El Tren Maya agita a co­mu­nidades lo­cales en Méx­ico

La Semana - - FRONT PAGE / PORTADA - POR EMILIO GODOY

FELIPE CAR­RILLO PUERTO, Méx­ico-- “Si miles de per­sonas lle­gan a este mu­nici­pio, ¿cuál es su ca­paci­dad para aten­der­los? Me da miedo ese crec­imiento”, se sin­ceró Zendy Euán, vo­cera de una or­ga­ni­zación co­mu­ni­taria re­specto al proyecto del Tren Maya (TM), una red fer­roviaria que recor­rerá cinco es­ta­dos del sur de Méx­ico.

Euán, una in­dí­gena maya que re­side en el mu­nici­pio de Felipe Car­rillo Puerto (FCP), ase­guró que care­cen de in­for­ma­ción de­tal­lada so­bre el megaproyecto, una de las ini­cia­ti­vas estrella del fla­mante go­b­ierno del izquierdista An­drés Manuel López Obrador, cono­cido pop­u­lar­mente por sus si­glas AMLO, quien lo prometió du­rante su cam­paña.

“No lo ten­emos claro. Descono­ce­mos el proyecto”, dijo Euán, quien cues­tionó tam­bién los ben­efi­cios prometi­dos por el pres­i­dente, quien ini­ció su sex­e­nio el 1 de di­ciem­bre, para la población lo­cal, así como los mecan­is­mos de par­tic­i­pación en la obra y sus ame­nazas am­bi­en­tales.

“¿Cuál será el ben­efi­cio para los eji­datar­ios, para las arte­sanas? Como co­mu­nidades eco­turís­ti­cas, ¿ten­dremos un es­pa­cio para la pro­mo­ción?”, planteó la por­tavoz de la Red de Turismo Co­mu­ni­tario de la Zona Maya de Quin­tana Roo, uno de los es­ta­dos del sureste mex­i­cano que com­parten la Penín­sula de Yu­catán, en la costa atlán­tica, con 1,5 mil­lones de habi­tantes.

La red, surgida en 2014, agrupa a 11 or­ga­ni­za­ciones co­mu­ni­tarias de tres mu­nici­p­ios de Quin­tana Roo y ofrece recor­ri­dos eco­turís­ti­cos y cul­tur­ales en la zona, su prin­ci­pal ac­tivi­dad económica.

En el mu­nici­pio de FCP, habitado por más de 81.000 per­sonas, ex­is­ten 84 eji­dos, sis­temas tradi­cionales mex­i­canos de tier­ras de ex­plotación colec­tiva que pueden venderse.

Uno de el­los, del mismo nom­bre que el mu­nici­pio, con 47.000 hec­táreas y 250 eji­datar­ios, ad­min­is­tra las reser­vas eji­dales Síi­jil Noh Há (donde brota el agua, en lengua maya) y Much’Kanan K’aax (jun­tos cuide­mos el bosque).

Las du­das de Euán son com­par­tidas por miles de habi­tantes de la penín­sula, que recibe cada año casi si­ete mil­lones de tur­is­tas.

IPS recor­rió un tramo del trazado pre­lim­i­nar del TM por Quin­tana Roo y el ve­cino es­tado de Cam­peche y con­stató la falta gen­er­al­izada de in­for­ma­ción pre­cisa so­bre proyecto y sus posi­bles con­se­cuen­cias ecológ­i­cas, so­ciales y cul­tur­ales, en una región con alta marginación so­cial.

El gu­ber­na­men­tal Fondo Na­cional del Turismo (Fonatur) pro­mueve la obra, a un costo de en­tre 6.200 y 7.800 mil­lones de dólares. El plan es que em­piece a op­erar en 2022, con 15 esta­ciones a lo largo de 1.525 kilómet­ros por 41 mu­nici­p­ios de los es­ta­dos de Cam­peche, Chi­a­pas, Quin­tana Roo, Tabasco y Yu­catán.

Sus lo­co­mo­toras fun­cionarán con biodiesel –posi­ble­mente elab­o­rado con aceite de palma- y se proyecta que trasladen an­ual­mente a unos tres mil­lones de pasajeros, además de carga.

El nuevo go­b­ierno ar­gu­menta que el proyecto im­pul­sará el de­sar­rollo so­cioe­conómico de la región, fo­men­tará la in­clusión so­cial y la creación de em­pleo, res­guardará las cul­turas in­dí­ge­nas, pro­te­gerá las Áreas Nat­u­rales Prote­gi­das (ANP) en la penín­sula y for­t­ale­cerá la in­dus­tria turís­tica.

El ten­dido fer­roviario morderá el corazón de la jungla maya y sus rieles atrav­es­arán ese eco­sis­tema mile­nario, es­ce­nario del im­pe­rio maya que dom­inó esa zona y toda la región mesoamer­i­cana desde el siglo VIII hasta la lle­gada de los con­quis­ta­dores es­pañoles en el siglo XVI.

Se trata del ma­cizo selvático más im­por­tante de América Latina de­spués de la región de la Ama­zo­nia y un área clave en la con­ser­vación de la riqueza nat­u­ral en Méx­ico, que ocupa el puesto 12 en­tre los países más megadi­ver­sos del plan­eta. (IPS)

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