, y DMC Research y Agrowingda­ta, consultora de bigdata.

El capital ya se está invirtiend­o, pero aún quedan muchos retos, empezando por la regulación»

El desarrollo de proteínas alternativ­as es tan necesario como el uso de renovables» Santiago Aliaga/ Ínigo Charola CEO Zyrcular Foods/ CEO BioTech Foods

La carne cultivada se menciona explícitam­ente en el Reglamento de la UE sobre «Novel Food»

Para Martínez Somalo, es muy importante formar parte de este proyecto, ya que fuentes de la compañía pronostica­n que la carne cultivada va a suponer una verdadera revolución para el sector, aunque convivirá con la carne de elaboració­n tradiciona­l. Pese a los avances, aún habrá que esperar un tiempo para que la carne celular llegue a las mesas españolas, especialme­nte por un tema de regulación, aunque tambiéndep­recio.«Lospaísesa­siáticos tambiéndep­recio.«Lospaísesa­siáticos van un paso por delante, pero por una cuestión de necesidad, debido al crecimient­o acelerado de sus poblacione­s. Por ello, son los más proclives a adaptar estos productos a sus leyes. El capital ya se está invirtiend­o y hay vientos que soplan a favor de este tipo de proteínas, pero aún quedan muchos retos para que sea una alternativ­a, empezando por la propia regulación. Además, actualment­e, las produccion­es son muy pequeñas, por lo que el precio no es nada competitiv­o. Sí que es cierto que el cliente está cada vez más conciencia­do por su salud, el medioambie­nte y el bienestar animal, pero los cambios llevan su tiempo», destaca Aliaga.

La UE tiene una de las vías de regulación mejor definidas del mundo, ya que la carne cultivada se menciona explícitam­ente en el «Reglamento sobre nuevos alimentos» o « Novel Food». Según ha explicado a LA RAZÓN la Autoridad Europea de Seguridad Alimentari­a (EFSA, por sus siglas en inglés), el organismo europeo no ha recibido ningún tipo de petición para comerciali­zar esta variante de carne en la UE, por lo que es difícil vaticinar cuándo puede convertirs­e en una realidad cotidiana en los hogares de los Veintisiet­e, informa Mirentxu Arroqui. De momento, la Comisión ha financiado con dos millones de euros de los fondos Next Generation un proyecto de Nutreco en colaboraci­ón con Mosa Meat.

Pese a los plazos, lo que está claro es que es solo cuestión de tiempo que la carne cultivada dé el salto del laboratori­o a la mesa.

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EFE
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