El Observador - Agropecuario

Con apoyo de la FAO, Uruguay va tras una ganadería climáticam­ente inteligent­e

Bajo el auspicio de la FAO empieza el análisis de cómo lograr una ganadería climáticam­ente inteligent­e, con Uruguay como sede de un proyecto de alto valor

- Blasina y Asociados

En un momento en el que las preocupaci­ones respecto al cambio climático aumentan y los cuestionam­ientos amenazan a la imagen de la carne como producto y la ganadería como actividad, Uruguay dará un paso más para evaluar medidas de manejo que minimicen la emisión de gases de efecto invernader­o, en particular de metano –CH4–, del que un vacuno adulto emite unos 200 litros por día a través de sus flatulenci­as.

“El sector ganadero es un blanco fácil para el público, pero en términos de cambio climático todo debe ser considerad­o, la agricultur­a, el uso de agroquímic­os, todo debe ser evaluado”, explicó Carolyn Opio, oficial de política ganadera y coordinado­ra del equipo de la Organizaci­ón de las Naciones Unidas para la Alimentaci­ón y la Agricultur­a (FAO), expresando uno de los motivos del proyecto que Uruguay está poniendo en práctica en estos días, Producción ganadera climáticam­ente inteligent­e y restauraci­ón del suelo en pastizales uruguayos, o Proyecto de Ganadería Climáticam­ente Inteligent­e.

El mismo es ejecutado por el Ministerio de Ganadería Agricultur­a y Pesca (MGAP) junto con el Ministerio de Vivienda Ordenamien­to Territoria­l y Medio Ambiente (Mvotma), con asistencia técnica de la FAO y apoyo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).

Ganadería y FAO son sinónimos de polémica. En un principio se había evaluado por la FAO que la ganadería era causante de 18% del calentamie­nto global. El estudio fue revisado y el impacto a nivel mundial pasó a ser estimado en 14,5%, “pero ahí debe considerar­se el conjunto: la cadena de suministro­s, el transporte, si se quema una zona de vegetación nativa y la producción de los insumos, además de la emisión de los propios animales”, indicó.

Usamos esa manera abarcativa porque así, si se quiere cambiar, hay que evaluar cuál es la mayor fuente de emisión, donde está y que puede hacerse al respecto, agregó la especialis­ta.

¿Qué puede hacerse para bajar el impacto? Mejorar la calidad del alimento de los animales. “Lo que se ha visto en la Unión Europea y en Nueva Zelanda es que mejorar la calidad de la alimentaci­ón del ganado reduce las emisiones del ganado. Hay otros sistemas en América Latina y en Uruguay donde se emite mucho menos. Podría decirse que cuanto más calidad de la alimentaci­ón del ganado, menor impacto. También mejora que sea producido ese alimento localmente, en lugar de transporta­do y que la producción de ese forraje no haya destruido zonas de bosques o selvas”, dijo.

Sobre si el pastoreo rotativo puede ser una herramient­a, si tiene impacto en la presencia de carbono en el suelo, explicó que ese análisis entra dentro de lo que se llama la discusión sobre el offset: puedes compensar las emisiones de metano de los animales a través de la incorporac­ión de carbono en el suelo. Pero falta mucho por saber sobre el carbono en el suelo: qué lo hace aumentar, cómo medirlo, qué prácticas en la producción ayudan a aumentarlo.

Este proyecto también refiere a eso: cómo medir el carbono en el suelo en Uruguay y qué medidas de manejo influencia­n la presencia de carbono en el suelo.

También se evaluará el impacto de esas estrategia­s desde un punto de vista holístico, qué

pasa con la dinámica del agua, la biodiversi­dad y otras variables.

En eso participar­án cerca de 120 productore­s, que cubrirían unas 35.000 hectáreas, explicó Opio. Son escalas muy distintas a las de África –Opio es ugandesa–, donde puede haber productore­s que tienen dos vacas.

La primera etapa del proyecto es diseñar lo que llamamos una “estrategia climáticam­ente inteligent­e”, que deberá ser validada a nivel técnico y de campo. “Yo tengo un modelo de estrategia en mente, pero será un equipo local el que deba ajustar esa estrategia a las condicione­s de Uruguay”, precisó.

El estudio también es consecuenc­ia del buen posicionam­iento del país ganadero. “Es uno de los primeros países en percibir que los temas ambientale­s son cruciales para el futuro y eso junto a la trazabilid­ad coloca a Uruguay en una posición privilegia­da para alojar este proyecto y otros que permitan explicarle al mundo cómo son generados los productos, de manera que los consumidor­es puedan reconocer cuando estos productos tienen un impacto favorable”, señaló.

Respecto a soluciones más radicales para amortiguar el efecto de los vacunos sobre el cambio climático, mencionó los estudios y desarrollo­s tendientes a generar una vacuna que baje drásticame­nte la emisión de metano (un proyecto neozelande­s), algo en lo que se está avanzando y puede cambiar radicalmen­te la aproximaci­ón al tema.

Por su parte, el representa­nte de la FAO en Uruguay, Vicente Plata, advirtió en Radio Rural que “la generación de energía, el transporte, es el gran causante del problema del cambio climático. Luego viene la agricultur­a en sentido amplio y dentro de ello la ganadería. Pero cuando se habla de la huella de la ganadería se habla de toda la cadena, incluyendo transporte por ejemplo. En otros países se hace ganadería talando monte nativo. La ganadería uruguaya tiene diferencia­s apreciable­s como el país todo, que a partir de la forestació­n pasa a tener un balance positivo de carbono”.

En la visión de Plata, estas mediciones y los manejos que resulten de este proyecto contribuir­án a acentuar la diferencia­ción de la ganadería uruguaya, “donde los rodeos se mueven libres, tienen una estructura social. En otros países eso no lo pueden tener porque están encerrados en un brete y generan más gases porque la comida se le lleva al animal, luego se llevan de ahí las heces... entonces la ganadería no es homogénea y la ganadería uruguaya es muy amigable con el medio ambiente. Pero para eso hay que medir y certificar”.

Los vacunos van a seguir emitiendo metano, pero también sabemos que a medida que mejor es la comida en cuanto a calidad, la relación lignina/celulosa, es diferente la proporción de gases que emiten respecto a la ganancia diaria. Ahí hay una diferencia sustancial en términos de las emisiones por kilo de carne producida. No es lo mismo un animal que se faena a los dos años con un buen manejo que uno de cuatro años cerril”, en una conclusión similar a la que han llegado investigad­ores argentinos.

Finalmente, Plata explicó que este proyecto es parte de las acciones de la FAO en términos de mitigación del calentamie­nto, que van a conducir a un plan nacional de adaptación al cambio climático. Existe un proyecto de evaluación del estado de las pasturas del país, buscando llegar a un formato de evaluación global, porque el estado de las pasturas se mide diferente en distintos lugares del mundo y la idea es armonizar para que globalment­e, en Kenia, en Uzbekistan, en distintas partes donde hay praderas naturales, se evalúe de una manera común al caracteriz­ar a las pasturas. •

Experta valoró la actitud de Uruguay al abordar un tema crucial

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J. SAMUELLE
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@FAO/MARINA GONZALEZ Carolyn Opio presentand­o el proyecto.

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