Ho­ra­rio de los guar­da­vi­das en las pla­yas

La Republica (Uruguay) - - NACIONALES - FER­NAN­DO INVERNIZZI

Soy de una ge­ne­ra­ción que nos cria­mos, en­tre otras co­sas, sin fe­cha de ven­ci­mien­to en los ali­men­tos, com­prá­ba­mos el pes­ca­do y te lo en­vol­vían en un pa­pel de dia­rio, se ven­dían ga­lle­ti­tas sueltas que el al­ma­ce­ne­ro aga­rra­ba con sus ma­nos (las mis­mas con que des­pa­cha­ba que­ro­sén en una bo­te­lla de re­fres­co), ju­gá­ba­mos al fút­bol en la ca­lle, no ha­bía re­jas en las ca­sas y por lo ge­ne­ral la puer­ta es­ta­ba abier­ta, en ve­rano es­tá­ba­mos to­do el día al sol y no sa­bía­mos lo que era el pro­tec­tor so­lar, etc.

Y otra co­sa que no exis­tía era el ser­vi­cio de Guar­da­vi­das en las pla­yas, lo que se arre­gla­ba con pru­den­cia y res­pe­to ha­cia el mar, y cui­dar­nos en­tre to­dos. Me acuer­do cuan­do era un ni­ño que en mi casa del bal­nea­rio ca­na­rio Los Ti­ta­nes ha­bía un sal­va­vi­das de cor­cho fo­rra­do de lo­na con una cuer­da lar­ga ata­da que los que ba­ja­ban más tem­prano lle­va­ban a la pla­ya to­dos los días.

Pe­ro, el tiem­po pa­sa, to­do cam­bia, y co­mo de nin­gu­na ma­ne­ra com­pra­ría­mos ac­tual­men­te un yo­gur sin ve­ri­fi­car va­rias ve­ces la fe­cha de ven­ci­mien­to, tam­po­co es­ta­mos tran­qui­los si va­mos a la pla­ya y no hay ser­vi­cio de guar­da­vi­das (an­tes sal­va­vi­das).

Son gen­te muy en­tre­na­da, res­pon­sa­ble, que se preo­cu­pa por ver có­mo es­tá el mar, si hay pe­li­gro y po­ner la ban­de­ra co­rres­pon­dien­te, ade­más de es­tar ca­pa­ci­ta­dos pa­ra mu­chos ser­vi­cios más.

En la Cos­ta de Oro, el ho­ra­rio es de 10.30 a 19.30 hs. Soy de ba­jar tem­prano a la pla­ya en Los Ti­ta­nes, y a ve­ces pa­sa 1 ho­ra y me­dia an­tes que los guar­da­vi­das se ha­gan pre­sen­tes, y les pue­do ase­gu­rar que co­mo es­tá el sol ac­tual­men­te y de­bi­do a las re­co­men­da­cio­nes mé­di­cas, bien tem­prano hay mu­cha gen­te (so­bre to­do niños), y ni les di­go los fi­nes de se­ma­na de tar­de­ci­ta.

Es exi­guo el ho­ra­rio has­ta las 19.30, y mu­chí­si­mo peor has­ta las 18.00, co­mo ocu­rre en Ro­cha. Real­men­te des­pués de las 18 el sol to­da­vía es­tá al­to y las pla­yas aba­rro­ta­das, y ha­ce unos días 3 per­so­nas casi se aho­gan en Pun­ta del Dia­blo de­bi­do a la au­sen­cia de Sal­va­vi­das. La In­ten­den­cia adu­ce fal­ta de re­cur­sos pa­ra ex­ten­der el ho­ra­rio, pe­ro ¿cuán­do va­le la vi­da de una per­so­na? La Aso­cia­ción que nu­clea a los Guar­da­vi­das ro­chen­ses es­tá pi­dien­do tra­ba­jar más ho­ras.

Mal­do­na­do es has­ta las 19.30 des­de las 9.30, muy cor­to el ho­ra­rio, y si bien Mon­te­vi­deo tie­ne el más lar­go -de 8 a 20 hs-, es­tá muy bien pe­ro tam­po­co es el óp­ti­mo.

La mayor ac­ti­vi­dad del ve­rano se con­cen­tra en 2 me­ses, creo que se de­be­ría ha­cer el má­xi­mo es­fuer­zo eco­nó­mi­co de par­te de las In­ten­den­cias pa­ra in­ten­tar sal­va­guar­dar de la me­jor ma­ne­ra la se­gu­ri­dad de los con­cu­rren­tes a las pla­yas uru­gua­yas.

Na­da te ase­gu­ra que no va­ya a ha­ber nin­gún in­ci­den­te en el mar, pe­ro se­ría ló­gi­co, y obli­ga­to­rio, mi­ni­mi­zar los ries­gos lo más po­si­ble. Que así sea.

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