INFLUNCER DE CUM­BIA POP.

Sa­bri­na Fogolini quie­re mu­dar­se a Uru­guay.

El Pais (Uruguay) - Sabado Show - - SUMMARIO - P C ABLO AYAFA

La ban­da ar­gen­ti­na Mo­do Avión hi­zo bai­lar a 1.400 per­so­nas en Ovo Night­club, el bo­li­che top de Pun­ta del Es­te. Por el su­ce­so, el gru­po de cum­bia pop pla­nea vol­ver pa­ra la pró­xi­ma tem­po­ra­da.“Amo Uru­guay. Es el lu­gar que eli­jo pa­ra pa­sar mi cum­plea­ños”, ase­gu­ra su vo­ca­lis­ta Sa­bri­na Fogolini. La ar­tis­ta que en­ca­be­za la ban­da tam­bién es ac­triz, mo­de­lo y una in­fluen­cer que su­ma más de 90 mil se­gui­do­res en su cuen­ta de Ins­ta­gram. En diá­lo­go con Sá­ba­do Show, ha­bla del fe­nó­meno de su gru­po y de­fi­ne cuál es su fa­vo­ri­to en­tre sus co­le­gas Fe­rVáz­quez y Agus­tín Ca­sa­no­va.

—Eras can­tan­te de gé­ne­ros co­mo tan­go y blues, ¿có­mo lle­gas­te a ha­cer cum­bia pop co­mo la vo­ca­lis­ta de Mo­do Avión?

—Unos ami­gos me lla­ma­ron pa­ra in­te­grar­me a su ban­da que se lla­ma­ba Ar­tu­ri­tos, don­de es­ta­ba Lu­cas Ve­las­co. Me fas­ci­nó ha­cer un es­ti­lo que es pu­ra ale­gría, di­ver­sión y dis­fru­te. No pa­ra­mos de to­car, y ahí me vi­nie­ron ga­nas de te­ner mi pro­pia ban­da de cum­bia pop.

—¿Por qué “Mo­do avión”?

—Por­que los chi­cos con los que to­co te­ne­mos un pac­to de que ca­da vez que nos jun­ta­mos po­ne­mos los ce­lu­la­res en “mo­do avión” pa­ra que to­do flu­ya me­jor.

—Vos sos una in­fluen­cer con mu­cha pre­sen­cia en re­des, ¿se te ha­ce di­fí­cil sol­tar el ce­lu­lar?

—Lo ma­ne­jo bas­tan­te bien. Los fi­nes de se­ma­na tra­to de no es­tar me­ti­da en las re­des. En­tre se­ma­na sí, pe­ro es más por un te­ma la­bo­ral.

—¿En qué sen­ti­do es un te­ma la­bo­ral?

—Es que hoy to­do se ma­ne­ja por las re­des so­cia­les. Si uno no es­tá pre­sen­te, se pier­de un montón de opor­tu­ni­da­des. Uno le lle­ga a la gen­te a tra­vés de Twit­ter e Ins­ta­gram. Si una de­ja eso de la­do, no pue­de fun­cio­nar.

—¿Y qué tan pen­dien­te es­tás de los co­men­ta­rios de tus se­gui­do­res?

—Yo ten­go bue­na on­da con la gen­te, así que re­ci­bo un montón de co­men­ta­rios po­si­ti­vos. Ten­go fans co­pa­dos y muy pre­sen­tes, así que no ten­go pro­ble­mas con eso.

—¿Có­mo fue el show que die­ron el bo­li­che Ovo de Pun­ta del Es­te ha­ce unas se­ma­nas?

—La rom­pi­mos, fue uno de los me­jo­res shows que di­mos. Ha­bía 1400 per­so­nas, fue una lo­cu­ra. El pú­bli­co se co­nec­tó mu­cho con no­so­tros. En ge­ne­ral, la gen­te en Uru­guay tie­ne muy bue­na on­da y es muy ama­ble. Tie­nen unos cam­bios más aba­jo que en Bue­nos Ai­res.

—¿Via­jás se­gui­do a Uru­guay?

—Sí, ha­ce tres años que pa­so mis cum­plea­ños en Uru­guay. Es­toy vien­do de pa­sar Año Nue­vo tam­bién en Pun­ta del Es­te, y me en­can­ta­ría mu­dar­me a es­te lu­gar. Lo pien­so en se­rio, por­que amo el rit­mo de vi­da que se lle­va en Uru­guay. Ca­da vez que via­jo, no quie­ro vol­ver­me.

—¿Eco­nó­mi­ca­men­te es más re­di­tua­ble to­car en Uru­guay?

—No, es exac­ta­men­te lo mis­mo.

—¿Se­guís te­nien­do ner­vios an­tes de su­bir al es­ce­na­rio en un bo­li­che?

—Los ner­vios no se pier­den nun­ca por­que el pú­bli­co de ca­da lu­gar es dis­tin­to. Una no sa­be qué va a ocu­rrir. La gen­te de Uru­guay acom­pa­ñó mu­cho, pe­ro hay lu­ga­res en los que hay que re­mar­la más. De to­dos mo­dos esa adre­na­li­na tam­bién es par­te de lo lin­do de ser ar­tis­ta y su­bir al es­ce­na­rio.

—¿Tu­vis­te que ha­cer un show en el que la gen­te es­tu­vie­ra en otra y no pres­ta­ra aten­ción?

—Gra­cias a Dios to­da­vía no, es­pe­re­mos que no me pa­se. Tam­bién es cier­to que es di­fí­cil que la gen­te no agi­te en un bo­li­che, en un fes­ti­val o en un cum­plea­ños. Ca­paz que eso me po­día pa­sar cuan­do can­ta­ba tan­go u otros es­ti­los con otros pú­bli­cos.

—Tam­bién te de­di­cás a la ac­tua­ción, ¿cuá­les son las di­fe­ren­cias en­tre la for­ma de la que en­ca­rás tu tra­ba­jo en el es­ce­na­rio y en un set de gra­ba­ción?

—Los shows son co­mo el tea­tro: uno tie­ne la co­ne­xión con la gen­te, y ma­ne­ja la ener­gía del pú­bli­co en el mo­men­to. Hay una di­fe­ren­cia abis­mal en la adre­na­li­na que se ma­ne­ja en un set. Ade­más, en el es­ce­na­rio soy yo mis­ma, no ha­go un per­so­na­je ar­ma­do. Mi la­bu­ro co­mo ac­triz no tie­ne na­da que ver con­mi­go.

—¿Es­tás dis­fru­tan­do más de tu fa­ce­ta de can­tan­te, en­ton­ces?

—Es­toy aman­do es­ta fa­ce­ta, soy muy fe­liz con lo que es­toy ha­cien­do. Me di­vier­to, dis­fru­to, y com­par­to con chi­cos que quie­ro, res­pe­to y ad-

mi­ro un montón.

—¿De acá a unos años te ves de­di­ca­da ex­clu­si­va­men­te a la mú­si­ca?

—Tam­bién tra­ba­jo co­mo mo­de­lo pu­bli­ci­ta­ria, que es al­go que voy a ha­cer to­da mi vi­da por­que lo dis­fru­to, y es con lo que vi­vo día a día. Ade­más, es­te año voy a es­tar en una ti­ra que se lla­ma Mi­lle­nials. Yo ha­go co­si­tas que van sur­gien­do y me gus­tan, pe­ro mi prio­ri­dad siem­pre es Mo­do Avión.

—¿Se­guis­te de cer­ca lo que fue el boom de la cum­bia pop uru­gua­ya en los años 2015 y 2016?

—Sí, eso mar­có al­go muy dis­tin­to que lle­gó a Ar­gen­ti­na y me en­can­tó. Amo a Agus­tín Ca­sa­no­va, me pa­re­ce un chi­co ca­ris­má­ti­co co­mo po­cos. Tam­bién me gus­ta el nue­vo es­ti­lo de Rom­bai, que se abrió y tie­nen co­mo una orien­ta­ción más la­ti­na.

—¿Cuál de los dos te gus­ta más?, ¿Fer Váz­quez o Agus­tín Ca­sa­no­va?

—Agus­tín me gus­ta más. Te­ne­mos ami­gos en co­mún y lo he vis­to en al­gu­na reu­nión. Me pa­re­ce amo­ro­so y me en­can­ta lo que ha­ce.

—Uno po­dría aso­ciar­te a Me­li­na Lez­cano de Aga­por­nis, ¿te­nés re­la­ción con ella?

—Me pa­re­ce una di­vi­na, y can­ta in­creí­ble. He­mos es­ta­do en even­tos jun­tas. No­so­tros can­ta­mos en la fies­ta de Gen­te, y ella agi­tó mu­cho con el show. Es es­pec­ta­cu­lar que ella es­té en Aga­por­nis.

—Ella es­tu­vo en Bai­lan­do po r un sue­ño el año pa­sa­do, ¿vos te ani­ma­rías a ese ni­vel de ex­po­si­ción?

—Me en­can­ta mi­rar­lo en ca­sa, pe­ro es­toy más abo­ca­da a mis pro­pios pro­yec­tos. No me veo en el pro­gra­ma por­que la ex­po­si­ción es un montón, hay que po­ner el 100% de la ener­gía de uno ahí, y yo pre­fie­ro ma­ne­jar mis tiem­pos de otra for­ma.

Sa­bri­na pa­só su cum­plea­ños alo­ja­da en En­joy Pun­ta del Es­te, don­de pro­bó las nue­vas ha­bi­ta­cio­nes.

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