A mi nie­to lo ata­ca­ron en el co­le­gio

El Nuevo Herald (Sunday) - - OPINIÓN - – Isa­bel Gu­tie­rrez, Ken­dall

Creo que te­ne­mos que dar más im­por­tan­cia a la se­gu­ri­dad en las es­cue­las pú­bli­cas. Mu­cho se ha di­cho so­bre el con­trol de ar­mas. Pe­ro ¿qué pa­sa en los mo­men­tos des­pués de que sue­ne la úl­ti­ma cam­pa­na?

Yo creo que tam­bien es ne­ce­sa­rio con­tar con per­so­nal en las es­cue­las don­de los es­tu­dian­tes se que­dan sin pro­tec­ción de otros es­tu­dian­tes que apro­ve­chan la au­sen­cia de su­per­vi­sión, co­rren agre­si­va­men­te en las ho­ras de sa­li­da de la es­cue­la y ata­can a otros es­tu­dian­tes.

La­men­ta­ble, es­to le pa­só a mi nie­to en ma­nos de bu­llies. El tie­ne 11 años y es un ado­les­cen­te con mo­da­les, pe­ro dos com­pa­ñe­ros de cla­se que lo es­ta­ban mo­les­tan­do lo aga­rra­ron al sa­lir de la es­cue­la y lo ti­ra­ron por una es­ca­le­ra.

No ha­bía maes­tros ni se­cu­rity en ese mo­men­to en la es­cue­la, la cual no quie­ro iden­ti­fi­car.

Mi nie­to ter­mi­nó san­gran­do por la na­riz. Un ni­ño fue sus­pen­di­do y lue­go ex­pul­sa­do de la es­cue­la por el ata­que a mi nie­to. Pe­ro es­to nun­ca de­be­ría ha­ber ocu­rri­do.

Es­pe­ro que de es­to, los ad­mi­nis­tra­do­res es­co­la­res pue­dan sa­car con­clu­sio­nes. Es­ta es una eta­pa di­fí­cil que es­ta­mos atra­ve­san­do con nues­tros hi­jos y nie­tos. Ne­ce­si­ta­mos su ayu­da.

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