BI­CAM­PEO­NA

El Pais (Uruguay) - Sabado Show - - #LOS MÁS VISTOS - PA­BLO CAYAFA. FO­TO: DAR­WIN BORRELLI

En la cum­bre de su ca­rre­ra, Flo­rVig­na cru­zó el Río de la Pla­ta pa­ra re­ci­bir el ga­lar­dón de #LosMásVistos, la pre­mia­ción de Tv Show y En­joy Pun­ta del Es­te. La jo­ven tu­vo su re­co­no­ci­mien­to co­mo ex­po­nen­te de la nue­va ge­ne­ra­ción que aca­pa­ra las re­des so­cia­les, ade­más de es­tar es­tre­cha­men­te vin­cu­la­da al uni­ver­so Bai­lan­do por un Sue­ño de don­de sa­lió cam­peo­na en dos opor­tu­ni­da­des. En la actualidad se desem­pe­ña co­mo ac­triz en Si­mo­na (ElT­re­ce) y con­duc­to­ra en Te­ne­mos Wi­fi (KZO). La ca­ris­má­ti­ca blon­da re­cor­dó sus días de glo­ria y po­lé­mi­ca en el cer­ta­men de bai­le y des­pe­jó du­das so­bre su si­tua­ción sen­ti­men­tal: “La re­la­ción la­bo­ral sa­cri­fi­có la amo­ro­sa”, sen­ten­ció.

—¿Qué te pro­du­ce re­ci­bir el pre­mio de #LosMásVistos en Uru­guay?

—Es una lo­cu­ra que nos re­co­noz­can en Uru­guay, co­mo ar­tis­ta sig­ni­fi­ca mu­chí­si­mo ve­nir y que la gen­te se­pa mi nom­bre.

—¿Cuá­les eran tus me­tas ha­ce unos años?, ¿bus­cas­te to­do lo que le ocu­rrió a tu ca­rre­ra?

—Yo creo mu­cho en la ley de atrac­ción pe­ro to­do lo que me pa­só su­peró am­plia­men­te mis ex­pec­ta­ti­vas.Yo ju­ga­ba en el li­ving de mi ca­sa ac­tuan­do y bai­lan­do y le pe­día a mi fa­mi­lia que me lle­ve a cla­ses de ac­tua­ción. Cuan­do mi fa­mi­lia lo pu­do pa­gar a tra­vés de be­cas, lo hi­zo. Pe­ro ja­más ima­gi­né que me po­dían to­car dos com­pa­ñe­ros ma­ra­vi­llo­sos en el Bai­lan­do, ga­nar dos ve­ces y te­ner con­ti­nui­dad en el mun­do de la fic­ción. To­do se fue dan­do y sa­lió me­jor de lo que me ha­bía ima­gi­na­do.

—¿Có­mo re­cor­dás la no­che en la que ga­nas­te Bai­lan­do po r un Sue­ño el año pa­sa­do?

—Yo pen­sa­ba que era im­po­si­ble ga­nar dos ve­ces el Bai­lan­do pe­ro a me­di­da que pa­sa­ban las ga­las yo de­ja­ba to­do y veía la fi­nal ca­da vez más cer­ca. De repente, es­ta­ba ahí que­rien­do ga­nar­la. Era in­creí­ble pe­ro pien­so que nos lo me­re­cía­mos. La gen­te nos acom­pa­ñó mu­chí­si­mo y des­pués nos que­da­mos co­mo has­ta las cua­tro de la ma­ña­na con el pú­bli­co que nos fue apo­yar afue­ra del es­tu­dio. Fue un día úni­co que lo voy a re­cor­dar siempre.

—Tu par­ti­ci­pa­ción pa­só por va­rias tur­bu­len­cias, co­mo el cam­bio de com­pa­ñe­ros de bai­le y pe­leas con el ju­ra­do, ¿la pa­sas­te mal en al­gún mo­men­to?

—A dis­tan­cia uno ali­via­na to­do. El show es pe­sa­do con lo per­so­nal y a mí no me gus­ta el qui­lom­bo. En un mo­men­to lle­gó a ser me­dio as­fi­xian­te. De to­dos mo­dos si una es fiel a sí mis­ma, los re­sul­ta­dos son bue­nos. Yo cre­cí mu­cho con to­das es­tas ex­pe­rien­cias.

—¿Có­mo reac­cio­nas­te cuan­do Agus­tín Ca­sa­no­va re­nun­ció al pro­gra­ma sien­do tu pa­re­ja de bai­le?

—Él es muy con­se­je­ro y me ha ayu­da­do mu­cho, así que yo en ese mo­men­to sen­tí que te­nía que acom­pa­ñar­lo en su de­ci­sión. A él no se le can­tó ir­se por­que sí sino que le ha­cía muy mal es­tar ahí. Es un ar­tis­ta tan pu­ro y tan blanco

FLOR VIG­NA: “ME DE­BO A LAS RE­DES SO­CIA­LES”

que le ha­cía mal que to­do el tiem­po le pre­gun­ta­ran por otras per­so­nas y le in­ven­ta­ran co­sas.

—¿Vas a par­ti­ci­par es­te año?

—Voy a es­tar.Voy a ser muy exi­gen­te con­mi­go y sé que el ju­ra­do tam­bién por­que es mi ter­cer año.

—El año pa­sa­do te en­fren­tas­te a Mo­ria Ca­sán, ¿có­mo in­ter­pre­tás sus di­chos re­cien­tes ata­can­do al pro­gra­ma y di­cien­do que es­te año no quie­re es­tar?

—Cuan­do me en­te­ré, no po­día creer­lo.Yo pien­so que fi­nal­men­te Mo­ria va a es­tar, no me ima­gino el Bai­lan­do sin ella. Mo­ria fue una de las que más me en­fren­tó y me hi­zo cre­cer. Ca­da per­so­na que me hi­zo de­rra­mar al­gu­na lá­gri­ma tam­bién me hi­zo apren­der mu­cho. La gen­te me co­no­ció más des­de las dis­cu­sio­nes que me plan­teó ella.

Sos una de las prin­ci­pa­les in­fluen­cers ar­gen­ti­nas y has­ta ga­nas­te un Pre­mio Mar­tín Fie­rro por tu ac­ti­vi­dad en las re­des so­cia­les, ¿qué lu­gar ocu­pan en tu vi­da?

—Yo no ten­go re­pre­sen­tan­te; los se­gui­do­res son los ma­na­gers que ma­ne­jan mi ca­rre­ra. La gen­te me ayu­da mu­chí­si­mo: el pú­bli­co fue el que pi­dió que es­tu­vie­ra en el Bai­lan­do y el que me hi­zo ga­nar­lo.Yo me de­bo a las re­des so­cia­les, es mi co­ne­xión vir­tual con el mun­do real. In­ten­to ser au­tén­ti­ca, no es que co­mo fun­cio­nan las fo­tos en bo­las, voy y subo fo­tos en bo­las. Subo con­te­ni­do que me mues­tre tal cual soy.

—¿Có­mo es­tás a ni­vel sen­ti­men­tal?

—Es­toy bien. Con Ni­co (Oc­chia­to, ex­pa­re­ja) tra­ba­jo to­dos los días así que si bien es­toy se­pa­ra­da es co­mo que no me ter­mino de se­pa­rar. Es­toy re­des­cu­brién­do­me a mí.

—¿La ex­po­si­ción le hi­zo mal a la pa­re­ja?

—Lo que nos hi­zo mal fue tra­ba­jar juntos. La re­la­ción la­bo­ral sa­cri­fi­có la re­la­ción amo­ro­sa. A ve­ces una ne­ce­si­ta ver a su pa­re­ja so­la­men­te co­mo pa­re­ja, y du­ran­te el día mi no­vio tam­bién era mi com­pa­ñe­ro, so­cio, pro­duc­tor. Hoy en día nos ele­gi­mos co­mo ami­gos y com­pa­ñe­ros y tal vez un día si no tra­ba­ja­mos juntos, nos po­de­mos vol­ver a con­quis­tar. Cuan­do uno ter­mi­na una re­la­ción lar­ga, es ho­rri­ble pen­sar en de­jar de ver a esa per­so­na pa­ra siempre. Uno no quie­re sol­tar. Fue­ron cua­tro años, es par­te de mi fa­mi­lia.

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