COS­TOS.

El Observador Fin de Semana - Luces - - Estilo De Vida -

Mark Wahl­berg para Cal­vin Klein en 1992.

ofre­cen con­se­jos a los hom­bres de có­mo de­ben de­pi­lar­se dis­tin­tas zo­nas del cuer­po.

Los que sí, los que no

Las clí­ni­cas y cen­tros –y tam­bién lo con­fir­ma Jou­ba­no­ba– ase­gu­ran que los hom­bres que eli­gen de­pi­lar­se os­ci­lan en­tre los 25 y los

45 años.

Se­gún la es­pe­cia­lis­ta, la bre­cha en­tre los hom­bres que se de­pi­lan y los que no es­tá de­ter­mi­na­da, en gran me­di­da, por lo ge­ne­ra­cio­nal; agre­gó que quie­nes tie­nen más de

50 años sue­len iden­ti­fi­car la de­pi­la­ción mas­cu­li­na con la pér­di­da de hom­bría y sue­len de­cir que es de ho­mo­se­xual o me­tro­se­xual.

Los per­fi­les de hom­bres que de­ci­den sa­car­se el ve­llo del cuer­po va­rían. Se­gún de­cla­ra un gru­po de jó­ve­nes aso­cia­dos al mundo del fút­bol, la de­pi­la­ción co­men­zó sien­do al­go que les su­ge­rían en sus cua­dros (para evi­tar in­fec­cio­nes), pe­ro aho­ra es una elec­ción es­té­ti­ca. “No me gus­ta co­mo que­dan los pe­los en las pier­nas”, di­jo Federico, fut­bo­lis­ta de 21 años que se acos­tum­bró a qui­tar­se los ve­llos cuan­do co­men­zó con es­te de­por­te. Ade­más con­tó que en su gru­po de ami­gos de­pi­lar­se por te­mas es­té­ti­cos es al­go bas­tan­te ha­bi­tual.

Ma­tías tie­ne 26 años y car­ga con 13 años de ver­güen­za que le atri­bu­ye a la can­ti­dad de pe­los que tie­ne en la es­pal­da. Des­de ado­les­cen­te, sus ami­gos se rie­ron de al­go que, para él, era un de­fec­to. Con­tó que una vez se ani­mó a de­pi­lar­se por­que no so­por­ta­ba más la si­tua­ción y sus ami­gos nue­va­men­te se rie­ron, es­ta vez, por­que se ha­bía de­pi­la­do. Allí se ex­hi­be el do­ble dis­cur­so de al­gu­nos hom­bres más con­ser­va­do­res que –pe­se a dis­gus­tar­se con el ex­ce­so de pe­los– re­pu­dian que un hom­bre se de­pi­le. Mu­chas ve­ces son los mis­mos que no to­le­ran que las mu­je­res ten­gan ve­llos en las pier­nas, las axi­las o las zo­nas ge­ni­ta­les y no les im­por­ta si a ellas les gus­ta o no que ellos es­tén pe­lu­dos.

En ese sen­ti­do, la se­xó­lo­ga atri­bu­yó eso a un te­ma de de­sigual­dad: “Aun­que sea ma­yor de 50, al hom­bre le gus­ta la mu­jer de­pi­la­da aun­que él no se de­pi­la. A la mu­jer que se de­pi­la –aun­que sea ma­yor de 50–, le gus­ta el hom­bre de­pi­la­do”.

Es­té­ti­co, de­por­ti­vo y se­xual

Quie­nes se de­pi­lan con lá­ser, por lo ge­ne­ral, lo ha­cen por mo­ti­vos es­té­ti­cos y muy pun­tual­men­te por­que se van a so­me­ter a una ci­ru­gía y de­ben te­ner cier­ta zo­na des­pe­ja­da. En los cen­tros que rea­li­zan de­pi­la­ción con cera se se­ña­la que los mo­ti­vos pue­den ser es­té­ti­cos, de­por­ti­vos o “por­que su mu­jer los lle­vó”.

En el ám­bi­to de la se­xua­li­dad, Jou­ba­no­ba ex­pli­có que la de­pi­la­ción mas­cu­li­na en zo­nas ge­ni­ta­les no se re­la­cio­na con un te­ma de pla­cer, sino que se la con­si­de­ra una me­di­da mu­cho más hi­gié­ni­ca, so­bre to­do, en lo que res­pec­ta al se­xo oral.

Otro mo­ti­vo –en tér­mi­nos de se­xua­li­dad– es­tá re­la­cio­na­do con la di­men­sión del pe­ne; se­gún di­jo la se­xó­lo­ga: “De­pi­lar­se en la zo­na ge­ni­tal ha­ce que pa­rez­ca de ma­yor ta­ma­ño y el hom­bre, en­ton­ces, se sien­te más se­gu­ro”.

“Aun­que sea ma­yor de 50, al hom­bre le gus­ta la mu­jer de­pi­la­da aun­que él no se de­pi­la. A la mu­jer que se de­pi­la –aun­que sea ma­yor de 50–, le gus­ta el hom­bre de­pi­la­do”

SE­XÓ­LO­GA

“De­jó de ser un ta­bú y hoy se con­vir­tió en un ri­tual de cui­da­do per­so­nal”

CLÍ­NI­CA

Más ca­ro

Para un hom­bre de­pi­lar­se es más cos­to­so que para una mu­jer. Es­to res­pon­de a que el hom­bre tie­ne ve­llos más grue­sos y se le de­be pa­sar más cera; ade­más, quien lo de­pi­le tie­ne que ejer­cer más fuer­za. En Ben­di­ta Va­ni­dad, por ejem­plo, a la mu­jer de­pi­lar­se pier­na en­te­ra le cues­ta $ 550 (con la en­tre­pier­na de re­ga­lo), mien­tras que el hom­bre de­be abo­nar $ 600. En el ca­so de los bra­zos, el cos­to se mul­ti­pli­ca por dos: las mu­je­res pa­gan $ 250 y los hom­bres $ 500.

Por otro la­do, el hom­bre se de­pi­la zo­nas que las mu­je­res no sue­len de­pi­lar­se, co­mo la es­pal­da o el pe­cho. Y es­to ele­va la di­fe­ren­cia en cos­tos. La de­pi­la­ción de pe­cho y ab­do­men con cera ron­da los $ 700 pe­sos mien­tras que la de es­pal­da va­le unos $ 600.

En Goodb­ye Pe­los, se afir­mó que la di­fe­ren­cia en­tre una y otra de­pi­la­ción di­fie­re apro­xi­ma­da­men­te en 5% por­que con el hom­bre se uti­li­za una ma­yor can­ti­dad de pro­duc­tos y, por lo ge­ne­ral, las áreas a tra­tar son más am­plias.

En la de­pi­la­ción lá­ser, los cos­tos pue­den in­cre­men­tar por­que los hom­bres ne­ce­si­tan de más se­sio­nes que las mu­je­res para ob­te­ner los mis­mos re­sul­ta­dos. De to­das for­mas, de­pen­de de los ob­je­ti­vos del pa­cien­te. •

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