La historia de la go­lo­si­na ca­se­ra que va­le mi­llo­nes e ins­pi­ra a em­pren­der

CON MÓ­NI­CA HERTZ, LA CREA­DO­RA DEL CHOCOARROZ

El Pais (Uruguay) - El empresario - - Negocios - DIE­GO FERREIRA dfe­rrei­ra@el­pais.com.uy

Mó­ni­ca Hertz siem­pre tu­vo bue­na mano pa­ra la cocina. Lo que no sa­bía cuan­do se de­ci­dió a em­pren­der es que una de sus crea­cio­nes se con­ver­ti­ría en un éxi­to co­ti­za­do en mi­llo­nes. El Chocoarroz —un al­fa­jor de arroz de sa­bor cho­co­la­te— se vol­vió un hit co­mer­cial que atra­jo al gi­gan­te Mo­li­nos Río de la Pla­ta. En 2011, la com­pa­ñía pa­gó US$ 15 mi­llo­nes pa­ra que­dar­se con el Chocoarroz.

De có­mo una py­me na­ci­da en la cocina de su ca­sa se con­vir­tió en un ne­go­cio mi­llo­na­rio, ha­bló Hertz en el cie­rre del pro­gra­ma Em­pren­de­mos Jun­tas, de En­dea­vor y Co­ca- Co­la, el jue­ves 19 en el Tea­tro Alian­za.

La historia del Chocoarroz sur­ge en 1995, cuan­do la fa­mi­lia Grodz­ki-Hertz bus­ca­ba una se­gun­da fuen­te de in­gre­sos en el ho­gar. Em­pe­ro, la de­ci­sión de lan­zar­se co­mo em­pren­de­do­ra—a sus 38 años— fue al­go ines­pe­ra­da: Hertz fue a com­prar pro­duc­tos die­té­ti­cos pa­ra pre­pa­rar tor­tas pa­ra un cum­plea­ños y el due­ño del lo­cal le pi­dió pa­ra pro­bar sus pos­tres. Co­mo le gus­ta­ron mu­cho, le pro­pu­so ven­der sus ela­bo­ra­cio­nes en la tien­da. Ese fue so­lo el ini­cio; con el tiem­po, la em­pren­de­do­ra ex­pan­dió su red co­mer­cial, desa­rro­lló una lí­nea de pos­tres y co­mi­das ( De­li Light), y fru­to de es­te cre­ci­mien­to, lle­gó a mon­tar una plan­ta de 600 m2. Aun­que la historia pa­rez­ca obra de la for­tu­na, pa­ra Hertz la suer­te es en reali­dad «el en­cuen­tro en­tre la pre­pa­ra­ción y la opor­tu­ni­dad». Co­mo a to­do em­pren­de­dor, le to­có en­fren­tar ad­ver­si­da­des, so­bre to­do a ni­vel per­so­nal (el fa­lle­ci­mien­to de una her­ma­na y una is­que­mia ce­re­bral) que le en­se­ña­ron a le­van­tar­se y a « ser cons­tan­te » , una vir­tud in­dis­pen­sa­ble pa­ra im­pul­sar un ne­go­cio, sos­tu­vo. Esas lec­cio­nes le de­ja­ron co­mo apren­di­za­je la ne­ce­si­dad de de­le­gar. «Has­ta en­ton­ces lo que ha­cía era bus­car ‘ma­nos iz­quier­das’, por­que creía que no ha­bía al­guien me­jor que yo», con­fe­só Hertz. No obs­tan­te, si bien «po­dés de­le­gar cier­tas co­sas, hay un ojo que es del lí­der y es in­trans­fe­ri­ble » , acla­ró tras el even­to al dia­lo­gar con El Em­pre­sa­rio. Tras ese cam­bio, se en­fo­có en tra­ba­jar en aque­llo que le apa­sio­na­ba del ne­go­cio: crear pro­duc­tos.

RE­CO­NO­CI­DOS

En 2009, lle­gó el primer es­pal­da­ra­zo pa­ra Hertz y la em­pre­sa, cuan­do el Chocoarroz re­sul­tó pre­mia­do co­mo el pro­duc­to más in­no­va­dor de la fe­ria Ex­po Go­lo­si­na. El se­gun­do re­co­no­ci­mien­to, di­jo, fue el lla­ma­do de Mo­li­nos Río de la Pla­ta pa­ra com­prar la em­pre­sa. La ne­go­cia­ción se ex­ten­dió du­ran­te 18 me­ses y se ce­rró por US$ 15 mi­llo­nes.

La em­pre­sa­ria di­ser­tó en even­to de En­dea­vor y Co­ca-Co­la

« La reali­dad es que yo no que­ría ven­der. Éra­mos fe­li­ces y apren­dí con las co­sas du­ras que me pa­sa­ron que la fe­li­ci­dad no tie­ne un pre­cio, pa­sa por ser lo que uno quie­re ser», re­fle­xio­nó Hertz. Sin em­bar­go, re­sol­vió ven­der por al­gu­nas si­tua­cio­nes de in­se­gu­ri­dad que le to­ca­ron vi­vir re­la­cio­na­das a la em­pre­sa y tam­bién por un te­ma de « bie­nes­tar » fa­mi­liar. La em­pre­sa­ria es­tá ca­sa­da ha­ce más de 40 años con Da­niel Grodz­ki, quien de­jó su em­pre­sa tex­til pa­ra ge­ren­ciar De­li Light jun­to a ella. Am­bos tie­nen tres hi­jos y sie­te nie­tos.

Cuen­ta que ac­tual­men­te se de­di­ca a ha­cer ma­nua­li­da­des en por­ce­la­na y ac­ce­so­rios pa­ra fies­tas, y que ha­ce al­gu­nos me­ses des­cu­brió su pasión por dar char­las a em­pren­de­do­res. « Mi ca­mino es ése: con­tar mi historia».

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