El Pais (Uruguay)

Actuación del Colegio Médico

- Dr. Francisco E. Estevez Carrizo

Se difundió en las redes sociales una denuncia ante el Colegio Médico del Uruguay (CMU) que una periodista realizó a la Dra. Magali Latorre. Esta denuncia surge a propósito de un tweet en el que la Dra. comenta sobre una noticia en un diario español que reza: ¨Ruben Castro, el primer hombre embarazado en España….¨.

La Dra. Latorre tuiteó: “Es una HEMBRA embarazada. Es genética no lo puede cambiar un discurso. Hembra: es XX Macho: XY. Esta persona congeló óvulos y después se dio hormonas masculinas. Pero es y será HEMBRA”. La Dra. Latorre hace una aseveració­n que no sólo es científica­mente correcta sino que es de sentido común porque, aparte del tema cromosómic­o, para tener un hijo hay que tener útero.

La denunciant­e desgrana una serie de conceptos propios de corrientes feministas radicales y cultores de la diversidad. Dice que la Dra. Latorre “hace comentario­s de índole totalmente transfóbic­os”. Continua diciendo que “en sus escritos la Dra. ignora totalmente el concepto de género y tiene un concepto de sexo erróneo (que el sexo es definido únicamente por cromosomas XX/XY) y que identifica al ¨varón de la noticia con el status de HEMBRA…”. Estos conceptos que fundamenta­n la denuncia ante el Tribunal de Ética Médica no se pueden explicar razonablem­ente si no es como producto de una mente febril dominada por un relato ideológico.

El Tibunal de Ética Médica del CMU resuelve, “1) Asumir jurisdicci­ón y dar ingreso a la denuncia formulada 2) Fijar provisiona­lmente el objeto del proceso: Si hubo falta ética en el proceder de la Dra. Latorre…..”.

Esto no hubiera pasado de ser un intercambi­o de tweets si no fuera porque el Tribunal de Ética Médica del CMU tomó cartas en el asunto. El CMU y su Tribunal de Ética Médica tienen por cometido: 1) Velar para que el médico ejerza su profesión con dignidad e independen­cia; 2) Vigilar que el ejercicio de la profesión médica se cumpla dentro de los valores y reglas del Código de Ética Médica…., etc.

EL CMU se creó mediante la ley 18.591 de 2009 y la primer tarea fue justamente redactar el Código de Ética Médica, al cual la ley 19.286 de 2014 le confirió status jurídico. Este Código establece normas deontológi­cas y diceológic­as que tienen que ver con la relación médico-paciente, médico-médico, médico con otros profesiona­les de la salud, etc. En ningún momento se menciona prohibició­n o falta ética alguna cuando un médico en su vida civil ejerce su derecho a la libre expresión, en el marco del respeto por el interlocut­or, opinando sobre un tema polémico y actual.

Dado este contexto, si un médico no puede afirmar que solo las mujeres (hembras de la especie humana) se pueden embarazar, porque un colectivo ha impuesto una “posverdad” alternativ­a (negando la verdad científica), creo que nos deslizamos hacia un camino muy escabroso. Este camino nos lleva directamen­te a la conformaci­ón de una sociedad totalitari­a, dónde la verdad es dictada desde vanguardia­s iluminadas. Ejemplo de esto es que Dra. Latorre expresó una verdad científica irrefutabl­e, que se la enseñaron en la Facultad de Medicina de la Udelar. Y por eso, hoy está siendo juzgada por el Tribunal de Ética Médica del Colegio Médico del Uruguay (¿Policía del pensamient­o?).

Lo doloroso es que el Tribunal de Ética Médica, independie­ntemente de su veredicto final, está cediendo a las presiones de colectivos que defienden relatos acientífic­os, contra-fácticos y anti-intuitivos. Y eso lamentable­mente confirma mis temores: lentamente nos estamos despeñando hacia una sociedad Orwelliana.

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