El mo­de­lo de ne­go­cio de WeWork «tras­cien­de cri­sis» y cre­ce en la re­gión

El Pais (Uruguay) - El empresario - - Empresas - SO­FÍA TERRILE

En los úl­ti­mos años en Bue­nos Ai­res, los free­lan­cers aban­do­na­ron la ca­fe­te­ría y los em­pren­de­do­res de­ja­ron de al­qui­lar ofi­ci­nas pri­va­das. Has­ta las em­pre­sas es­tán cam­bian­do de opi­nión y se su­man a la ten­den­cia del

coworking. Los es­pa­cios de tra­ba­jo com­par­ti­dos lle­ga­ron a las ciu­da­des pa­ra que­dar­se y WeWork es el re­fe­ren­te in­ter­na­cio­nal que asen­tó el mo­de­lo.

La com­pa­ñía dio sus pri­me­ros pa­sos en Nue­va York — don­de tie­ne 40 edi­fi­cios al­qui­la­dos pa­ra sub­arren­dar a sus clien­tes— y ya cuen­ta con dos es­pa­cios en Bue­nos Ai­res, uno en Re­ti­ro y otro en Oli­vos. En bre­ve abri­rá un ter­cer lu­gar en Ca­ñi­tas y, en el fu­tu­ro, un cuar­to es­pa­cio de 36.000 me­tros cua­dra­dos. Se­rá el edi­fi­cio más gran­de de la mar­ca en Amé­ri­ca La­ti­na. En 2019 la em­pre­sa ten­drá ocho edi­fi­cios y, en me­dio de la ex­pan­sión, el co­fun­da­dor de WeWork y ar­qui­tec­to Mi­guel McKelvey vi­si­tó Bue­nos Ai­res.

—En Ar­gen­ti­na el con­tex­to ma­cro­eco­nó­mi­co no es el me­jor. ¿Có­mo im­pac­ta en el ne­go­cio de los es­pa­cios de coworking?

—Lo im­por­tan­te es ver dón­de es­tá la opor­tu­ni­dad de éxi­to cuan­do las co­sas es­tán com­pli­ca­das. Y no­so­tros pen­sa­mos que esa opor­tu­ni­dad es­tá cuan­do po­dés mi­rar a la de­re­cha o a la iz­quier­da y en­con­trar otras per­so­nas que te apo­ya­rán en esos mo­men­tos. Ca­paz que ha­cen ne­go­cios jun­tos, ca­paz que te co­nec­tan con otra per­so­na... o ca­paz es so­lo un oí­do pa­ra pen­sar los desafíos jun­tos. Pien­so que, sin im­por­tar si la eco­no­mía es­tá bien o es­tá mal, siem­pre es bueno es­tar co­nec­ta­dos: esa es la fuer­za de la co­mu­ni­dad, y no so­lo en los ne­go­cios.

—¿Su mo­de­lo tras­cien­de cri­sis?

—De al­gún mo­do, sí. So­mos to­da­vía muy jó­ve­nes, muy nue­vos. Has­ta el mo­men­to te­ne­mos es­ta evi­den­cia: los edi­fi­cios es­tán a ca­pa­ci­dad com­ple­ta. Ade­más, ve­mos nú­me­ros bue­nos en cre­ci­mien­to in­terno, es de­cir, mu­chas com­pa­ñías to­man más es­pa­cios en nues­tros edi­fi­cios. Pe­ro es di­fí­cil sa­ber qué su­ce­de­ría si no es­tu­vie­ran den­tro de nues­tro es­pa­cio, por lo que no hay pun­to de com­pa­ra­ción.

—¿Tra­ba­jan con edi­fi­cios a de­man­da con desa­rro­lla­do­res?

—No to­da­vía, pe­ro nos en­can­ta­ría te­ner esa opor­tu­ni­dad pa­ra, ade­más, ju­gar un rol en el pro­ce­so de di­se­ño.

—¿Y es ren­ta­ble el mo­de­lo de al­qui­lar y subal­qui­lar? ¿Pien­san pro­bar otro mo­de­lo?

—Has­ta el mo­men­to nos re­sul­tó muy rá­pi­do, fá­cil y ren­ta­ble es­te mo­de­lo de alquiler, por­que in­gre­sar des­de el prin­ci­pio en los desa­rro­llos in­mo­bi­lia­rios re­que­ri­ría de una es­ca­la de tiem­po mu­cho más lar­ga.

—¿Qué ti­po de edi­fi­cios bus­can?

—El me­jor es­ce­na­rio es que sean lu­mi­no­sos y ten­gan ai­re. Lo im­por­tan­te es que te den la sen­sa­ción de bie­nes­tar. La me­ta es que la gen­te en­tre a la ofi­ci­na y pien­se que le en­can­ta ve­nir to­dos los días. Que­re­mos que los edi­fi­cios ten­gan per­so­na­li­dad. Cuan­do re­cién em­pe­za­mos veía­mos que los res­tau­ran­tes y ho­te­les te­nían bue­nos di­se­ños, pe­ro las ofi­ci­nas eran abu­rri­das, y qui­si­mos traer al­go de ese sa­bor. Un edi­fi­cio desea­ble, ade­más, tie­ne una bue­na ubi­ca­ción y es­tá bien co­nec­ta­do en tér­mi­nos de trans­por­te. Ade­más, nos in­tere­sa que ha­ya vi­da al­re­de­dor, co­mo ba­res, res­tau­ran­tes o un es­pa­cio ver­de pa­ra que pue­dan dis­fru­tar des­pués del tra­ba­jo.

—¿Cuál es el rol del com­mu­nity ma­na­ger en sus edi­fi­cios?

—Su tra­ba­jo es es­tar al ser­vi­cio de los miem­bros no so­lo pa­ra ayu­dar­los téc­ni­ca­men­te sino tam­bién pa­ra co­nec­tar­los con otros miem­bros. Es su an­fi­trión en even­tos, los co­no­ce bien pa­ra sa­ber qué es­tá ha­cien­do ca­da uno y pien­sa qué per­so­na los pue­de ayu­dar a ir más allá. El em­pre­sa­rio

Abri­rá en Bue­nos Ai­res su ter­cer edi­fi­cio, de 36.000 me­tros cua­dra­dos

«La me­ta es que a la gen­te le en­can­te ve­nir to­dos los días a la ofi­ci­na»

McKelvey. Al­qui­lar y subal­qui­lar es más «ren­ta­ble, fá­cil y rá­pi­do», afir­mó.

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