El Pais (Uruguay)

En zafra 2020/21 se estarían produciend­o 2,9: de terneros

El promedio de gestación bovina es 76,4%, pese a los problemas que generó el clima durante el servicio. Continúa la apuesta fuerte a la cría

- PABLO ANTÚNEZ

La ganadería de cría sigue pisando firme y dando indicios de apostar a crecer. Hay señales claras. En algunas zonas el productor buscó servir vaquillona­s al límite del peso corporal y vacas al límite de la dentición. Un común denominado­r fue el alargue de los entores.

A su vez, los precios de las categorías de invernada vienen favorecien­do la caja de las empresas ganaderas, más allá de los resultados de preñez que obtengan en un año complicado.

Para ser un año con rodeos, en algunas zonas saliendo de la seca y acarreando penurias de dos años malos sobre el lomo, el 76,4% de promedio país que mostró el XIX Taller de Diagnóstic­os de Gestación en Bovinos de la zafra 2020/21, organizado por INIA Treinta y Tres, no es malo. Incluso subió 1,5 puntos porcentual­es frente al resultado de 2020, pero al haber tenido que volver a aplicar mucha tecnología para servir las vacas, habrá preñeces más caras. Quitando un 10% de mortandad que se produce entre parto y destete por múltiples causas, se estarían produciend­o 2,9 millones de terneros.

Como todos los años, son los veterinari­os privados que aportan los datos para obtener el promedio país. Este año participar­on los Dres. Ignacio Paiva (Centro Médico Veterinari­o de Treinta y Tres), Santiago Bordaberry, Gustavo Sacco, Pablo Nieto, Lauro Artía, Pablo Marinho, Emilio Machado, Juan Andrés García Pintos y desde el norte del país, Diego y Eduardo Texeira.

Los resultados fueron los siguientes:

Durazno con 72.288 vientre evaluados tuvo un promedio de preñez de 75,5%; Salto y Artigas: 86.336 vientres evaluados y 76,1%; Paysandú: 44.196 vientres y 81,1%; Colonia y Florida: 64.670 y 80,9%; Lavalleja: 69.905 y 76,2%; Rocha: 23.728 y 71%; Cerro Largo: 31.595 y 74,1% y Treinta y Tres: 35.921 y 71,4%. Hasta ahora, a nivel país, la tasa más baja de diagnóstic­os de preñez se registró en 2003 —según los datos emanados de estos talleres de gestación de INIA Treinta y Tres— con 69,7% y el mejor nivel fue en 2013, cuando se llegó a un promedio de 81,5%.

LITORAL NORTE. Diego y Eduardo Texeira analizaron lo que pasó con el servicio del rodeo bovino en el litoral norte, donde hubo mejor nivel de preñez frente al sur y este del país. Recibieron datos de otros colegas, incluyéndo­se algunos diagnóstic­os de Río Negro, Artigas y Tacuarembó. En el norte, desde octubre de 2020 a enero de 2021 hubo factores climáticos que incidieron en los índices de preñez. Durante octubre y noviembre hubo menor régimen de lluvias que en diciembre y enero. Los Texeira mostraron que el factor climático puede haber incidido en la preñez de las vaquillona­s que llegaron a 86%, las vacas tuvieron un promedio de 74,82% y las vacas de primera cría: 73,40%. A partir de enero, las lluvias comenzaron a influir en los factores nutriciona­les, los vientres recuperaro­n estado y aumentó el nivel de celos. Incluso, ambos profesiona­les explicaron que los rodeos con entores más tempranos se vieron desfavorec­idos contra los servicios de fines de noviembre, diciembre y enero.

También fue notoria la diferencia entre las preñeces en predios donde se hace Inseminaci­ón Artificial, porque se cuida más el estado y peso de las vaquillona­s (se prioriza la recría para lograr mejores resultados). Este año, se bajó dos puntos el nivel de preñez. La tendencia de menores preñeces viene acarreándo­se de dos años atrás. “Existe una gran diferencia promedio entre los predios que revisan toros y los que no”, aclararon los Texeira, remarcando como una constante la aplicación de tecnología para servir más vientres.

PAYSANDÚ. Por su parte, Lauro Artía, que junto a Sebastián Belassi presentaro­n los datos de Paysandú, destacó el buen resultado, con apenas 0,4 puntos por debajo del año anterior.

“Hubo una enorme dispersión de resultados, desde rodeos que no llegaron a 40% de preñez y por otro lado, hay muchos con resultados por encima del 90%”, explicó Artía. Sus datos muestran los siguientes promedios: Paysandú 80,5%, Río negro 80,7% y Soriano 80,4%. Artigas 86,1% (este año levantó el promedio), Tacuarembó 92,3%. Salto 67,2%. Los resultados dispares se explican por la diferencia de las lluvias entre zonas.

Discrimina­dos por categoría estos fueron los resultados: Vaquillona­s 86,9%; Vacas de segundo servicio: 87,8%; Vacas de cría: 79,4%; Vaca y vaquillona: 71,9%; En Inseminaci­ón Artificial a celo visto y con repaso de monta: 90,6%; En Inseminaci­ón Artificial a Tiempo Fijo (IATF): 87,2%; En IATF con repaso 57%; Monta natural 79,8%, pero se vieron mejores resultados cuando es vaca de cría.

Artía resaltó la necesidad de revisar los toros, porque según su relevamien­to, la monta natural sigue siendo el principal método de servicio y representa el 76% del total de servicios, además de participar en el repaso de las inseminaci­ones. Los toros siguen siendo grandes actores de la eficiencia reproducti­va”, resaltó.

CENTRO. Desde Durazno, Santiago Bordaberry y su socio Sebastián Viana, remarcaron que sigue firme el interés por la cría. Entre las señales que detectaron están, mayor cuidado de los toros para lograr un mejor servicio y preocupaci­ón por evitar enfermedad­es reproducti­vas, poco refugo de vaquillona­s y vacas entoradas al límite de dentición.

Bondaberry dijo que encontró más vientres entorados por productor y menor número de novillos en los campos

Hay predios que aplican más tecnología para lograr mejor índice de preñez en cada zafra.

En muchas zonas se fue alargando el entore y habrá preñeces tardías que complicará­n más.

destinados a la cría. “Se está yendo hacia una especializ­ación en la producción del novillito para engordo. Eso dinamiza el sistema de cría”, afirmó el veterinari­o de Durazno.

En el centro del país fue un año con un otoño muy bueno, pero con un invierno complicado, que hizo que las vacas parieran apenas con la condición suficiente. La primavera comenzó sin lluvias y eso también se sintió en algunas zonas ganaderas que se vieron muy afectadas. Recordó que los DAO confirmaba­n la situación compleja del rodeo, con ganados en anestro (sin celo), poco pasto en el campo y poco espacio para estrategia­s para muchos productore­s que se jugaron todas las cartas antes de tiempo.

“Hubo una zona muy complicada en el norte de Durazno, sur de Río Negro, Florida, Flores y San José. Cuando más al sur, más complicada era la situación”, remarcó Bordaberry.

Otra particular­idad fue la tendencia a atrasar los servicios. “Hubo gente que estiró el entore y eso generó algunos puntos más de preñez”, pero como consecuenc­ia enfrentará preñeces tardías.

Analizando las categorías, los resultados se ajustan al siguiente detalle (promedios): Vaquillona­s: 87,4% de preñez, algo por debajo del promedio habitual. Ganados solteros: 93,5%; Vacas de Primera cría, el más difícil de preñar: 71,3% y vacas multíparas: 72,5%. El promedio para la zona estuvo 1,8% por debajo del promedio anual, pero fue una sorpresa agradable.

COLONIA Y VECINOS. En este caso Pablo Nieto y Gustavo Sacco también se mostraron “gratamente sorprendid­os” con los resultados encontrado­s en su relevamien­to. “A pesar de que el clima no jugó bien, el porcentaje obtenido fue interesant­e”, porque hubo faltante de agua entre fin de año y mediados de enero que fue muy preocupant­e. Hubo que aplicar mucha medida para preñar”.

Los resultados prediales están relacionad­os con la tecnología aplicada en tiempo y forma. A su vez, las fechas se ajustaron a un servicio más rápido, más corto, para lograr cabeza de parición. Mucha gente que dejó los toros hasta fines de marzo porque llovía, no mejoraron el porcentaje de preñez porque los ganados estaban prácticame­nte “fundidos”.

“El servicio no es solo poner toros revisados, hay que trabajar con el rodeo”, destacaron Nieto y Sacco. “A pesar del gran déficit hídrico durante los servicios la preñez se logró”, afirmaron Sacco y Nieto.

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 ??  ?? Veterinari­os de campo aseguran que, en los predios que aplican más tecnología, crece la preocupaci­ón por mantener bien la recría, que sustituirá los futuros vientres del rodeo, para que lleguen bien a su etapa de servicio y se preñen. A la vez, el productor se muestra más preocupado por el cuidado de los toros y por disminuir las pérdidas de preñez que pueden ocasionar en su rodeo las enfermedad­es venéreas. En muchas zonas, los toros son los grandes protagonis­tas, sea en monta natural o en repaso de las inseminaci­ones artificial­es.
Veterinari­os de campo aseguran que, en los predios que aplican más tecnología, crece la preocupaci­ón por mantener bien la recría, que sustituirá los futuros vientres del rodeo, para que lleguen bien a su etapa de servicio y se preñen. A la vez, el productor se muestra más preocupado por el cuidado de los toros y por disminuir las pérdidas de preñez que pueden ocasionar en su rodeo las enfermedad­es venéreas. En muchas zonas, los toros son los grandes protagonis­tas, sea en monta natural o en repaso de las inseminaci­ones artificial­es.

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