ES­CUE­LA DE CALOR

Women's Health (Spain) - - GOOD LOOKS -

Cuan­do las tem­pe­ra­tu­ras se ponen al ro­jo vi­vo, no te la jue­gues. Apren­de las sie­te lec­cio­nes bá­si­cas pa­ra pro­te­ger tu ca­ra del sol y evi­tar man­chas, arru­gas, que­ma­du­ras o al­go peor.

Es­te año más que nun­ca es­ta­mos desean­do dis­fru­tar de una tar­de de te­rra­zas con las ami­gas, un plan con la fa­mi­lia en el cam­po o un pa­seo re­la­ja­do por el par­que, sin más… y sin me­nos. ¿Acos­tum­bras a ha­cer to­do es­to sin fo­to­pro­tec­ción?

Cam­bia tus há­bi­tos, por tu pro­pio bien. No­so­tras te da­mos las pau­tas pa­ra que si­gas lu­cien­do un cu­tis jo­ven y sa­lu­da­ble.

DES­DE PRI­ME­RA HO­RA

Si crees que por­que so­lo vas del tra­ba­jo a ca­sa y de ca­sa al tra­ba­jo no te va a pa­sar na­da, es­tás muy equi­vo­ca­da. Aun­que no te tum­bes al sol ni ha­gas un ma­ra­tón, la ra­dia­ción que hay en ve­rano lle­ga tan di­rec­ta­men­te que ne­ce­si­tas pro­te­ger­te aun­que so­lo te ex­pon­gas en tra­yec­tos muy pe­que­ños, y es­pe­cial­men­te en la ca­ra, por­que su epi­der­mis es mu­cho más fi­na y sen­si­ble que la del res­to del cuer­po.

EN SU JUS­TA ME­DI­DA

No bas­ta con que te ex­tien­das una fi­na lá­mi­na de cre­ma, de­bes apli­car­te la can­ti­dad su­fi­cien­te pa­ra que los ra­yos no pro­duz­can da­ños en tu piel. Los ex­per­tos re­co­mien­dan unos 2 mg de cre­ma por ca­da cm de piel.

RE­PI­TE LA OPE­RA­CIÓN

Si vas a ha­cer ejer­ci­cio al ai­re li­bre o vas a to­mar el sol, reapli­ca el pro­duc­to ca­da dos ho­ras pa­ra evi­tar que el su­dor lo des­pla­ce. Nues­tro ros­tro es más pro­cli­ve al en­ve­je­ci­mien­to pre­ma­tu­ro que otras zo­nas, así que ex­tre­ma aquí las pre­cau­cio­nes.

ATEN­TA, PRE­CAU­CIÓN

Cui­da­do con el efec­to lu­pa pro­vo­ca­do por las go­tas de su­dor si vas a prac­ti­car de­por­te, o del agua si vas a la pla­ya y te me­tes en el mar. Sé­ca­te bien y, a con­ti­nua­ción, ex­tien­de nue­va­men­te el fo­to­pro­tec­tor, que te man­ten­drá a sal­vo de los da­ños so­la­res.

PRO­TEC­CIÓN TO­TAL

Las ore­jas son las gran­des ol­vi­da­das, pe­ro no las de­jes fue­ra, por­que se que­man en­se­gui­da. Y lo mis­mo ocu­rre con la nu­ca, el cue­llo y el es­co­te.

SIN MAN­CHAS

Aplí­ca­te tam­bién cre­ma so­lar en las oje­ras, que a me­nu­do se nos ol­vi­da. Su piel, ex­tre­ma­da­men­te fi­na y sin glán­du­las se­bá­ceas, re­sul­ta más pro­pen­sa a la hi­per­pig­men­ta­ción. Unas ga­fas con las len­tes y los fil­tros so­la­res ade­cua­dos se­rán gran­des alia­das con­tra las an­ti­es­té­ti­cas man­chas so­la­res.

AYU­DA EX­TRA

Acu­de a la pro­tec­ción fí­si­ca con go­rros y som­bre­ros que evi­ten la in­ci­den­cia di­rec­ta de los ra­yos de sol en la ca­ra y el cue­ro ca­be­llu­do.

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