¿Có­mo ele­gir el pro­tec­tor so­lar?

El cui­da­do de la piel es ne­ce­sa­rio to­do el año pe­ro en ve­rano es mu­cho más im­por­tan­te

El Pais (Uruguay) - - PORTADA - MA­RIA­NA MALEK

El cui­da­do de la piel es ne­ce­sa­rio, pe­ro en ve­rano es mu­cho más.

Con el co­mien­zo del mes de diciembre arran­ca ofi­cial­men­te la tem­po­ra­da de pla­yas, pis­ci­nas y ac­ti­vi­da­des al sol. Y, por esa ra­zón, tam­bién co­mien­za la preo­cu­pa­ción de los der­ma­tó­lo­gos por có­mo pro­te­ger la piel. Ele­gir bien el mé­to­do ade­cua­do sue­le ser cla­ve pa­ra su­pe­rar el ve­rano sin com­pli­ca­cio­nes.

Que­ma­du­ras e in­so­la­cio­nes sue­len apa­re­cer en quie­nes no se pro­te­gen o per­ma­ne­cen ex­pues­tos al sol en ho­ras inade­cua­das. El pro­ble­ma, ad­vier­ten los der­ma­tó­lo­gos, es que el da­ño so­lar es acu­mu­la­ti­vo y las pe­cas, man­chas y lu­na­res pue­den evo­lu­cio­nar en le­sio­nes ma­lig­nas y cán­cer de piel. La Co­mi­sión de Lu­cha con­tra el Cán­cer de­tec­ta 2.824 ca­sos de cán­cer de piel por año en Uru­guay. Por día se de­tec­tan unos ocho ca­sos y 131 uru­gua­yos fa­lle­cen al año por es­ta en­fer­me­dad.

La der­ma­tó­lo­ga Agus­ti­na Acosta ex­pli­có a El País que los pro­tec­to­res so­la­res de­ben blo­quear los ra­yos UVB –que son los que ha­cen que nos pon­ga­mos co­lo­ra­dos– y los UVA –que son los que nos dan el bron­cea­do–.

“En el pa­sa­do so­lo se ha­cía fo­co en el fac­tor de pro­tec­ción UVB, que es el que iden­ti­fi­ca­mos con el SPF 20, 30, 50, etc. Sin em­bar­go, aho­ra el fo­co es­tá pues­to en pro­te­ger­nos tam­bién de los UVA, que nor­mal­men­te vie­ne iden­ti­fi­ca­do con cru­ces, por­que el bron­cea­do tam­bién pro­vo­ca le­sio­nes que pue­den de­ri­var en di­fe­ren­tes pro­ble­mas”, in­di­có la es­pe­cia­lis­ta.

Y aña­dió: “Los der­ma­tó­lo­gos re­co­men­da­mos que los pro­tec­to­res so­la­res se usen a dia­rio to­do el año. El cui­da­do de la piel es bá­si­co”.

La es­pe­cia­lis­ta se­ña­ló que nor­mal­men­te se re­co­mien­za uti­li­zar fil­tros de fac­tor 30 que son los que tie­nen una co­ber­tu­ra de un 85% y que de­ben ser apli­ca­dos ca­da un pro­me­dio de cua­tro ho­ras. Sin em­bar­go, en al­gu­nos ca­sos se acon­se­ja el fil­tro SPF 50 que lle­va la pro­tec­ción a al­re­de­dor del 90% por­que se tie­ne en cuen­ta que qui­zás no se es tan cons­cien­te de la reapli­ca­ción.

“No exis­te ma­yor di­fe­ren­cia en­tre el 30 y 50. La reali­dad es que uno apli­ca a ve­ces mu­cha me­nos can­ti­dad y no lo vuel­ve a apli­car. En los ni­ños o las per­so­nas que tie­nen pa­to­lo­gías de la piel pre­fe­ri­mos man­dar 50”, es­pe­ci­fi­có la pro­fe­sio­nal.

¿CÓ­MO ELE­GIR? Acosta ex­pli­có que exis­ten dis­tin­tos ti­pos de pro­tec­to­res so­la­res pen­sa­dos es­pe­cial­men­te en el ti­po de piel, la edad o la ac­ti­vi­dad que rea­li­za ca­da per­so­na. El ob­je­ti­vo es que los pro­duc­tos sean uti­li­za­dos du­ran­te to­do el año y no so­lo en ve­rano, aun­que el én­fa­sis se ha­ce du­ran­te la tem­po­ra­da es­ti­val.

En el ca­so de quie­nes tie­nen pie­les gra­sas, lo ideal es uti­li­zar un pro­duc­to flui­do, mien­tras que quie­nes tie­nen la piel se­ca de­ben op­tar por op­cio­nes más pe­sa­das pa­ra hi­dra­tar­la.

Por otro la­do, en los ni­ños, los for­ma­tos cre­ma y spray más pe­sa­dos per­mi­ten dis­tri­buir me­jor el pro­duc­to y apli­car­lo bien.

En el ca­so de los hom­bres, don­de hay más ve­llo cor­po­ral, lo ideal es op­tar por sprays.

En tan­to, mu­chas mar­cas han agre­ga­do co­lor a sus pro­tec­to­res pa­ra que el fac­tor so­lar se con­vier­ta en un pa­so más del ma­qui­lla­je a la ma­ña­na y así in­cor­po­rar el há­bi­to.

EN VE­RANO. Lo ideal es apli­car ca­da tres o cua­tro ho­ras el pro­tec­tor so­lar en ca­so de es­tar ex­pues­to al sol.

“Hay que pen­sar­lo co­mo al­go que se ha­ce dos ve­ces al día. Si uno va a la pla­ya de ma­ña­na, se lo po­ne an­tes de ir. Lue­go se su­po­ne que cor­ta al me­dio­día pa­ra ir a des­can­sar y a la tar­de ha­bría que apli­car­lo de nue­vo. Así es­tá bien”, ase­gu­ró.

¿Qué pa­sa con pla­yas y pis­ci­nas? So­bre es­te te­ma la es­pe­cia­lis­ta sos­tu­vo: “Ge­ne­ral­men­te se re­co­mien­da que si es­ta­mos mu­cho ra­to aden­tro del agua se re­co­mien­da apli­car nue­va­men­te. Por más que di­ga re­sis­ten­te al agua, no es in­fa­li­ble”.

Lo mis­mo su­ce­de en ca­so de ha­cer de­por­te o trans­pi­rar. Si se es­tá en al­gu­na de esas si­tua­cio­nes se de­be vol­ver a apli­car.

¿TIE­NEN VEN­CI­MIEN­TO? Se­gún da­tos de Ma­yo Cli­nic de Es­ta­dos Uni­dos, los pro­tec­to­res so­la­res de­ben con­ser­var su po­ten­cia al me­nos por tres años. Es­to quie­re de­cir que si com­pró un en­va­se el año pa­sa­do, su cre­ma le ser­vi­rá el año pró­xi­mo; lue­go de­be­rá cam­biar­la por una nue­va.

Los pro­tec­to­res so­la­res vie­nen ge­ne­ral­men­te con fe­cha de ven­ci­mien­to y es muy im­por­tan­te re­vi­sar­la. En ca­so de que el pro­tec­tor es­té ven­ci­do, se de­be desechar.

Otra for­ma de de­tec­tar si su pro­tec­tor so­lar ne­ce­si­ta ser cam­bia­do es te­ner en cuen­ta su con­sis­ten­cia y co­lor ori­gi­nal.

Por otro la­do, pa­ra que las cre­mas so­la­res per­ma­nez­can en buen es­ta­do hay que man­te­ner­las le­jos de tem­pe­ra­tu­ras al­tas o sol di­rec­to. En ca­so de lle­var­los a la pla­ya, lo ideal es guar­dar­los en los bol­sos a la sombra o en­vuel­tos en una toa­lla. Es­tos con­se­jos tam­bién sir­ven pa­ra el pro­tec­tor so­lar. De­se­che si ve cam­bios ob­vios en el co­lor o la con­sis­ten­cia.

COS­TO. Si bien en las mu­tua­lis­tas un der­ma­tó­lo­go pue­de re­ce­tar el pro­tec­tor so­lar, no quie­re de­cir que ne­ce­sa­ria­men­te sea más ba­ra­to. Pa­ra ac­ce­der a es­tos pro­duc­tos a tra­vés de los cen­tros asis­ten­cia­les se de­be pa­gar una or­den a es­pe­cia­lis­ta y lue­go un tí­quet de me­di­ca­men­to, cu­yos pre­cios va­rían de­pen­dien­do de la pres­ta­do­ra de sa­lud.

En cambio en ASSE, el ac­ce­so si es gra­tui­to pe­ro los tiem­pos de es­pe­ra pa­ra te­ner ho­ra con der­ma­tó­lo­go y ad­qui­rir el pro­tec­tor so­lar pue­den su­pe­rar los 30 días de es­pe­ra.

En las farmacias los pro­tec­to­res so­la­res, de­pen­dien­do de la mar­ca y el ta­ma­ño, van des­de los $300 has­ta los $1.800.

SPF. 30 y 50 son los gra­dos re­co­men­da­dos por der­ma­tó­lo­gos.

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