Es uni­dad, oe­sel­fa

El Pais (Uruguay) - - EDITORIAL -

La elec­ción in­ter­na en los par­ti­dos es una in­vi­ta­ción a mar­car el per­fil pro­pio. ¿Cuál es el lí­mi­te? La di­vi­sión. En el Par­ti­do Na­cio­nal, el me­jor po­si­cio­na­do, po­ner en ries­go la uni­dad a cos­ta del per­fil pro­pio, es ju­gar pa­ra el FA. De tan­to re­co­rrer el país, de vi­si­tar y vi­si­tar los ba­rrios, se co­no­ce muy bien la “ca­be­za” del na­cio­na­lis­ta de a pie. Sin es­te no hay par­ti­do po­lí­ti­co, y mu­cho me­nos di­ri­gen­tes. Hoy hay uno so­lo re­cla­mo: no se pe­leen. Hay que es­cu­char. Es tan cer­ca­na la po­si­bi­li­dad de ser gobierno que po­ner­la en ries­go es cri­mi­nal. Al ini­ciar la cam­pa­ña es bueno re­cor­dar que los di­ri­gen­tes y su suer­te res­pec­ti­va es una anéc­do­ta. Es tan im­por­tan­te lo que te­ne­mos por de­lan­te y tan crí­ti­cas las con­se­cuen­cias de otro gobierno del FA, que el so­lo he­cho de po­ner en ries­go o de­bi­li­tar la uni­dad par­ti­da­ria es un pe­ca­do im­per­do­na­ble.

La línea es cla­ra: de un la­do el FA, so­li­da­ria­men­te res­pon­sa­ble de to­dos sus go­bier­nos y del otro cua­tro par­ti­dos dis­tin­tos, pe­ro con vo­ca­ción de cam­bio y con­cep­tos co­mu­nes de de­fen­sa de la éti­ca po­lí­ti­ca, de las li­ber­ta­des, del es­ta­do de de­re­cho, de la so­li­da­ri­dad y de la dupla de de­re­chos y obli­ga­cio­nes que im­pli­ca la vi­da social. En es­tos días el se­ma­na­rio “Bús­que­da” ges­tó el pri­mer de­ba­te en­tre par­ti­dos: La­ca­lle Pou y San­gui­net­ti coin­ci­die­ron en la ne­ce­si­dad de acor­dar y el ex­pre­si­den­te dio un res­pal­do ex­plí­ci­to y prag­má­ti­co a Luis pa­ra un fu­tu­ro y even­tual gobierno. Las di­fe­ren­cias fue­ron so­bre los tiem­pos de acor­dar la coa­li­ción de gobierno y so­bre la ex­ten­sión que ten­dría en ma­te­ria de in­te­gran­tes. Son di­fe­ren­cias tác­ti­cas que la reali­dad po­lí­ti­ca re­sol­ve­rá por su pe­so pro­pio. Lo más im­por­tan­te es la se­ñal de cer­te­za po­lí­ti­ca que die­ron y que da ga­ran­tías de gobierno. Los de­ba­tes son bue­nos, im­pres­cin­di­bles. Pe­ro de­ben ser en­tre par­ti­dos di­fe­ren­tes. A la in­ter­na de los par­ti­dos la bús­que­da del per­fi­lis­mo mu­chas ve­ces pue­de ser ne­ga­ti­va, y una ten­ta­ción a ir más allá de don­de se de­be. Los que sa­len triun­fa­do­res cuan­do va­le más la di­fe­ren­cia que la coin­ci­den­cia en­tre com­pa­ñe­ros de ru­ta, son los de afue­ra que la usan pa­ra ex­po­ner y mul­ti­pli­car. Lo di­go cla­ra­men­te: no com­par­to un de­ba­te en­tre pre­can­di­da­tos de mi par­ti­do rum­bo a la in­ter­na, quie­ro mar­car las di­fe­ren­cias con el FA, no aden­tro. Las dis­cre­pan­cias, por im­por­tan­tes que al­gu­nos las con­si­de­ren, son mí­ni­mas con res­pec­to a la mon­ta­ña que nos se­pa­ra del FA. El Par­ti­do Na­cio­nal tie­ne

La elec­ción in­ter­na es la pri­me­ra de tres vuel­tas que en ver­dad tie­ne la elec­ción.

mu­cho pa­ra de­cir del fu­tu­ro y de lo que hay que cons­truir. La in­ter­na es la pri­me­ra de tres vuel­tas que en ver­dad tie­ne la elec­ción. En la tres el ad­ver­sa­rio es­tá afue­ra. To­das las fuer­zas de­ben es­tar di­ri­gi­das allí. El 1º de ju­lio ha­brá un can­di­da­to úni­co que nos re­pre­sen­ta­rá a to­dos, por eso ni una so­la pa­la­bra de más pue­de ser par­te de un ar­chi­vo pa­ra usar con­tra no­so­tros mis­mos. ¿Es más im­por­tan­te la in­ter­na o de­vol­ver se­gu­ri­dad al Uru­guay? ¿Es más im­por­tan­te la suer­te elec­to­ral pro­pia o ge­ne­rar con­di­cio­nes pa­ra el tra­ba­jo y la pro­duc­ción que se es­tán des­tru­yen­do con el FA? ¿Es más im­por­tan­te sa­car­le unos vo­tos a un com­pa­ñe­ro, o sa­car a Bo­no­mi y ata­car la co­rrup­ción?

El que bus­que cre­cer a cos­ta del co­rre­li­gio­na­rio que­da­rá al cos­ta­do del ca­mino. Por aque­llo que re­pe­tía Wil­son an­te al­gún egó­la­tra de turno, “en el Par­ti­do Na­cio­nal la gen­te es mu­cho más im­por­tan­te que to­dos los di­ri­gen­tes jun­tos”. Por eso es uni­dad, o es FA.

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