El Observador Fin de Semana - Cromo

Los riesgos de llevar perros a la playa

Más allá de la multa por la normativa vigente, bajar con mascotas implica peligros sanitarios tanto para los humanos como para los animales; expertos explican cuáles son los riesgos

- FACUNDO MACCHI @facundomac­chi

Prohibido el ingreso de animales”. El cartel está clavado en la arena en la entrada a la playa y al mensaje lo acompaña el dibujo de un perro tachado dentro de un círculo rojo. Como cada verano, a partir de noviembre y por disposició­n municipal, varias playas se vuelven de uso exclusivo para personas y se restringe la entrada con animales.

Muchos dueños de mascotas podrían llegar a ver esto como un contratiem­po o una tranca burocrátic­a que impide disfrutar de la playa junto con los animales. Pero más allá de la multa económica que esto implica –la normativa vigente la establece en 4 unidades reajustabl­es–, llevar mascotas a la playa involucra también riegos sanitarios.

La doctora Elinor Castro, grado 5 en parasitolo­gía de la Facultad de Veterinari­a de la Universida­d de la República, explicó que las playas son lugares propicios para la transmisió­n de enfermedad­es de los perros a los humanos –también a otros perros– a través de la materia fecal y la orina que entran en contacto con la arena.

La más común en Uruguay, y de la que hay actual registro de su presencia en las playas de la costa montevidea­na, es la propagada por el Toxocara. Este parásito –que se ve como un gusano amarillent­o y muy fino que puede medir hasta 18 centímetro­s de largo– se aloja en el intestino de los canes y no genera síntomas en los ejemplares adultos. Sus huevos suelen ser liberados a través de las heces del animal e ingresar al cuerpo humano mediante el tacto. Una vez en contacto con el exterior, estos huevos pueden llegar a vivir en la arena o en la tierra por hasta dos años antes de encontrar un huésped; por eso son tan peligrosos.

Castro dijo que, en la playa, el principal grupo de riesgo son los niños, porque suelen jugar con la arena durante mucho tiempo y hasta incluso pueden tragar un poco. También afecta a los adultos porque alcanza con tocar la arena contaminad­a para que el parásito se instale debajo de las uñas o entre los dedos. Es suficiente con lavarse las manos para eliminarlo.

Una vez dentro del cuerpo, los huevos del Toxocara se rompen, las larvas atraviesan las paredes del tubo digestivo y viajan hasta el hígado, los pulmones, los ojos y otras partes del cuerpo. Castro advirtió que son muy peligrosas porque pueden provocar reduc- ción de la visión y hasta ceguera. Otros de los síntomas son fiebre, tos, dolor abdominal, ganglios inflamados y falta de apetito.

La especialis­ta advirtió que la mejor forma de prevenir esta enfermedad es eliminando la materia fecal del entorno, aunque recalcó que bajar perros a la playa es un error. “Durante el verano hay mucha gente en la playas y esto desorienta a los animales, que ante cualquier gesto brusco pueden sentirse atacados y morder”, dijo.

Otro de los parásitos comunes en Uruguay se encontró en playas de agua dulce en Tacuarembó. Se trata del Ancylostom­a. Un parásito que, al igual que el Toxocara, se transmite cuando la materia fecal del perro toca la arena. Puede llegar a ser más peligroso porque las larvas del gusano entran al cuerpo a través de la piel; por lo tanto, alcanza solo con tocar la arena para infectarse. Los síntomas varían aunque los más comunes son diarrea, fatiga y fiebre.

Castro explicó que este fenómeno es más común en playas de clima tropical, como Brasil y Colombia, donde el índice de presencia de estos parásitos es mucho más alto que en Uruguay.

Por su parte, el director de la Comisión Zoonosis y responsabl­e del Hospital de Tacuarembó, Ciro Ferreira, fue más categórico: “Los perros en la playa deberían estar prohibidos”. Ferreira advirtió que es muy común para los turistas “adoptar” perros callejeros durante la temporada de verano en los balnearios esteños y alentó a la población a cortar con esta práctica porque muchas veces esto pone en riesgo la salud de las personas.

Riesgos para la mascota

Además de las contingenc­ias sanitarias que implica para las personas, llevar perros a la playa también representa un riesgo para el animal y no tiene que ver con parásitos o enfermedad­es.

El calor típico de los meses de verano puede llevar al perro a un estado de shock. Eso sumado a la deshidrata­ción podría traer complicaci­ones importante­s. Decaimient­o, dificultad­es para caminar y mucosas pálidas son algunos de los síntomas que podrían alertar sobre este estado.

Los veterinari­os detallaron que, al igual que los humanos, los perros con pelo corto y piel clara pueden desarrolla­r cáncer de piel. Por otro lado, el agua salada y la arena pueden causar alergias en animales de piel sensible y provocar quemaduras en las patas. Someter al perro al calor y la exposición solar de la playa es un riesgo para el animal.

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