Taos Mio

Episo­dio 8: El Día de los Muer­tos en Taos

The Taos News - - EL CREPÚSCULO - Por Teresa Do­val­page

Du­rante mu­chos años, el Día de To­dos los San­tos (1 de noviem­bre) es­tuvo mar­cado, en Es­paña y en al­gunos países lati­noamer­i­canos, por la puesta en es­cena de una obra es­crita en 1844. La obra era Don Juan Teno­rio y el au­tor, José Zor­rilla. Don Juan Teno­rio es la his­to­ria de un hom­bre que, de­spués de vivir como un lib­ertino, al fi­nal de su vida se ar­repi­ente y en­cuen­tra la sal­vación gra­cias al amor puro de la novi­cia Doña Inés.

En Méx­ico Don Juan Teno­rio no re­sultó tan pop­u­lar como en Cuba, Perú o Ar­gentina, aunque tam­bién se rep­re­sentó allí. En lu­gar de asi­s­tir al teatro, las fa­mil­ias mex­i­canas iban en pere­gri­nación al cam­posanto y pasa­ban el día junto a las tum­bas donde des­cans­a­ban sus seres queri­dos. La tradi­ción comenzó cuando las creen­cias católi­cas se unieron con las re­li­giones na­ti­vas (los aztecas tenían una cel­e­bración que duraba todo un mes para hon­rar a sus an­ce­s­tros) y el re­sul­tado es lo que hoy se conoce como el Día de los Muer­tos.

En 2008 la UN­ESCO declaró esta cel­e­bración parte del Pat­ri­mo­nio Cul­tural In­ma­te­rial de la Hu­manidad. Solo que en Méx­ico el Día de los Muer­tos se con­mem­ora en re­al­i­dad du­rante dos días: el 1 de noviem­bre está reser­vado para los “an­geli­tos,” los niños, cuyas tum­bas se ador­nan con juguetes y glo­bos, mien­tras que el 2 de noviem­bre está ded­i­cado a los adul­tos. Y como todo el día se pasa en el ce­mente­rio, la gente ll­eva al­i­men­tos y be­bidas para el­los y para sus seres queri­dos. Se ase­gu­ran de in­cluir lo que prefer­ían sus di­fun­tos, como tamales, hor­chata y tal vez una botella de mez­cal o de te­quila.

En los días an­te­ri­ores al 1 de noviem­bre se eri­gen altares tanto en lu­gares públi­cos como en casas par­tic­u­lares. Los altares se dec­o­ran con ve­las, pa­pel pi­cado, fo­tos y flores—cem­pasúchil es la más us­ada. Tam­bién se de­jan ofren­das a los fa­mil­iares y ami­gos fal­l­e­ci­dos. Pero la idea es dar­les la bien­venida a los es­píri­tus, como me ex­plicó una cu­ran­dera hace años, no ado­rar­los.

Nunca he visto ofren­das en ninguno de los ce­mente­rios lo­cales y Don Juan Teno­rio no llegó al norte de Nuevo Méx­ico, pero los altares em­piezan a apare­cer en Taos a fines de oc­tubre, en preparación para el Día de los Muer­tos.

Es im­posi­ble hablar de los altares de Taos sin men­cionar a Ge­orge Chacón. Cuando pienso en el Día de los Muer­tos, la primera im­a­gen que me viene a la mente es el her­moso evento que Chacón y su es­posa Bev­erly or­ga­ni­zaron en The Taos Inn año tras año, desde 1989 hasta 2016. La cel­e­bración giraba en torno a un al­tar co­mu­ni­tario donde la gente colo­caba fo­tos de sus di­fun­tos, así como noti­tas, ve­las y flores. El al­tar siem­pre es­taba listo el 2 de noviem­bre— ca­sual­mente, el cumpleaños del señor Chacón. The Taos Inn ponía la co­mida. Un año fue choco­late caliente y pan dulce; otro, en­chi­ladas de cerdo y em­panadas de cal­abaza. A ve­ces había un orador in­vi­tado, o el mismo Chacón daba una breve charla so­bre el sig­nifi­cado de la fecha.

Hasta donde sé, ésta ha sido la cel­e­bración del Día de los Muer­tos más larga de la his­to­ria de Taos. ¿Ten­drá The Taos Inn un al­tar este año? Me gus­taría en­ter­arme.

Hace unos años tam­bién se erigió un al­tar en Taos Mesa Brew­ing que co­in­cidió con un evento es­pe­cial lla­mado el Circo de los Muer­tos. Hubo un ver­dadero es­pec­táculo circense, bailes, música ¡y hasta un barco pi­rata!

Otro al­tar con­mem­o­ra­tivo se en­cuen­tra en Guadala­jara Grill del Sur. La fa­milia Solís honra con él a Fed­erico Solís, her­mano del ger­ente Ig­na­cio Solís, y a su madre, Elisa. Siem­pre hay co­mida (po­zole, bur­ri­tos, cal­abac­i­tas) e in­cluso ropa, como un re­bozo que solía usar la Señora Solís. Re­cuerdo a los clientes que pasa­ban por el al­tar y rez­a­ban una oración antes de di­ri­girse al restau­rante. La tienda de al lado, Rosita´s, propiedad de Juan José y María Estela Sánchez, vende pan dulce al es­tilo mex­i­cano, tan pop­u­lar en el Día de los Muer­tos.

Questa siem­pre ha tenido sus propias cel­e­bra­ciones. Hace cu­a­tro años, LEAP (las si­glas en inglés de Land, Ex­pe­ri­ence y Art of Place) llevó a un proyecto artís­tico co­mu­ni­tario. Los par­tic­i­pantes no solo pusieron fo­tos de sus seres queri­dos en el al­tar, sino que tam­bién fab­ri­caron calav­eras de azú­car y dec­o­ra­ciones hechas con pa­pel pi­cado.

Tal vez mi mejor re­cuerdo de un Día de los Muer­tos en Taos sea un al­tar en casa de mi amiga Leslie Mon­dragón. Ella había he­cho el al­tar para hon­rar a sus abue­los y preparado la be­bida fa­vorita de su abuela, mo­jito con yerbabuena, probán­dola varias ve­ces para ase­gu­rarse de que sabía bien. “No es cosa de ofender a Abuela con un mo­jito aguado,” me ex­plicó. Su abuelo había sido un va­quero cha­pado a la an­tigua, así que le puso su úl­timo par de bo­tas y un som­brero. Pero el rincón más lindo fue el que mi amiga dedicó a sus “an­geli­tos de cu­a­tro patas”: gatos y per­ros de la fa­milia que ya habían fal­l­e­cido. Había fo­tos de el­los, an­i­males de peluche y una bol­sita con hi­erba gat­era.

“Es­toy se­gura de que nues­tras mas­co­tas tam­bién nos vis­i­tan,” me dijo.

¡Que esta cel­e­bración llena de re­cuer­dos les traiga paz y con­suelo!

File photo

La tradi­ción comenzó cuando las creen­cias católi­cas se unieron con las re­li­giones na­ti­vas (los aztecas tenían una cel­e­bración que duraba todo un mes para hon­rar a sus an­ce­s­tros) y el re­sul­tado es lo que hoy se conoce como el Día de los Muer­tos.

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En los días an­te­ri­ores al 1 de noviem­bre se eri­gen altares tanto en lu­gares públi­cos como en casas par­tic­u­lares. Los altares se dec­o­ran con ve­las, pa­pel pi­cado, fo­tos y flores—cem­pasúchil es la más us­ada.

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Los par­tic­i­pantes no solo pusieron fo­tos de sus seres queri­dos en el al­tar, sino que tam­bién fab­ri­caron calav­eras de azú­car y dec­o­ra­ciones hechas con pa­pel pi­cado.

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