Die­go Ló­pez, mano a mano con Re­fe­rí

El entrenador car­bo­ne­ro ha­bló de lo que sig­ni­fi­có ga­nar el Uru­gua­yo, ser ele­gi­do en Fút­bolx100 co­mo el me­jor téc­ni­co y afir­mó que el tí­tu­lo lo­gra­do es “una lin­da re­com­pen­sa pa­ra to­dos”

El Observador Fin de Semana - Referi - - PORTADA - MAR­CE­LO DECAUX twit­ter.com/mar­de­ca­ux

Lle­gó ha­ce cua­tro me­ses a Pe­ña­rol y lo sa­có cam­peón uru­gua­yo lue­go de un re­pun­te fe­no­me­nal en la Anual y dan­do vuel­ta un clá­si­co. Die­go Ló­pez fue elec­to re­cien­te­men­te co­mo me­jor téc­ni­co en la en­cues­ta de El Ob­ser­va­dor de Fút­bolx100 y ha­bló con Re­fe­rí de sus ju­ga­do­res, de lo que sig­ni­fi­ca Pe­ña­rol y no tu­vo em­pa­cho en ad­mi­tir que le gus­tó Na­cio­nal in­ter­na­cio­nal­men­te.

To­mar un equi­po sin co­no­cer el am­bien­te ni los ju­ga­do­res y en la mi­tad de la tem­po­ra­da, ¿es más com­pli­ca­do?

Mi­rá, te di­go la ver­dad, mi­ré to­das esas co­sas cuan­do to­mé la de­ci­sión de ve­nir a Pe­ña­rol. Pe­ro me te­nía fe por la ex­pe­rien­cia que ha­bía he­cho en Ita­lia y me sen­tía pron­to co­mo pa­ra ve­nir a di­ri­gir a un equi­po gran­de co­mo Pe­ña­rol.

Es­tar le­jos de la fa­mi­lia co­mo es su ca­so, tam­bién es com­pli­ca­do.

Sí, eso es lo más di­fí­cil de lle­var el día a día, sin vi­vir con tus hi­jos y tu se­ño­ra, pe­ro más que na­da con tus hi­jos. Uno de ellos cum­ple hoy 18 años y uno de los sa­cri­fi­cios es ese, no po­der es­tar en una fe­cha tan im­por­tan­te. Pe­ro es­te tra­ba­jo es así.

¿Có­mo con­ven­ció a su es­po­sa y a sus hi­jos pa­ra ve­nir­se so­lo?

Se dio por el sim­ple he­cho de que sa­ben que siem­pre qui­se ve­nir a Pe­ña­rol y que es­ta era la po­si­bi­li­dad. An­te­rior­men­te, ha­bía es­ta­do cer­ca cuan­do ha­blé con Juan Pe­dro Da­mia­ni, pe­ro una so­la char­la, no hu­bo una se­gun­da lla­ma­da. Es­ta vez fue más con­cre­to y mi se­ño­ra se dio cuen­ta de que es­ta era la opor­tu­ni­dad. Y yo que­ría ve­nir jo­ven y no de gran­de a Pe­ña­rol a di­ri­gir. Creo que de­bés te­ner sa­lud y ca­li­dad, por­que Uru­guay es com­pli­ca­do, pa­re­ce fá­cil cuan­do es­tás afue­ra, pe­ro no es na­da fá­cil. Te­nés que te­ner fuer­zas en to­do sen­ti­do.

Dos de sus hi­jos lo vi­nie­ron a acom­pa­ñar con­tra Pro­gre­so.

Cla­ro. Ellos no te­nían es­cue­la du­ran­te al­gu­nos días y pu­die­ron ve­nir. Se dio jus­to to­do por­que fui­mos cam­peo­nes del Clau­su­ra. Los tres son hin­chas de Pe­ña­rol, el gran­de tam­bién. Yo tam­bién lo fui, pe­ro cuan­do em­pe­cé a ju­gar ya no te­nía tan­ta pa­sión. Pe­ro siem­pre an­du­ve con la ca­mi­se­ta de Pe­ña­rol, te­nía ami­gos co­mo Pe­te­te Co­rrea que es el pa­drino de mi hi­jo del me­dio y Adi­nol­fi del ma­yor.

Pe­ro su es­po­sa no es de Pe­ña­rol.

No, mi se­ño­ra es de la ve­re­da de en­fren­te, pe­ro al fi­nal, ter­mi­nó hin­chan­do por no­so­tros. La con­ven­cí con el tí­tu­lo (se ríe).

¿Có­mo fue su en­cuen­tro con el Pa­pa Fran­cis­co?

Fue in­creí­ble. Es­tá­ba­mos en Ca­glia­ri y él ha­bía ido a una igle­sia. El pre­si­den­te del club que­ría que fué­ra­mos no­so­tros y es­tu­ve ha­blan­do con él. Yo era el entrenador de Ca­glia­ri. Lo co­no­cí con mis hi­jos y es­tu­vi­mos ha­blan­do con él, sa­ca­mos fo­tos. Que­ría to­mar ma­te por­que se lo ha­bía ol­vi­da­do. Es­tu­vo bueno. Fue una ex­pe­rien­cia muy lin­da que nos to­có vi­vir.

La eli­mi­na­ción en la Co­pa con Pa­ra­naen­se fue muy fuer­te por­que re­cién ha­bían em­pe­za­do.

Cla­ro, por­que ha­bía ex­pec­ta­ti­vas en to­do sen­ti­do por to­do lo que quie­re el hin­cha de Pe­ña­rol, por­que sa­be que es un de­be que te­ne­mos, me­jo­rar en la par­te in­ter­na­cio­nal. Apar­te, por­que se dio un par­ti­do co­mo pa­ra pa­sar por­que ellos que­da­ron con uno de me­nos allá y ya en el se­gun­do tiem­po po­día­mos ha­ber sa­ca­do una bue­na ven­ta­ja pa­ra el en­cuen­tro de vuel­ta, pe­ro fue to­do lo con­tra­rio. Se com­pli­có, echa­ron al To­ro y se dio vuel­ta to­do. En la vuel­ta, per­di­mos feo, ju­ga­mos mal. Es im­por­tan­te re­sal­tar que en ese mo­men­to Pa­ra­naen­se no andaba bien, pe­ro lle­gó aho­ra a la fi­nal. Sa­bía­mos que era buen equi­po por­que Mi­che­le Fi­ni me ha­bía di­cho que ju­ga­ban bien.

¿Fue el peor mo­men­to su­yo en Pe­ña­rol?

Sí, ni ha­blar. Esa se­ma­na fue crí­ti­ca en to­do sen­ti­do, fue di­fí­cil de lle­var por la cer­ca­nía de los par­ti­dos. Se dio to­da una se­ma­na com­pli­ca­da, pe­ro la je­rar­quía y la per­so­na­li­dad de los ju­ga­do­res de Pe­ña­rol, sa­ca­ron ade­lan­te la si­tua­ción.

¿Có­mo aguan­tó to­dos los in­sul­tos sin dar­se vuel­ta si­quie­ra en el Sa­rol­di y en Bel­ve­de­re?

Co­mo ju­ga­dor, yo era dis­tin­to, no aguan­ta­ba na­da. Era to­do lo con­tra­rio. Aho­ra ten­go otro rol y ten­go que lle­var­la de ma­ne­ra más pen­sa­ti­va, pen­sar dos ve­ces las co­sas que ha­go. Los pri­me­ros in­sul­tos fue­ron en el Sa­rol­di y pa­ra mí eran las mis­mas vo­ces. Fue in­creí­ble. En la can­cha de Li­ver­pool uno me de­cía “te van a em­pa­tar y te vas a te­ner que ir”, co­mo que es­ta­ba es­pe­ran­do que el ri­val em­pa­ta­ra pa­ra que yo me fue­ra y des­pués nos em­pa­tó. Lue­go hi­ci­mos otro gol y se­guía pe­sa­do di­cién­do­me que me iban a em­pa­tar otra vez. Es­ta­ba

desean­do que em­pa­tá­ra­mos. No sé si era un hin­cha de ver­dad de Pe­ña­rol. Lo im­por­tan­te es que siem­pre es­tu­ve con­cen­tra­do en la can­cha por­que sa­bía que lo que me iba a de­fen­der era la can­cha, los ju­ga­do­res y tra­té de ayu­dar al equi­po ahí aden­tro.

In­clu­so le lle­ga­ron a de­cir que ve­nía a ro­bar la pla­ta.

Cla­ro. Me em­pie­zo a reír por­que me acuer­do que me di­je­ron eso y yo vi­ne a bus­car otras co­sas: vi­ne a bus­car la glo­ria y la glo­ria son los títulos que con­se­gui­mos y lo pue­do de­cir por­que se lo di­je a los ju­ga­do­res el pri­mer día que ha­blé con ellos. Les di­je: “Há­gan­me ga­nar. Sá­quen­me cam­peón. Us­te­des sa­ben lo que es ga­nar y ser cam­peón, por más que en el pri­mer se­mes­tre no se dio”. Y la sa­tis­fac­ción fue que me hi­cie­ron ga­nar a mí tam­bién.

¿Có­mo de­fi­ne es­tos po­cos me­ses en Pe­ña­rol?

Pa­re­ce que hu­bie­ran pa­sa­do dos años y en reali­dad fue­ron cua­tro me­ses. Fue­ron vi­vi­dos in­ten­sa­men­te en to­do mo­men­to. Lo que me mar­ca­ron los ju­ga­do­res fue im­pre­sio­nan­te. Cuan­do em­pa­ta­mos en el de­but con Ra­cing lle­ga­ron con ca­be­zas ba­jas. Eso te de­mues­tra que ellos sa­ben lo que es Pe­ña­rol, que en Pe­ña­rol hay que ga­nar. Me lo de­mos­tra­mos en ese par­ti­do, em­pa­ta­mos y ju­ga­mos bien, me­re­ci­mos ga­nar, no se pu­do y cuan­do lle­ga­ron al ves­tua­rio, pa­re­cía que ha­bía­mos per­di­do 3-0. Fue igual con Pa­ra­naen­se. Per­die­ron y sa­bían que es­ta­ba mal. Más que las crí­ti­cas, los que me hi­cie­ron sen­tir que es­to es Pe­ña­rol fue­ron los ju­ga­do­res.

¿Cuál fue el par­ti­do más di­fí­cil?

Con­tra Da­nu­bio. Por có­mo se dio, fui­mos a Jar­di­nes, nos que­da­mos con uno me­nos y te­nía­mos que ga­nar. Nos echa­ron a Ke­vin Daw­son y te­nía­mos la pre­sión de ga­nar. El equi­po man­tu­vo el or­den. Allí les di­je que ha­bía que man­te­ner el equi­li­brio y el or­den, por­que el en­cuen­tro an­te Pa­ra­naen­se en ca­sa nos de­jó una gran en­se­ñan­za que fue que en el mo­men­to que nos des­ar­ma­mos, nos hi­cie­ron los go­les. Les pe­dí que fue­ran más uni­dos en los mo­men­tos di­fí­ci­les y el equi­po con uno de me­nos man­tu­vo el or­den, re­cu­pe­ró bien la pe­lo­ta, es­tu­vo jun­to y nos que­da­ron dos chan­ces e hi­ci­mos dos go­les. Fue im­por­tan­tí­si­mo ese par­ti­do por có­mo se ha­bía da­do.

¿Qué pue­de de­cir de Gar­gano?

Pa­só mo­men­tos jo­di­dos con su le­sión y lo vi siem­pre muy mo­ti­va­do y con mu­cha fuer­za in­te­rior pa­ra vol­ver. Des­pués, cuan­do vi­mos la po­si­bi­li­dad con la sa­ni­dad, fue cuan­do nos reuni­mos y le di­ji­mos que ju­ga­ra en la Ter­ce­ra. Nos di­jo que sí y así fue. Lue­go en el clá­si­co del Clau­su­ra no tu­vi­mos en nin­gún mo­men­to du­das de po­ner­lo al fi­nal. En el par­ti­do con­tra De­fen­sor no es­ta­ba pa­ra ju­gar los 90’, pe­ro no es­ta­ba el Ce­bo­lla y echa­ron a Guz­mán (Pe­rei­ra). En el clá­si­co fi­nal te­nía­mos mie­do de que si ha­bía un alar­gue, él y el Ce­bo­lla no lle­ga­ban en gran­des con­di­cio­nes fí­si­cas, y sin em­bar­go, fue­ron los que rin­die­ron más.

El he­cho de que lo ha­ya pues­to en el clá­si­co del Clau­su­ra, fue bas­tan­te ju­ga­do, por­que iban per­dien­do.

So­lo con su pre­sen­cia era im­por­tan­te, no di­go pa­ra los ri­va­les –que pue­de ser tam­bién–, pe­ro pa­ra sus com­pa­ñe­ros, te­ner­lo, era im­por­tan­te. Y fue al­go muy bueno pa­ra los ju­ga­do­res de Pe­ña­rol, te­ner­lo ahí en la can­cha y era un lin­do pre­mio pa­ra su es­fuer­zo por to­da la re­cu­pe­ra­ción que hi­zo y es ver­dad, aho­ra que de­cís, íba­mos per­dien­do.

¿Es­tá bueno que los ju­ga­do­res sean ju­ga­do­res-hin­chas?

Creo que te dan siem­pre al­go más y creo que en Pe­ña­rol se de­mos­tró. Tie­nen un plus. Co­mo que se jun­ta­ron mu­chos ju­ga­do­res con esa con­di­ción.

¿El tí­tu­lo se dis­fru­tó más por­que se dio de una ma­ne­ra es­pe­cial de atrás y con­tra Na­cio­nal?

Sí, fue muy dis­fru­ta­ble por­que en las úl­ti­mas tres se­ma­nas ga­na­mos el Clau­su­ra, des­pués la Anual y lue­go el Uru­gua­yo. Lle­ga­mos aními­ca­men­te bien, el equi­po lle­gó fuer­te y con­ven­ci­do de que se po­día ga­nar.

¿Qué fue lo que más dis­fru­tó lue­go del tí­tu­lo cuan­do en­tró en la can­cha?

Hi­ce una vi­deo­lla­ma­da con mis hi­jos des­de la can­cha con mi ce­lu­lar, con los ju­ga­do­res y la hin­cha­da fes­te­jan­do atrás. Fue al­go muy lin­do por­que ha­bía­mos lo­gra­do lo que vi­ni­mos a bus­car. Fue una lin­da re­com­pen­sa pa­ra to­dos.

¿Re­ci­bió al­gu­na fe­li­ci­ta­ción que lo sor­pren­dió?

Pa­blo Ben­goe­chea me lla­mó cuan­do lle­gué y cuan­do fui­mos cam­peo­nes. Me gus­tó mu­cho. Tam­bién el Pa­to Agui­le­ra me lla­mó en los mo­men­tos di­fí­ci­les; Da­río Ro­drí­guez tam­bién. Pe­ro que me lla­ma­ra Ben­goe­chea que es un re­fe­ren­te del club y de la his­to­ria, tras el tí­tu­lo, es al­go muy lin­do. Bi­ze­ra tam­bién que es ami­go mío, Pao­lo Mon­te­ro, fue­ron unos cuán­tos que lla­ma­ron en las bue­nas y las ma­las.

El ni­vel de Ke­vin Daw­son fue es­pec­ta­cu­lar. ¿Pien­sa que tie­ne chan­ces de lle­gar a la se­lec­ción?

Si ju­gás en un equi­po gran­de y en el gran ni­vel de Ke­vin, tar­de o tem­prano te lle­ga la opor­tu­ni­dad de ju­gar en la se­lec­ción. Oja­lá si­ga man­te­nien­do ese ni­vel y que pue­da lle­gar por­que apar­te es un gran pi­be. La con­ti­nui­dad es lo que te lle­va a la se­lec­ción.

¿Qué sig­ni­fi­có ga­nar la en­cues­ta Fút­bolx100 co­mo me­jor téc­ni­co?

Es al­go gra­ti­fi­can­te no so­lo pa­ra mí, sino pa­ra Pe­ña­rol por­que ha­bía mu­chos ju­ga­do­res de Pe­ña­rol. Le doy gra­cias a los fut­bo­lis­tas por­que son ellos lo que trans­mi­ten lo que uno le pi­de en la can­cha. Es lo que sien­to real­men­te. En es­te ca­so me hi­cie­ron ga­na­dor de es­te pre­mio y por eso es­toy muy agra­de­ci­do. Es un lin­do re­co­no­ci­mien­to. Es mi pri­mer pre­mio co­mo téc­ni­co y me ha­ce muy fe­liz.

C. DOS SAN­TOS

C. PAZOS

Die­go Ló­pez re­ci­be de ma­nos de Jor­ge Ca­sa­les, pre­si­den­te de la Me­sa Eje­cu­ti­va, el pre­mios de Fút­bolx100 co­mo me­jor téc­ni­co del Uru­gua­yo 2018.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Uruguay

© PressReader. All rights reserved.