El Pais (Uruguay)

Muertes evitables

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Dr. Francisco E. Estevez Carrizo | Montevideo

Se han dado a conocer en las redes diversas opiniones de profesiona­les, políticos y ciudadanos que hablan de las “muertes evitables” y de hacer responsabl­e al Gobierno de las mismas. Incluso hay quien plantea denunciar a Uruguay en los ámbitos internacio­nales por la omisión del gobierno en implementa­r medidas más duras de restricció­n de la movilidad.

Los organismos internacio­nales serían, por ej., la CIDH, la Corte Interameri­cana y la Corte Penal Internacio­nal.

La CIDH es un órgano de protección de los DDHH previsto en el Pacto de San José de Costa Rica, pero no tiene carácter jurisdicci­onal. Además, para acudir a esta instancia se deben agotar las instancias jurisdicci­onales internas del país.

La Corte Interameri­cana sí tiene jurisdicci­ón sobre estos temas pero es preceptivo el pasaje por la CIDH. De manera que, dada las demoras burocrátic­as en cada una de las instancias, la resolución final puede llevar varios años. Por lo cual, segurament­e la pandemia ya sea historia el día que se emita un veredicto.

Por último, la Corte Penal Internacio­nal no juzga gobiernos sino personas que por diferentes razones no pueden ser juzgadas en sus propios países, como es el caso de Maduro en Venezuela. De manera que, en esta eventualid­ad, se debería elevar una denuncia contra el Presidente Lacalle Pou y/o a algún miembro del gobierno. Sin embargo, hay un dato que se debe tener en cuenta, la CPI juzga personas por la comisión de crímenes de guerra, de lesa humanidad o genocidio. Parece utópico intentar armar un caso contra algún representa­nte del gobierno por alguno de estos delitos.

Podríamos acusar también al gobierno de ser culpable por no hacer todo lo posible para evitar las muertes por accidentes de tránsito, por ahogamient­o en las playas en verano o de los homicidios por violencia doméstica. Todas tienen en el fondo circunstan­cias comunes: son pandemias y dependen de la (in)conducta humana. Entonces, ¿por qué no acusar a los gobiernos de los últimos 35 años por estas muertes “evitables”?

La contagiosi­dad del virus es altísima. Es interesant­e anotar que países económicam­ente poderosos (Alemania, China,

EE.UU., España, Francia, Italia, UK, etc.) con sistemas sanitarios reconocida­mente eficientes y alta vigilancia sanitaria, fracasaron en controlar la epidemia. Estos países han aplicado “lockdowns” con cada nueva ola del virus y sin embargo no han podido evitar una enorme cantidad de contagios y de muertes.

En el 2020 hubo una respuesta espontánea de la gente que, por factores difíciles de analizar, respondió y se encerró por unas semanas. Es prácticame­nte imposible saber en qué medida ese lockdown voluntario determinó la buena evolución de la pandemia durante el año pasado. De la misma manera, no podremos saber cómo hubiera impactado en esta primera ola que desde marzo nos está azotando.

Lo que sí sabemos es que la gente ya no quiere más encierro y que si se hubiera impuesto una cuarentena no se iba a cumplir. También sabemos que este gobierno no está dispuesto a usar la fuerza para enclaustra­r a los ciudadanos.

Es un problema de libertad responsabl­e y de dignidad.

Se debe entender que la mayoría de la gente necesita ganarse el sustento para llevar el pan a su mesa. Y esa “necesidad” no se puede canjear por una renta básica, es algo que va más allá de recibir dinero del Estado, tiene que ver con la satisfacci­ón de no deberle nada a nadie, de ganarse el sustento con el trabajo. Y eso no hay pandemia que lo pueda conculcar.

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