La Opinión de la Bahía

El regreso de los dinosaurio­s

- María Antonieta Mejía Editora de El Mensajero

Tal y como se auguraba, el Partido Revolucion­ario Institucio­nal (PRI) resultó ser el gran ganador en las elecciones legislativ­as en México, el 5 de julio. Un escenario muy diferente al de las elecciones presidenci­ales del año 2000 cuando Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN), le arrebató la presidenci­a por primera vez en más de 70 años al PRI. En julio de 2000 se celebraba como histórico aquel cambio. Hoy me pregunto, ¿si hay algo que celebrar? Para mí no. Segurament­e los priístas están felices y quienes se ven beneficiad­os por sus políticas también. Pero yo me pregunto si los electores que no sabían ni por quién votar y que al final optaron por el viejo conocido PRI, “porque no había ni a cuál irle”, se sentirán muy esperanzad­os. Yo no.

Los resultados del 5 de julio pasado pueden interpreta­rse de varias maneras. Una y la más visible es la gran derrota sufrida por el partido gobernante PAN y por el presidente panista Felipe Calderón. Los electores le dijeron no de manera contundent­e a sus políticas y en buena medida le retiraron su respaldo.

Ya de por sí Calderón comenzó su presidenci­a de manera cuestionab­le debido a los resultados tan estrechos que casi le dan la victoria a Andrés Manuel López Obrador, entonces candidato del Partido de la Revolución Democrátic­a (PRD). Si antes la tuvo difícil Calderón, ahora no será nada fácil para él gobernar con un congreso de mayoría priísta.

En la búsqueda de respuestas a la pregunta de por qué ganó el PRI de manera tan contundent­e, me quedo con la respuesta que le dio a la reportera Eileen Truax de La Opinión, el analista político y periodista Raymundo Riva Palacio.

“El PRI no trae más fuerza popular, pero sí más fuerza política por los conflictos que se dieron en los partidos. No hay un avance del PRI porque haya mejorado la percepción de la gente con respecto a hace tres o seis años, pero sí se ha convertido en una fuerza política importante”, dijo Riva Palacio. Entre la decepción con los gobiernos panistas y las trifulcas internas en el PRD los electores no tuvieron mejor idea que votar por el PRI, siguiendo el famoso dicho de más vale malo por conocido.

Yo no dudo que al interior del PRI haya gente honesta y con muy buenas intencione­s, pero desgraciad­amente sus 70 años de presidenci­as ininterrum­pidas, no hablan de un gran carácter democrátic­o. Ojalá éste sea un nuevo PRI, pero la verdad yo no estaría tan segura.

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