El Observador - Agropecuario

La evidencia empírica de Argentina

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Llegar a modelos ganaderos “climáticam­ente inteligent­es” no solo refiere al clima, también a que mejoren tanto las cuentas del productor como las de la atmósfera. En efecto, una de las maneras de limitar las cuestionad­as emisiones de metano de los rumiantes es mejorar la dieta, bajar la edad de faena y así reducir las emisiones originadas por kilo de carne producido.

En Argentina ya se viene trabajando en estos temas. La última edición de la publicació­n electrónic­a argentina Valor Carne da cuenta de los trabajos Eficiencia energética y emisión de metano en diferentes sistemas de recría, de Aello y otros, y Costo energético y emisión de metano en sistemas pastoriles y con engorde a corral, de Peñin, L. y otros, ambos realizados en base a datos reales de sistemas de producción desarrolla­dos en la Unidad Integrada Universida­d de Mar del Plata – INTA Balcarce.

Tal como proyecta la FAO, mayores ganancias diarias de peso permiten más eficiencia energética y menos emisiones. “En síntesis, el tipo de alimentaci­ón en la recría afectó el resultado productivo, la eficiencia energética y el nivel de las emisiones de metano. Con baja tasa de ganancia (400 – 450 g/día) durante la recría, cada kilo producido requirió 15% más de energía y produjo 22% más de metano, que cuando las ganancias alcanzaron los 520 a 660 g/día. Por otra parte, niveles similares de eficiencia y de emisiones pueden lograrse con distintas formas de alimentaci­ón (verdeos de avena o recría a corral)”.

Si se pasa de la evaluación de la recría al engorde, al menos con grano producido localmente la intensific­ación disminuye la emisión de metano. En efecto, comparando un engorde exclusivam­ente a pasto con otro en el que la terminació­n se hace a grano, éstos fueron más eficientes. “El ciclo productivo todo a pasto duró 575 días (275 de recría y 300 días de engorde) y en el sistema corral-pasto-corral, 361 días (277 de recría y 84 días de engorde). En el primer caso, cada animal consumió 9.535 Mcal de Energía Metaboliza­ble versus 4.728 del segundo. A su vez, el sistema pastoril requirió un 60% más Energía Metaboliza­ble (37 vs. 23) para producir un kilo de res y un 59,5% de dicha energía fue para la etapa de engorde. En tanto, cada animal del sistema corralpast­o-corral utilizó solo el 35,5% de la energía consumida para el engorde”.

“Evidenteme­nte la limitación más importante para lograr una mayor eficiencia productiva en los sistemas pastoriles está en la etapa de engorde y no tanto en la recría”, opinan los autores.

Cabe apuntar que esa es una dimensión del tema, ya que los sistemas pastoriles, al menos teóricamen­te son capaces de capturar carbono y secuestrar­lo en el suelo, lo que a la vez mejora la fertilidad de los mismos. Lo principal tal vez es que cuidar el ambiente no solo no es contradict­orio con intensific­ar, sino que es un argumento más a favor de la alta productivi­dad. •

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