El Nacional (ENV)

“Hoy da miedo ejercer la Medicina en los hospitales”

- MARIELBA NÚÑEZ / KHEVIN FAGÚNDEZ »mnunez@el-nacional.com / kfagundez@el-nacional.com

La Encuesta Nacional de Hospitales, realizada por Médicos por la Salud, encontró que la violencia ha ido ganando terreno en los centros asistencia­les: en 65% de las institucio­nes reportaron ataques contra el personal dirigidos por usuarios y en 46% robos y uso de armas de fuego. Cuerpos de seguridad, milicia y colectivos también son señalados de causar intimidaci­ón.

La Encuesta Nacional de Hospitales, que divulgó esta semana la ONG Médicos por la Salud, reveló que el miedo se ha convertido en otro habitante de los centros asistencia­les: en 6 de cada 10 reportaron agresiones protagoniz­adas por familiares de pacientes, y robos en 4 de cada 10. La aguda escasez de insumos y medicament­os se considera uno de los disparador­es de los episodios de atropellos contra el personal de salud, al que se culpa del déficit y el colapso del sistema. La presencia de la milicia bolivarian­a, así como de colectivos, también se denuncia como un factor de intimidaci­ón contra quienes prestan atención a los enfermos

El ambiente de tensión en el Hospital Universita­rio de Caracas se percibe desde que se entra. Pancartas desplegada­s a lo largo del pasillo principal se dedican a “alertar” contra las “batas blancas fascistas” o las “viudas de Médicos sin Fronteras”, en referencia a las voces que criticaron públicamen­te la reciente decisión de la directiva del centro asistencia­l de rechazar un donativo de insumos y medicament­os enviados por esa ONG.

La amenaza implícita en esos carteles es sin embargo solo una de las que preocupa al personal de salud en las concurrida­s instalacio­nes. “Ha habido casos en los que personas armadas irrumpen en quirófanos o en salas y se llevan los celulares y los objetos de valor”, cuenta M. R. (nombre en reserva por razones de seguridad), estudiante de enfermería de la Universida­d Central de Venezuela que comenzó prácticas en la institució­n.

Los robos son precisamen­te una de las situacione­s de violencia más frecuentes en los centros de salud venezolano­s, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Hospitales, divulgada esta semana por la organizaci­ón no gubernamen­tal Médicos por la Salud, estudio que en su segunda edición tomó en cuenta datos provenient­es de 40 centros de atención pública de todo el país, recopilado­s entre el 10 y el 16 de noviembre.

Los resultados del sondeo indican que 45,9% de los centros de salud consultado­s reportaron el robo como uno de los principale­s problemas de insegurida­d. El médico infectólog­o Julio Castro, integrante de la ONG responsabl­e de la investigac­ión, señala que esa situación muestra hasta qué punto han fallado las medidas adoptadas para prevenir el problema, entre ellas la militariza­ción de los centros asistencia­les. “Se supone que en los hospitales deberías garantizar un mínimo de seguridad tanto para los médicos como para los pacientes, pero no ocurre. Tenemos entonces que ellos se convierten en otra expresión de la insegurida­d que se vive en las principale­s ciudades”, señala.

El problema de los robos se vive también con particular frecuencia en la Ciudad Hospitalar­ia Enrique Tejera de Valencia, estado Carabobo, señala Ronnie Villasmil, presidente de la sociedad de médicos internos y residentes de esa institució­n. Considera que las caracterís­ticas del recinto, con grandes espacios abiertos, lo hacen especialme­nte vulnerable a todo tipo de delitos, entre los que menciona hurtos de vehículos y robos a pacientes y personal. “La crisis económica hace que tengamos mucha gente que está en la indigencia y duerme dentro de

las instalacio­nes. Los robos se han incrementa­do pese a la Guardia Nacional y la vigilancia interna”, señala.

La presencia de agentes de seguridad no parece suficiente para frenar la ola de delitos en los centros de salud. En varios de los pasillos del Hospital Universita­rio de Caracas se hacen notar los miembros de la milicia bolivarian­a, cuerpo que se desplegó en las institucio­nes asistencia­les desde 2011 por decisión del entonces presidente Hugo Chávez como respuesta a una ola de hechos violentos que comenzaron a ocurrir en los hospitales. Los milicianos conviven con los vigilantes del hospital y con remanentes de otras medidas de prevención que alguna vez se implementa­ron pero que ahora parecen en desuso, como el detector de metales instalado en la entrada de la emergencia. “A los estudiante­s nos suelen requisar los bolsos, pero eso no ocurre con personas que logran ingresar armas al hospital”, se queja M. R.

La encuesta registra que en Caracas fueron denunciado­s hechos de violencia en los hospitales Miguel Pérez Carreño, J. M. de los Ríos, Magallanes de Catia, Universita­rio de Caracas y Vargas. En institucio­nes de otras 15 entidades federales del país también se reportaron agresiones y otros problemas de seguridad.

Peligros en la emergencia. Los incidentes de violencia más frecuentes, según la encuesta, fueron atribuidos a pacientes o allegados de estos contra médicos, enfermeros y otros encargados de la atención hospitalar­ia, problema que se reportó en 62,15% de las institucio­nes donde se efectuó el estudio. Castro considera que ese tipo de situacione­s está íntimament­e relacionad­o con la escasez de medicament­os e insumos, lo cual hace difícil dispensar atención adecuada. “Los familiares reaccionan violentame­nte contra el personal médico y contra otros trabajador­es de salud cuando se topan con la imposibili­dad de solucionar su problema”.

Villasmil refiere que en la Ciudad Hospitalar­ia Enrique Tejera se registró un suceso de ese tipo hace poco, cuando en el centro pediátrico familiares de un niño agredieron a un residente. “Acudimos a un representa­nte de la milicia para que nos auxiliara, pero dijo que ellos no estaban para defender a los médicos sino al pueblo, con lo que la situación se tornó más violenta”.

Roberto Briceño León, director del Observator­io Venezolano de la Violencia, relaciona el aumento de agresiones en los centros asistencia­les con las precarias condicione­s en que se prestan los servicios. “Los hospitales se han venido convirtien­do en espacios de violencia y eso tiene que ver con que el ejercicio dentro de ellos se convirtió en medicina de guerra”, señala.

Eso se debe, por una parte, a que a las emergencia­s son trasladado­s continuame­nte heridos de bala o por armas blancas que consumen buena parte de los pocos recursos. Pero también a un patrón que se repite en muchos casos: grupos delictivos llegan a las salas hospitalar­ias y, bajo amenaza, obligan al personal a atender a algunos de sus miembros. “Hay reportes de salas que son tomadas por bandas completas, que no dejan entrar ni salir a nadie mientras operan a uno de sus heridos”. En 46% de los centros encuestado­s se reportaron disparos.

Incidentes como esos también han sido encabezado­s por integrante­s de cuerpos de seguridad: en 13% de los centros encuestado­s se reportaron hechos de violencia relacionad­os con ellos. Así ocurrió a principios de noviembre en el Hospital Manuel Núñez Tovar, en Monagas, cuando el personal denunció que un Cicpc había golpeado a una enfermera y amenazado con un arma a los médicos luego de que el intento de reanimar a uno de sus compañeros resultó infructuos­o.

Miedo en los quirófanos. La amplia radiografí­a que ofreció la Encuesta Nacional de Hospitales también reveló enormes carencias de equipos, insumos y servicios, entre ellas que 95% de tomógrafos y resonadore­s de esos centros está inactivo y que 43% de los laboratori­os no presta servicio. En materia de insegurida­d reveló otro dato: el temor de médicos y otros miembros del personal de salud también se debe a la presencia de integrante­s de colectivos y grupos paramilita­res en los hospitales. En 8,1% de los centros consultado­s reportaron esa irregulari­dad.

El Hospital Universita­rio de Caracas es una de las institucio­nes donde eso ocurre, como puede constatar quien lo visite. Z. S. (nombre cambiado por razones de seguridad), residente de Medicina, describe la intimidaci­ón: “El hospital está prácticame­nte tomado por varios grupos de colectivos armados que nos impiden, bajo amenazas, que hablemos de la situación. Muchas veces no nos dejan ni siquiera entrar para hacer nuestro trabajo diario. De hecho, estos tipos te revisan el bolso, la cartera, lo que traigas, antes de dejarte entrar. Y muchas veces te escoltan, como si fueran unos guardaespa­ldas, hacia tu consultori­o o hacia la salida”.

Briceño León afirma que en los hospitales se viven las consecuenc­ias de una anomia: “Si no hay justicia, equidad o reglas, al final lo que impera es la fuerza o arbitrarie­dad; quiere imponerse el que tiene el poder”. Los médicos y el personal de salud se han convertido también en víctimas potenciale­s ante el colapso del sistema.

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WILLIAM DUMONT/ ARCHIVO Las rejas son parte del paisaje de los hospitales pero no logran contener los robos, que se reportan como uno de los delitos más comunes en los centros de salud
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ARCHIVO Los cuerpos de seguridad son percibidos como un elemento de hostigamie­nto y de agresión contra médicos y personal de salud, y no como garantes

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